El amor en los tiempos del internet

Capítulo 14: Direcciones

—Hola, Lupe, Luli, Lupina –le había escrito a Guada, para molestarla y para utilizar los nuevos apodos que me había enseñado Paula, pero no me respondió hasta al día siguiente.

Me encontraba muy cómodo frente a mi computadora acariciando el blanco y suave pelaje de Beto, que ronroneaba en mis piernas, algo que no solía suceder con frecuencia, cuando me llegó su respuesta:

—Nooooooo –me escribió la maga, junto con varios y diferentes emojis que expresaban sorpresa—. ¿Quién te dio esa información aberrante? ¡Ya sé! ¡Paula!

Me reí por el uso del calificativo “aberrante”.

—Sí, ayer hablé con ella mientras dormías, Lupe –le confesé.

—¡No me digas “Lupe”!

—¿Por qué? –Le envié emojis de risa—. Me gusta Lupe, suena a “lupa”.

—Cállate que tu nombre suena a una conjugación del verbo leer.

—Bueno, se puede leer con lupa –me reí de mi propio chiste malo—. Así te dicen allá, ¿no?

—Así me dicen mis compatriotas –me respondió—. Pero me gusta tu forma particular y argentina de decirme “Guada”, rima con “hada”.

—No sabía que te gustaran las hadas –le escribí, y agregué para molestarla—, ¡qué tierna!

—Por favor, eso no me hace tierna, es obvio que soy ruda. Solo dime Guada y ya. Solo tú me dices de esa forma, es algo… especial.

Sonreí con una de esas estúpidas sonrisas involuntarias que solían aparecer repentinamente cuando ella hacía un comentario así. Pero sacudí la cabeza sin borrar la sonrisa, no me iba a lograr enternecer, quería fastidiarla.

—Entonces, Lupe, Luli, Lupina, ¿jugamos? –Me reía solo mientras escribía eso.

—¡Te prohíbo que me digas Lupe y cualquiera de esos otros derivados! –Funcionó, se irritó.

—Yo soy un hombre fuerte e independiente al que no le vas a decir qué hacer, Lupe –continué bromeando yo.

—Qué pena, y yo que te iba a dar un regalo de cumpleaños, Leer. Sé que el aniversario de tu nacimiento es muy pronto.

¡Wow! ¿Sabía cuándo era mi cumpleaños? ¿Cómo que me iba a dar un regalo?

—¿Cómo sabés que falta poco para mi cumpleaños? ¿Quién te dio esa información?

—Mi querido amigo Facebook.

Chasquee la lengua:

Ese buchón –le escribí.

—JAJAJA ¿qué? Espera, ¿qué significa “buchón” para ti?

—Alguien que delata, que es un soplón.

—¡Órale! No lo sabía. Según he escuchado alguna vez, “buchón” significaba que es alguien que está relacionado con el tráfico de drogas.

—¿¿¿Qué??? JAJAJA Wow, ustedes los mexicanos lo llevan todo al extremo.

—Sí, deberías tener miedo, así que no te recomiendo volver a decirme Lupe. En fin, necesito que me pases tu dirección.

¿Qué? ¿Mi dirección? ¿Por qué? ¿Vendría ella a verme?

Estoy seguro de que mi corazón dejó de latir por unos segundos, o al menos eso sentí.

—¿Para qué? –le pregunté.

—JAJA No tengas miedo, no voy a ir a matarte. Aún. Solo quiero enviarte un regalo de cumpleaños.

—¡Oh! –No supe qué responder a tan tierna demostración de afecto—. No tenés que hacer eso, me decís “fc” en el día y seré feliz.

—Jajaja nooo –me escribió—, quiero enviarte un regalo. ¡Pásame tu dirección!

—¡No gastes plata en mí!

—¿Plata? No, no voy a gastar ese mineral tan bello, voy a gastar dinero –bromeó—. Y no será mucho. Además les he enviado regalos a amigos que quiero menos –razonó Guada—. ¿Por qué no lo haría contigo?

—Bien, pero no me sé de memoria el número de mi casa, tendré que levantarme para irlo a buscar y no puedo hacer eso porque Beto está durmiendo sobre mis piernas.

—¿Qué? ¿Quién no se sabe de memoria el número de su casa? –La maga se burló de mí.

—Yo –le respondí con orgullo fingido—, y como Beto y yo estamos muy cómodo en la silla de mi computadora tendrás que esperar a que me levante, ¿por qué mejor no me pasás tu dirección?

Era una excelente oportunidad para conocer dónde vivía exactamente y así algún día ir de sorpresa a visitarla. O enviarle un regalo también, si no podía ir yo. Me fijé en su muro de Facebook y según eso, su cumpleaños era el 15 de enero, lo tendría en cuenta.

—¡Yo te pregunté primero! –se molestó ella.

—El orden de los factores no altera el producto, en serio no tengo ganas de levantarme. Dale, pasame tu dirección primero, ¿o no te la sabés de memoria? –bromeé.



Cambel_a

Editado: 04.05.2020

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