El Bosque de los Néegar

La Tardía Monotonía

Su madre lo miro fijamente, trago saliva y aclaró la garganta—. Debemos arreglar tu muerte. —dijo con un tono serio.

Su corazón dio un vuelco. Tragó saliva con dificultad y se puso de pie para estar a su altura—. ¿Mi muerte? ¿Que quieres decir con eso? —preguntó nervioso mientras miraba a Sarha y Ericka como si se tratara de una broma, pero sus expresiones le dijeron todo lo contrario.

Regresó la vista a su madre que lo miraba apenada—. ¿De que hablas? No entiendo, ¿Mi muerte? ¿Por qué? —cuestionó esta vez un poco más alterado.

Sus preguntas no tenían respuesta, intentaba indagar en su mirada para conseguirla por si mismo sin resultado alguno.

Sarha y Ericka se retiraron de la sala sin mediar palabra alguna, solo quedaron su madre y él en una confrontación más. Estaban sosteniéndose las miradas. Estuvieron así por varios minutos hasta que ella cedió con un suspiro.

—Dúnkan, lo que pasara después de este día cambiara toda tu vida. —dijo algo apenada. Retomó su lugar en la silla frente a este. Entrelazó sus manos y recargó su cabeza en ellas mientras suspiraba—. Mira Dúnkan, una vez la guerra comience tu vida desaparecerá. Todo lo que conocías antes de esta serie de eventos serán parte de un pasado al cual ya no podrás volver. —dijo poniéndose en pie de nueva cuenta.

—Debes empezar a prepararte, solo te queda el resto de esta semana de tu vida normal. —dijo con una expresión indiferente y se dio la vuelta—. El sábado partimos con los Négar. —dijo mientras acomodaba la silla bajo la mesa y se retiraba.

Su corazón latía con gran pavor, no podía sacarse aquellas palabras de su cabeza. Se mordió el labio inferior y se fue de la sala directo a su habitación. Cuando entró, Ericka y Sarha se encontraban sentadas en la cama, las miró algo irritado y salió con violencia del lugar.

Estaba enojado por no saber nada, todo lo que estaba pasando sucedía como si de un sueño se tratase, no podía asimilar nada de todo aquello. Una sensación de nauseas lo invadió, su cabeza comenzó a dar vueltas y una punzada detrás de esta empezó a molestarle.

Detrás de Dúnkan venían Sarha y Ericka. Este se sentó en el sillón y las miró de reojo, ambas cuchichearon algo entre ellas y salieron de la casa. Bufó un quejido y regresó a su habitación. Se encerró en esta y prendió la televisión mientras se tumbaba en la cama.

Viró la cabeza hacia la puerta y, con sumo coraje, presionó el botón de seguro en la puerta regresando la vista a la programación. Las noticias mostraban un extraño suceso.

—El día miércoles 8 de septiembre, en la zona de Alto Garona en la región de los Pirineos, a unos kilómetros de Montréjeau. Una expedición completa que recorría la antes mencionada zona, fue asesinada brutalmente por lo que se especula, fueron animales salvajes. Se le conoce como la Masacre de Alto Garo... —cambió de canal desinteresado por aquel evento.

Cambiaba de canales lentamente, no los miraba por más de treinta segundos, pasó cada unos de los 735 canales que se suponía les ofrecía la compañía.

Luego de un par de minutos se aburrió, prendió la consola y le mando un mensaje a Gus. Fueron más de 40 minutos hasta que contestó el mensaje, respondió afirmativamente y comenzaron una partida que duro largo tiempo.

Pasó toda la noche jugando vídeojuegos, intentando reprimir ese enojo que tenía en su interior. Seguía sin poder creer lo que su madre estaba apunto de hacer, más bien, lo que pretendía hacer.

Eran las 2 de la mañana cuando Gus se desconecto y se quedó jugando un rato más -por no decir que toda la noche- hasta que amaneció.

† † †

La alarma de su celular comenzó a sonar, la desactivo y apagó la consola junto con el televisor. Salió de su habitación llevando consigo la toalla y entró al baño. Se desvistió y entró en la regadera. Dejó que el agua se calentara mientras que él se encontraba sentado esperando.

Ese día vería nuevamente a sus amigos. Los próximos dos días serían los peores de toda su vida, o al menos, eso es lo que pensaba. Estuvo casi una hora dentro de la ducha, a esas alturas ya no le importaba llegar tarde a la escuela, a fin de cuentas dentro de dos días iba a morir.

El golpeteo de la puerta lo sacó de su trance. Despegó el rostro del agua y miró en dirección a la puerta a pesar de que la puerta de la regadera se interponía—. En un segundo salgo. —dijo para quien fuera que tocaba, solo escucho los pasos alejarse.

Regresó a lo que estaba y comenzó a bañarse. Espero 30 minutos más para salir del baño, cuando lo hizo el frío erizó su piel y rápidamente entre a su cuarto.

Dentro de las gavetas comenzó a buscar su ropa. Entre arrebatos y ropa desordenada sacó un pantalón de mezclilla y una playera. Se vistió rápidamente y salió de su cuarto para dirigirse a la cocina y prepararse algo para desayunar.



Didator

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En el texto hay: elfos, monstruos, accion

Editado: 21.03.2020

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