El amor es para idiotas

Capítulo 6 Primeras impresiones

A la mañana siguiente me levanté muy temprano para arreglarme como era debido para la entrevista que mi nuevo compañero de piso me había conseguido en la empresa que trabajaba. Como no sabía dónde estaba esa empresa él iría conmigo y me presentaría a su jefe. Aquella mañana opté por usar un vestido negro, ajustado y largo, de esa manera iría sexy, pero formal, el conjunto perfecto para ir a una entrevista de trabajo con uno de los mayores mujeriegos de la ciudad.

Su nombre era Caleb Harris y había estado investigando sobre él en Google toda la noche, Alex no había querido hablar mucho de su jefe. Caleb Harris era un joven y guapo empresario, era uno de los directores ejecutivos de Campbell Games y uno de los hombres más cotizados de la ciudad y no solo por su bien pagado puesto, si no por su atractivo y carisma. Tenía veintiséis años, su única familia era su madre y vivía al otro lado del país, no tenía nova y mucho menos esposa, era todo un mujeriego y había salido con modelos, actrices y cantantes muy hermosas, pero nadie había logrado meterse en el corazón de Caleb Harris. Al principio pensé que el sexo opuesto era su talón de Aquiles y que podía usar eso para darme ventaja en la entrevista, pero luego, tras seguir informándome sobre ese hombre de negocios, me enteré de que los negocios y las mujeres eran algo que iba en dos bandejas separadas para él. Por lo visto ese hombre era todo un profesional  y el trabajo estaba entes que las mujeres. Si era verdad aquello que había descubierto sobre el empresario sería fácil conseguir el trabajo gracias a mi currículo y mis referencias.

Cuando estuve lista salí de mi habitación a la cocina para prepararme algo de desayuno, allí estaba Alex preparando bacón con huevos.

—¡Buenos días! Veo que ya estás lista. —No dejaba de mirarme de arriba abajo, puse los ojos en blanco y fui a la nevera para ver si había algo saludable ahí. —Hice el desayuno.

—Prefiero pasar por esta vez, gracias. Me gusta más tomar fruta para desayunar. —Él me miró sorprendido.

—Lo siento, no tenemos fruta aquí, solo tenemos comida chatarra y poco más, ya sabes, a todos les gusta. —Enarqué una ceja.

—Que a todos les guste no significa que sea sano. —Miré su plato. —Eso es demasiada grasa, seguro que no haces deporte y que comes lo mismo a todas horas.

—Bueno, sí lo como a todas horas, pero mira este cuerpo serrano. —Paso sus manos desde sus hombros hasta sus caderas haciendo caras raras. —Soy un bombón. —Me guiñó un ojo y luego volvió a reír. —Hago mucho deporte, me gusta ir al gimnasio que está en la esquina, no es muy caro.

—Prefiero correr al aire libre que estar encerrada cuando se trata de hacer deporte. —Su rostro cambió, se había enfadado y no entendía la razón, no había dicho nada malo—En fin, tomaré algo por ahí tras la entrevista. —Me di cuenta de que su amigo no estaba. —¿Dónde está el borde? —Le pregunté asqueada por el olor a grasa, no es que no me gustara ese tipo de comida, pero…Digamos que el aceite que Alex había utilizado para freír eso no era de ese día, debía de haber estado ahí durante una buena temporada.

—Como ya sabes Kain trabaja de noche, está durmiendo y no se despertará más o menos hasta la hora de ayer, por lo que no tienes de que preocuparte, hasta lo puedes evitar fácilmente. —Asentí y regresé a mi habitación para coger mi bolso y otras tantas cosas que podría llegar a necesitar si me contrataba y me pedía que entrara a trabajar en ese mismo momento. Cuando salí nuevamente de mi habitación Alex me esperaba en la puerta del apartamento.

—Ya estoy lista, vamos por la fiera. —Abría la puerta y salí con una sonrisa de seguridad, él rió y salió detrás de mí cerrando con llave.

Esa noche había hablado con mi madre y había logrado evitar a Atticus, estaba furioso e indignado por lo que había hecho, pero me daba igual, es más me hacía gracia ya que tendría que dormir con el hermano que tanto despreciaba. Mi madre también me mostró fotos y videos de mi bebé, estaba precioso y me partía el corazón no poder estar con él, pero sabía que estaba bien cuidado, a demás, si hacia todo eso era para darle una mejor vida a él, no por mí.

—Oye chica misteriosa, me pregunto qué vas hacer cuando la fiera te pregunte por tu pasado y tu familia. A mí no me has querido decir nada.

—Es irrelevante, no le interesa si tengo familia o no ni tampoco mi pasado. Son cosas personales que no interfieren en mi trabajo. —Bajé las escaleras del edificio seguida por mi acompañante.

—Eso es verdad, aun así creo que vas a tener que decirle algo a alguien en algún momento. —Salimos del edificio y tratamos de que un taxi se detuviera para poder subir.

—Quizás algún día si estoy muy borracha  te cuente porque me escapé de prisión. —Le guié un ojo y levanté la mano para detener el taxi que estaba pasando junto a nosotros.



Sybil Reed

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En el texto hay: amor, drama y romance

Editado: 15.08.2018

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