El amor en los tiempos del internet

Capítulo 29: Hablar de amor

Esperé que Guada me respondiera, pero no se conectó en la media hora que estuve esperando. Está bien, de acuerdo, lo entendía, ella tenía una vida y no tenía por qué estar conectada cuando yo lo deseara, ¡pero es que la extrañaba tanto!

Solamente tenía que mantener la calma, ¿qué podía hacer mientras esperaba? ¡Jugaría Magnus! Ahora sí me habían vuelto las ganas de jugar y además probablemente podría encontrarla conectada allí.

Cuando me conecté como mi clérigo curandero Sunspeaker, recibí de inmediato mensajes de sorpresa de mis amigos Bruno y Santiago.

—¡Al fin volviste al juego! –Me escribió Santiago Abisal, el guerrero de Santi.

—¿Por qué no respondías mis mensajes en whatsapp? –me preguntó Légolas, el arquero de Bruno.

—¡Guada me desbloqueó! –les resumí—. Terminé con Maca y ella rompió mi celular.

—¿Quééé? –Me escribió Bruno—. ¿¿Cómo vas a terminar con Maca??

—Lean, estamos en skype –me informó Santi—, unite a nuestra llamada y nos contás mientras ¡vamos a matar demonios! Ahora con tu clérigo va a ser mil veces mejor que estar solo con Légolas en ese lugar.

Me conecté y les sinteticé todo lo que había sucedido en los últimos días, a la vez que cumplía mi labor de ayudarlos a asesinar demonios y curar sus vidas.

—¡Al final seguiste mi consejo de terminar con Maca y declararle tu amor a la maga! ¡Lo hubieras hecho cuando te lo dije y te hubieras ahorrado varios inconvenientes! –me retó Santi, y lo imaginé sujetándose la cabeza, intentando tenerme paciencia.

—Si ya sabés lo indeciso que es Lean, ¿qué esperabas? –le respondió Bruno, mientras en el juego su arquero disparaba sin parar a las criaturas demoníacas que se nos acercaban—. No entiendo quién en su sano juicio terminaría con Maca –comentó después—, su ex novio debió ser un gran imbécil –agregó, como al pasar—. Ey, ya que ustedes terminaron, ¿le puedo hablar a Maca?

—¿Qué? ¡No! –Fue lo primero que respondí—. Maca no será una más de tus conquistas, merece más que eso.

—¡Ey!¿Qué te pasa?¡Soy un buen partido! Voy a ser lindo con ella, además solo quiero conocerla y después ver qué se da.

—Acordate de que es una posesiva –le recordó Santi—, no vas a soportar que no te deje salir a bailar.

—Estoy seguro de que podríamos llegar a un acuerdo, no soy tan manejable y dócil como Lean.

—¡Ey! –le grité ofendido—. De todas formas, Maca todavía tiene confusiones y dolor por el engaño de su ex novio, dejala en paz.

—Cierto, quizá le daré algo de tiempo y después le hablaré.

Puse los ojos en blanco y continuamos jugando, cuando Bruno tenía una idea era muy difícil disuadirlo, tendría que asegurarme de que no lastimara a Maca.

—¡Cuidado con el dracolich! –el grito de Santi nos quitó de nuestra conversación.

Nuestros personajes quedaron encerrados con magia en una enorme habitación y unas puertas gigantes comenzaron a abrirse, de donde se oyeron rugidos muy tenebrosos y una cabeza de un dragón zombie se asomó para mirarnos con mala cara y rugir.

Estuve jugando con mis amigos y riéndome bastante, me sentía feliz y nervioso a la vez, porque aunque estuviera jugando, en el fondo estaba todo el tiempo esperando que Guadalupe Herrera me respondiera en Facebook, o que la maga Lutina se conectara al Magnus.

¡Hasta que al fin! ¡Escuché el sonido de que me había llegado un mensaje nuevo a Facebook!

—Vaya, hasta que al fin apareces, curanderito. Te desapareciste desde el sábado.

—¡Ayyy! –exclamé—. ¡Ya me respondió Lutina!

—¿Eso significa que ya no vas a seguir jugando? –me preguntó Santi— ¡Estamos en la mejor parte!

—Ya lo perdimos –se resignó Bruno.

—Está bien, supongo que tienen mucho de qué hablar, ¡suerte, Lean! –me deseó Santi mientras su personaje guerrero me hacía una reverencia, sobre el cadáver del dracolich que acabábamos de eliminar.

Me reí, simplemente porque estaba feliz, y les dejé mi bendición de clérigo a ambos, antes de desconectarme para hablar al fin con Guadalupe.

—Me alegra que te guste mi nuevo color, me teñí hace unos días –me comentaba ella, con respecto al mensaje que le había dejado antes—, ¿qué era lo que querías contarme?

—Estoy demasiado feliz de estar hablando con vos, tengo mucho que contarte, no sé por dónde empezar –le respondí y entonces miré a Beto—. ¡Ah sí! ¡A que no adivinás quién está durmiendo en mis piernas ahora mismo!

—¡Oh por Dios! No me digas que... ¿¿Beto?? ¿Apareció?

—¡¡Sí!! –Y Beto no había sido el único que había reaparecido—. Guada... ¿podemos hablar por skype? Así te cuento mejor todo.

La verdad era que extrañaba demasiado el sonido de su voz, el de su risa, el de sus expresiones espontáneas y todo tipo de sonido que ella pudiera producir.

—Claro. Espera que vaya a mi habitación –me respondió, ¡bien!

Respiré hondo y esperé, hacía mucho que no escuchaba su voz y me moría por hacerlo, pero tenía que tranquilizarme si no quería equivocarme y ser torpe, tendría que hablar con naturalidad. Y entonces, después de unos minutos, el tono de llamada de skype ¡y después...!

—Hola, ¿curanderito argentino? Aquí la maga mexicana, cambio.

¡Su voz! Su suave, tierna y aterciopelada voz, era todo lo que había necesitado, me sentía como esos bebés que se calman solo cuando escuchan la voz de quien aman.

—¿Lean? ¿Estás?

—Ah sí –reaccioné—, acá estoy, cambio. –Una sonrisa involuntaria se me había colocado en el rostro y sería imposible de eliminar pronto—. Extrañaba tu voz, es hermosa, estoy seguro de que podrías cantar y sería el mejor sonido de todos.

—Extrañaba tus comentarios lambiscones –se rió ella.

—Es en serio, algún día me gustaría que me cantes.

—Sí claro –se volvió a reír Guada con la risa más bella del mundo—, yo te canto cuando me hables en italiano, señor Bianchi.

—Boungiorno, bambina –articulé dos de las pocas palabras que conocía de ese idioma, lo que la hizo estallar en una repiqueteante risita.



Cambel_a

Editado: 04.05.2020

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