El deseo que nunca esperé

Consecuencias

-Lo lograste, Mel-dijo Arnoldo tras dándome un beso en la mejilla. 

-Gracias por estar conmigo -dije cuando mi madre nos dejó solos al poco rato. 

Aidan empezó a llorar, y bajándome la bata, lo alimenté. 

-Es tan pequeño -dijo sentándose a mi lado. 

-Es un bebé hermoso -dije viendo como comía con mucha hambre. 

-No para de comer -dijo sonriendo Arnoldo-. Le he dado cuatro biberones en lo que van de sus 8 horas de vida. 

Me reí y acaricié su carita. 

-Eres lo mejor que me ha pasado -le dije sonriendo a Arnoldo-. Eres el deseo que nunca esperé que se cumpliera. 

-¿Cómo? -dijo divertido sin entender, pero abrazándonos con fuerza.

-Hace casi un año, viajé con Luca y Charlotte a Roma y fuimos a la Fontana di Trevi, sólo quería tirar una moneda para volver, pero Charlotte me exigió que le dijera cómo era mi hombre ideal, y Luca me empujó y se me cayeron todas las monedas que tenía en la mano -me reí besando la frente de mi delicado Aidan-. Ahora tengo dos hombres perfectos en mi vida, gracias por hacerme feliz.

-Tú eres lo mejor para mí-dijo besándome. 

-Te amo. 

-Yo los amo a los dos -dijo abrazándonos. 

Después de que Mathew hizo su ronda, me dijo que saldría en poco tiempo. Aidan estaba maravillosamente sano y los dos estábamos perfectamente bien. 

Después de una semana, mis padres y mi hermana volvieron a España, y yo me quedé en la habitación del castillo por un tiempo más, hasta que Mathew me dio permiso de caminar. 

Mi pequeño creció tres centímetros los primeros días y seguía engordando de una manera increíble. Nana estaba encantada, y me alimentaba como a 5 personas, así que engordé, pero más tarde podría bajarlo. 

Pasó un mes cuando Catalina apareció en mi puerta mientras Arnoldo viajó a Francia. 

-¿Puedo pasar? -preguntó con vergüenza. 

-Claro -dije sonriendo a mi pesar mientras guardaba mi pecho. 

Se acercó lentamente viendo al pequeño, y se quedó de pie sin decir nada. Cuando le cambié el pañal, le ofrecí cogerlo. 

-No, no creo acordarme de cómo se hace -dijo nerviosa retrocediendo. 

-Sólo sujete su cuello y espalda -dije depositándolo en sus brazos. 

Se le vidriaron los ojos y empezó a llorar. 

-Es igualito a Alberto cuando era un bebé, sólo que no era tan blanquito. Alberto sacó el tono de piel de su padre. 

La ayudé a sentarse y le acaricié los hombros hasta que se tranquilizó. 

-Tiene mis ojos -dijo feliz cuando Aidan empezó a jugar con su cabello antes de bostezar y quedarse dormido. 

No es que hubiésemos hecho las paces, pero al menos ya no nos mirábamos asesinamente cuando nos cruzábamos en los pasillos. 

.........................

Nuestro pequeño cumplió 5 meses cuando nos casamos Arnoldo y yo, y año y 4 meses cuando me gradué. 

Admito que los temores que siempre había tenido del matrimonio se hicieron reales. Había ocasiones en las que nos peleábamos y acababa viviendo sola por semanas con Aidan en la casa cerca de la purificadora de agua, o Arnoldo extendía varios días sus viajes, pero siempre volvíamos a estar juntos. Nos echábamos mucho de menos, y Aidan nos obligaba a vernos porque echaba de menos a sus papás juntos. 

Mi pequeño cumplió 5 años cuando sus hermanitas gemelas nacieron. 

Evanna Catalina Suzanne Dominique y Miryam Elizabeth Sofía Charlotte, con Luca y Charlotte como padrinos de Evanna y Laura y Mathew como padrinos de Myriam. 

La vida no fue fácil, pero mi casa siempre fue alegre y siempre podía contar con el apoyo de mi príncipe azul, cabezón y testarudo como él sólo podía serlo. 

El imperio Tramonti creció bastante, y a parte de agua, me puse a trabajar en purificadores de aire. No iba a salvar sola al mundo, pero iba a hacer todo lo que estaba en mi mano. 

Laura y Mathew tuvieron dos hijos preciosos. Se divorciaron al cumplir 7 años de matrimonio, pero volvieron a casarse 2 años después, no podían vivir el uno sin el otro. 

Mis gemelas se peleaban por su hijo mayor Leonard, pero Evanna se ganó su corazón. 

Martina logró estudiar en el Polimi y se graduó con honores. Vivió feliz viajando por el mundo y trabajando en una empresa en Bélgica. 

Anna y Fabriccio compraron su casa en el sur, luego de que Arnoldo comprara sus tierras y agrandara su campo de cultivo. 

Fabiola fue noticia cuando en una fiesta tuvo una sobredosis y casi muere, abandonó la carrera incluso antes que yo y por eso no había vuelto a verla. Paolo fue el único con la suficiente paciencia para ayudarla en su rehabilitación, pero se separaron luego de que la descubriera en una aventura 8 años después. Paolo volvió a casarse y tuvo un pequeño de cabello rizado con una española que conoció en unas vacaciones en Sicilia. 

Aidan Arnoldo Mathew Thomas decidió que la medicina era su pasión y se hizo cardiólogo, y su tesis se basó en los beneficios del vino para el corazón, dedicada a su padre. 



Ensoñaciones

Editado: 10.02.2019

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