El Error de Existir - Ecuaciones de una mentira

16 La coartada

La noche caía pesada sobre La Quebrada.

El polvo no desaparecía solo cambiaba de color.

En la minera…la música sonaba fuerte.

Risas.

Botellas chocando.

Gritos.

Dinero.

Axton observaba, quieto desde la sombra. A su lado estaba Kalen, en la misma posición.

—Están borrachos, eso es perfecto.

Dice Kalen ajustando su mascarilla.

El aire en la minera era horrible, no solo el polvo era toxico, también el olor a hierba y azufre lo empeoraban todo.

Axton seguía el movimiento del jefe. Ese día harían la repartición del dinero que la minera les daba para tapar algunos daños al medio ambiente en el informe. No era poco, pero pagarían más si afrontaban la culpa.

—Cuando ese tipo se levante…

Le dice a Kalen.

—vamos.

Esperaron un buen tiempo, mientras la fiesta seguía. Finalmente, cuando llegaron las mujeres el hombre se levantó. Era el momento exacto, el sobre con el dinero estaba en la mesa sin supervisión.

—Ahora.

Se movieron de manera rápida, como uno más. El ruido era tan ensordecedor que no se percatarían de unos pasos extraños, en ese punto, todos estaban borrachos o alucinados.

Entraron como dos seres invisibles. Tiraron de una las manos en el sobre y se marcharon de forma discreta mezclándose en la oscuridad y el polvo y dejando atrás una fiesta.

Saltaron una reja y doblaron en seco, entre risas.

—¡Veinte mil!

Kalen jadeaba.

Axton sonrió por primera vez en días.

—Te dije que hoy era buen día.

—Cuando descubran que el sobre no está, vendrán por nosotros.

Kalen asiente. Siempre iban por ellos. Eran Axton y Kalen, los busca pleitos oficiales de La Quebrada, cualquier cosa que pasaba mala o buena, ellos estaban involucrados.

En otro extremo de la ciudad…el silencio era distinto.

Alma caminaba, completamente sola.

Siempre se dijo que no necesitaba a nadie para nada, pero en ese lugar tan hostil la soledad la hacía sentir vulnerable.

Vestía unos jeans más ajustados con una camisa de botones blanca, trataba de parecer adulta, aunque francamente, los adultos que conocían eran tan inmaduros que no sabía si quería parecerse a ellos.

Estaba cansada de huir, dos años viajando por diferentes países, buscando un hogar, y aún no lo conseguía, solo quería una vida normal y en ese punto estaba lejos de conseguirla. Además, le dolía el estómago por la comida chatarra de ese lugar, algo le decía que nunca cambiaban el aceite.

Pero era mejor que cocinar, algo que odiaba y no sabía hacer. Pero que debía aprender porque de lo contrario la gastritis no la dejaría vivir.

En cada paso las miradas seguían allí, analizándola, intentándola ignorar. Era un caos ese lugar, nadie daba una sonrisa, o es que tal vez…nadie tenía motivos para sonreír.

Giró en una esquina, rumbo a su casa y entonces…

—¡Oye!

Se detuvo.

Dos.

No.

Tres sombras esperándola en un rincón. Ella los reconoció, ¿qué hacen aquí? ¿Cómo dieron con ella?

—¿Dónde está nuestro dinero?

Alma frunció el ceño.

—Ya les estoy pagando, por partes.

Uno de ellos se empezó a reír.

—Ese no fue el trato.

Otro dio un paso.

—Doppel lo quiere todo, no mensualidades, no pagos por partes, lo quiere todo.

El nombre le heló el cuerpo, pero no le sorprendió.

—No tengo otra forma.

Al decir eso, no dudaron, le dieron un golpe en el abdomen que le sacó todo el aire y lanzó al suelo.

—¡Te dije que no tengo...

Otro más fuerte

—¡Paga! ¡O dejas de respirar!

Patadas.

Puños.

El mundo empezó a romperse. Intentó cubrirse. Pero no alcanzaba.

Se dejó vencer, y permaneció en el suelo completamente indefensa, siendo golpeada por esos tres matones, que en el fondo tenían algo de verdad. Ella le debía mucho dinero a Dopple.

Axton y Kalen caminaban normal, como si nada hubiera pasado, hacían tiempo para ir a ver a los policías, cuando doblaron en la esquina. vieron la escena.

Se detuvieron en seco. Algo no estaba bien, parecía que trataba de reconocer a la joven de cabello rosa que estaba en posición fetal siendo pateada por esos tres extraños.

—Es la cabeza de chicle.

Deduce, mientras que Axton perecía inmóvil analizando la situación.




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