Efecto Mörder

CAPÍTULO XXX

 

Primera actualización del añooo.

¡Feliz año nuevo para todos!

No actualicé antes porque estaba bloqueada, fue difícil hacer este capítulo.

Gracias por leer y espero que esté año 2020 sea un año de bendiciones para todos.💓

 

Después de alistarme para ir a la uni salí de mi casa rápidamente.
Jake había estado escribiendo la noche anterior de mi huida en la universidad sin embargo no le respondí y por suerte no se apareció en mi balcón ni insistió demasiado.
Suspiré al llegar a la universidad escuchando como Fernanda me repetía que estaba haciendo las cosas muy mal con Jake.
—Va a cansarse de que huyas.
—Si se cansa es que no le importo lo suficiente.
Ella bufó pero si cara palideció cuando miró al frente.
Con curiosidad seguí su mirada y mi corazón dolió enseguida.
¿Es en serio?
Lo de ayer podía entenderlo aunque esto...
Como ayer, hoy Dominik traía a una chica pegada a su espalda en la moto, ¿La diferencia?
Que esta no se trataba de Allison como ayer sino de otra.
Una rubia tan alta como él y tan bonita que todos los chicos se giraron a mirarla.
Ella miraba con coquetería a Nik comiendoselo con los ojos y yo tuve ganas de golpearla.
— ¡Perra! —chilló Fer indignada aunque no tanto como yo.
Ambos bajaron de la moto y la rubia acarició su cuello antes de sonreírle con picardía.
Estoy con Fernanda, ¡Perra!
Muerta de los celos y llena de furia decidí irme antes de que otra cosa se me ocurriera.
Claramente escuché a mi mejor amiga venir detrás de mí aunque yo no quería que me siguiera, quería llorar amargamente porque todo esto que esta pasando es mi jodida culpa.
—Si la otra era hermosa esta le ganó, amiga, estas dentro de una dura competencia.
—No estoy dentro de nada, él ya decidió —dije llena de cólera aunque mi voz no lo mostró.
Seguí caminando sin parar.
Fernanda gimió antes de detenerme del brazo.
— ¿Estás loca? ¿Se la dejarás tan fácil? —preguntó ella indignada y yo solo suspiré.
— ¿Qué puedo hacer Fer? Todo está hecho y yo soy la culpable, mis malditas dudas solo me alejaron de él ¿Y sabes qué es lo peor? Que me lo merezco.
—No digas eso Ali, tu más que nadie merece la felicidad. Eres una buena chica, no debes sufrir por simplemente estar confundida, a todos les puede pasar.
—Pero no todos pueden perdonar esto, yo misma no lo haría si Dominik dudara de sus sentimientos por mí. Ni siquiera tengo derechos de reclamarle absolutamente nada —espeté entonces ambas callamos sabiendo que yo tenía razón.
Me armé de paciencia para soportar todo esto.
Fui a mi casillero para buscar mi libro de literatura occidental y justo cuando lo cerré me llevé un susto tremendo al encontrar los ojos de Jakob mirándome con reproche.
Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho.
—Sospecho que estás evadiendome dulzura.
—Dios Jakob, casi me matas del susto.
Él arqueó una ceja y me tendió la mano.
—Vamos.
— ¿A dónde? —pregunté dejándome arrastrar atontada por la universidad.
La curiosidad me ganó así que me dejé llevar al campus donde no había casi nadie debido a que eran horas de clase en las que por supuesto debía estar.
En la parte más alejada divisé una manta sobre el suelo y una guitarra.
Arqueé una ceja en su dirección pero él simplemente me ignoró sin soltarme.
—Quiero que no huyas más de mí. Sé que debe ser difícil para ti abrirte a esto que nos está pasando más que todo porque consideras que soy prácticamente un desconocido, quiero darte seguridad mostrándote quien soy en realidad —susurró cuando estuvimos sentados uno frente al otro y mi corazón latió desbocado ante sus apasionadas palabras.
Sus pupilas hicieron que ardiera sintiendo algo desconocido en mi interior.
Era... ¿Ternura?
Quizás cuando recién conocía a Jake era simplemente absurdo el hecho de pensar que él despertara ternura en mi ser. 
Pero en este preciso momento lo hacía.
Era como si de un niño se tratase y me gustaba este Jake oculto.
Él comenzó a hablarme de él cosas tan íntimas que palidecían en comparación a las cosas que me había dicho la noche estrellada que habíamos compartido.
Cosas que jamás había imaginado.
Pero entre todas hubo una que me hizo contener el aliento.
¿Quién iba a pensar que Jake estaría protegiendo ese secreto que tanto le dolía?
—Soy el hijo bastardo de Jannick Mörder y él no lo sabe ni siquiera —había dicho con dolor.
Y yo solo pude consolarlo con un abrazo.
—Lo siento tanto Jake, tu madre es una maldita bruja, lo siento pero tenía que decirlo.
Jakob hizo una mueca aunque no dijo nada.
— ¿Tú crees que Jannick no te reconocerá o algo así?
—No voy a decirle nada —me respondió gruñón.
—No fue lo que pregunté —respondí yo burlona pues sabía que mi pregunta había dado en el clavo, era esto a lo que temía él.
—Da igual, no voy a decirle nada. Mi madre me amenazaba de niño con no hacerlo, antes le temía obviamente, era un crío. Ahora no es temor a ella lo que me hace callar. Comprendo las cosas... Si le dijera a Jannick posiblemente lo haría sentir culpable, le conozco, no quiero que sienta lastima por mí.
Él tomó aire antes de continuar.
—Además también está Jeff, él cree realmente que soy su hijo y le haría daño saber que esto no es así, estaría decepcionado de mí... No quiero perder el cariño de la única persona que ha dado todo por mí.
Su voz ronca solo camuflajeaba las terribles ganas que tenía de llorar.
Ahora mismo yo tenía en frente a un niño.
No me gustaba verlo de esa forma.
—Jake ¿Quién podría dejar de quererte? Estoy segura de que Jeff nunca te dejaría de amar, además eres su sobrino, por otro lado Jannick estaría sumamente orgulloso de tenerte como hijo. Piensa, no es justo vivir en una mentira y ellos ya lo han hecho por muchos años —le susurré atrayendolo a mi pecho en un abrazo.
—No lo sé Alaia.
—Piensalo.
Después de unos minutos en la misma posición él se separó de mí y tomó la guitarra que habíamos olvidado desde que llegamos y me la tendió.
—Quiero que toques para mí.
Yo reí enseguida con la inusual frase y él solo me sonrió.
—Pensé que tú lo harías para mí.
—Lo haría si supiera dulzura, un pajarito me dijo que tú tocas y cantas muy bien así que quiero escuchar.
Le sonreí avergonzada.
Iba a matar a Fernanda.
Tomé la guitarra y casi de inmediato comencé a tocar como si no hubiera un mañana.
La canción que vino a mi mente fue llegaste tú la cual comencé a cantar con los ojos cerrados.
No deberías estar haciendo esto con Jake Alaia, se siente como una especie de traición.
Pensé recordando a Dominik.
Suspiré cuando él abrupto pensamiento de él con la rubia de esta mañana me llegó.
Él ya no piensa en ti Alaia, debes hacer lo mismo.
Al abrir los ojos me topé con las pupilas de Jake fijas en mi poniéndome nerviosa.
— ¿Qué está pasando, qué estoy sintiendo...? —canté entonces para mi sorpresa él besó mi mejilla con una ternura no propia de él.
Mi respiración se aceleró y deseé ¿Besarlo?
Ay no, ¿Otra vez estoy bipolar?
Creo que debo ir a clases Jake —corté abruptamente antes de tenderle la guitarra.
Él me miró atontado antes de asentir.
—Siento haberte quitado el tiempo.
—No lo digas como si fuera un crimen salvarme de la profesora Camelia... Gracias por haber confiado en mí con esto Jake, se que para ti es muy duro hablar sobre algo tan personal —sin poder evitarlo acaricié su mejilla y la besé antes de levantarme.
Se veía tan tierno en estos momentos que parecía otra persona.
—Debo ir a clases.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

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