El amor es para idiotas

capítulo 2 La sorpresa del adiós

Después del ataque hacia Sindy decidí encerrarme en la que una vez fue mi habitación. Estaba furiosa y triste. Mi padre acababa de morir y le había dejado todos sus bienes a una mujer que jamás lo quiso, dejando en la calle a sus dos hijos... No le había importado nada. Al parecer para él un poco de sexo cambiaba toda su vida.

—No puede ser, no puede ser... Esto no está pasando, no pude pasar, no, no ahora...—Los golpes en la puerta no tardaron en aparecer.

—¿Ara? ¡Ara! ¡Ara abre la puerta!—Era mi hermano.—¡Ara abre la maldita puerta o la tiro abajo!

—¡Atticus! ¿Qué está pasando hijo?—Mi madre acababa de llegar alarmada por los gritos.

—¡Dile a tu hija que abra la puerta y te lo diré!

—Atticus, cálmate...—Isabella o como todos la conocíamos, Bella, también acababa de llegar.

—¡No, no voy a calmarme! No tenéis ni idea de lo que acaba de pasar. No sabéis nada. No puedo estar tranquilo.

Yo traté de calmarme, no podía comportarme de esa manera. Lo que estaba pasando era muy grave y tenía que mantener la calma para poder pensar racionalmente y no hacer ninguna estupidez como la que acababa de hacer.

Respiré hondo y abrí la puerta. Las tres personas que estaban fuera me miraban sorprendidos. Ninguno se movió hasta que me aparté para que pudieran pasar.

Mi madre se sentó en mi cama junto con Bella. Mi hermano en cambio cerró la puerta y se quedo de pie.

—¿Qué se supone que vamos hacer ahora?—Me preguntó. Vi la confusión en las miradas de ambas mujeres.

—No lo sé Atticus. ¿No se puede hacer nada?

—No podemos demostrar que papá estaba mal y podríamos intentar impugnarlo por fraude o alguna otra razón importante, pero lo más probable es que no se pueda hacer nada. Sí, ganaríamos un poco de tiempo entre que se hacen las investigaciones, Sindy no podría tocar nada de lo que nuestro "querido" padre le dejó, pero nosotros tampoco. Además, lo más probable es que terminemos perdiendo.

—¿Cuánto le dejo vuestro padre a Sindy?—Preguntó Bella.

—Mejor pregunta cuanto no le dejó... Estamos en la calle Bella. Papá le dejó absolutamente todo a esa zorra.—Le expliqué aun sin poder creerlo.

—¿¡Qué!?—Exclamaron las dos mujeres.

—Eso no puede ser. Tuvo que haberos dejado algo... La casa por lo menos...—Bella no daba crédito a lo que oía.

—Claro que nos dejó algo. Tres mil dólares para cada uno. Eso fue todo.—Le respondió mi hermano.

—Eso no puede ser Atticus, vuestro padre nunca haría algo así...

—¡Ay Bella! Tenías que haber conseguido que se enamorara de ti. Tú si hubieses sido una gran esposa.—Bella siempre había estado enamorada de mi padre, ella llevaba trabajando como su socia durante muchos años y siempre había estado ahí para él. Fue su socia y su mejor amiga. Era una gran persona, tenía un gran corazón y era una gran mujer, es más, cuando mi padre se casó con mi madre, Ella lo único que hizo fue apoyarle, incluso se hizo amiga intima de mi madre y aun lo siguen siendo. Por desgracia mi padre nunca la vio como otra cosa más que si amiga de toda la vida y por eso Sindy logró lo que logró.

—Ara... No digas eso.

—¡Es la verdad! Pero ya no importa... Mi padre está muerto y nos dejó en la calle. ¿Qué vamos hacer ahora?

—¡Ni siquiera tenemos donde vivir!

—¡Claro que sí hijo! Mi casa es pequeña, pero es tu casa también.

—¡No digas estupideces Hailey! No pienso dormir en ese lugar feo y pobre.

—¡No le hables así a mamá!—Le grité a Atticus.—Mamá, te lo agradecemos, Atticus y yo nos quedaremos contigo.

—¡No! Me iré a un hotel. No pienso quedarme en ese inmundo lugar.

—¿Ah sí? ¿Y con qué dinero piensas pagar el hotel? ¡Apenas tienes tres mil dólares! ¿Piensas vivir toda la vida en un hotel? ¿De qué más vas a vivir? ¿Con qué vas a comer y a pagarte la universidad? Supongo que te buscaras un trabajo.

—No seas ridícula Ara. No pienso trabajar. No puedo, aun no soy abogado, nadie me aceptará en una firma.

—¡De otra cosa imbécil!-Exclamé.—¡Obviamente no podrás trabajar como abogado, tendrás que buscarte otra cosa, además tendrás que cambiar de universidad, no te puedes permitir vivir en un hotel y acudir a la mejor universidad de Nueva York!

—¡Pues viviré en casa de Anna! Nos vamos a casar, no creo que me diga que no.

—Atticus...

—Seguro que Ethan también está de acuerdo. Vámonos con ellos.—Ethan y Anna Foster. Eran dos hermanos y nuestros prometidos. Puede que resulte un poco raro, pero no es así. En realidad crecimos juntos. Anna y Atticus tienen la misma edad y Ethan solo tiene uno más que yo. Crecimos juntos, nos enamoramos y decidimos casarnos, claro nuestras familias están encantadas. Ambas familias tienen dinero, pero la de Anna y Ethan no tanto como la nuestra.



Sybil Reed

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En el texto hay: amor, drama y romance

Editado: 15.08.2018

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