El Guardian

parte 1

 

El sol estaba en lo mas alto, el sudor estaba brotando de tal modo que las gotas caian de su cara sin pausa, incluso sus cabellos estaban empapados. Miro la entrada a la ciudad y solto un suspiro de alivio, tenia cerca de 1 semana viajando. Aveses conseguía pequeños viajes en las carretillas de los viajeros y comerciantes pero otras como ahora tenia que caminar todo el dia sin descanso, cualquier otro en su lugar ya abria caído desfallesido por el cansancio o tendría sus pies despedasados de tanto andar, pero el se mostraba como si solo estuviera un poco aliviado de ver por fin su destino frente a sus ojos

Cuando estaba por seguir se detuvo en la entrada de la ciudad y se sacudió un poco el polvo de la ropa. Estaba usando unos zapatos gastados que tenían un hoyo en la parte de abajo debido a tanto caminar, una camisa algo grande para el y unos pantaloncillos cortos con mas de un parche y una remendada que solo eran sostenidos en su lugar por unos tirantes (ya que carecia de un sinturon propio). Pese a todo esto el chico llamaba la atención rápidamente por su piel blanca, ojos doradoz  y brillantes  cabellos plateados

Cuando estaba por entrar cerro los ojos y respiro ondo, disfrutando de los aromas que inundaban el lugar, fue en ese momento cuando choco con unas personas y no pudo evitar caer completamente de culo al suelo. El pequeño mono que lo acompañaba rápidamente hizo sonidos de protesta a las groseras personas que ni siquiera se disculparon

-tranquilo cucu, esto no tiene importancia

El mono corrió asta el y subió a su hombro. La ciudad era algo impresionante. Nunca antes habia estado aquí, bueno nunca antes habia salido de su pueblo para ser mas sinceros, pero aun asi la ciudad era increíble. Los carruajes de las personas ricas paseaban de un lado a otro, las elegantes damas caminaban en los puestos gustosas de comprar aquello que mas les llamase la atencion y los caballeros hacían demostraciones de abilidad en algunos puntos de las calles para impresionar tanto a niños como a mujeres.

Todo era nuevo para el, por lo que le encantaba poder mirarlo, sin embargo el no estaba aqui para disfrutar, tenia un lugar al cual ir y aunque aun faltaban 3 dias para llegar a donde el castillo del rey el tenia ordenes de llegar a la mancion que tenia en esta ciudad, de esa forma podría presentarse ante el de manera privada y discreta tal como la nota lo decía. Era bueno que tuviera tiempo de ventaja, de hecho se supone que llegaría en una semana. Pero el en su emoción por ver el mundo fuera de su pueblo acelero el paso y antes de darse cuenta ya estaba aquí. Esperaba que el rey no se molestara por eso, miro a todos lados una vez mas y se dio cuenta que no sabia cual de todas esas elegantes casas era la mancion del rey por lo que decidió preguntar, Se acerco a un guardia

-disculpe señor podría decirme donde…

El guardia no le dejo terminar, se alejo de el haciendo cara de desprecio y desagrado, arrojándole una moneda al suelo. El miro la moneda con extrañes, no estaba familiarizado con eso, no sabia que significaba por lo que decidió ignorarlo y buscar a alguien mas. Después de casi medio dia buscando y gracias a la ayuda de una mujer que trabajaba en una cantina, llego a un lugar que parecia el indicado, en la entrada dos guardias le impidieron el paso. Cuando el miro el logo que estaba en la entrada supo que estaba en el lugar correcto y enseño el cello real que tenia en la carta, los guardias le dieron acceso de inmediato

El lugar era increíble, las puertas estaban grabadas con el logo de la familia real y en la entrada estaba un enorme candelabro de araña que iluminaba todo el lugar. La alfombra roja adornaba el piso y los elegantes y finos cuadros decoraban las paredes. Todo era tal como se le dijo que seria, sus ojos captaron un pequeño raspon en un jarron y su rostro se puso serio. Esta era sin duda la primera vez que entraba en el lugar, pero el ya lo conocia, todos esos años que estuvo estudiando el interior de cada mancion del rey y del castillo, aprendiendo de memoria donde estaba cada cosa, de que color era todo y en que estado estaba lo avian preparado para poder reconocer cualquier cosa fuera de lugar en el momento en que un pie pisara el lugar

Callado y discreto recorrió el lugar con la vista buscando señales que no deverian estar ay, todo mientras era escoltado asta el salón donde esperaría a ser atendido. Fue capas de notar que uno de los cuadros estaba ligeramente inclinado y una marca de golpe estaba en la pared, aun cuando se trato de cubrir, rápidamente izo un ecenario de lo que ocurrió. lo mas probable era que alguien forsegeo en ese lugar y uno de los involucrados logro estrellar al otro contra la pared, inclinando el cuadro, cuando el otro trato de defenderse descuidadamente dañaron el jarron, aunque era tan ligero que tal vez pensaron que nadie se daría cuenta. Y asi era, nadie aparte de el podría averce dado cuenta de eso

El fue dejado en un gran salón. Sin duda el salón era el mejor lugar para los visitantes, oso era claro a simple vista. Se mantuvo firmemente quieto y de pie por largo tiempo asta que la puerta se abrió y el rey entro. El rey era un hombre muy alto, con largos cabellos canosos en su espalda y una espesa barba adornando su cara, las arrugas que apenas eran vicibles estaban ahi por que los años no pasaban desapercibidos para nadie y el no era una ecepcion. Estaba vestido con un elegante traje azul con bordes dorados echos con hilos de oro, sus manos estaban decoradas con anillos de diamantes y brazaletes que brillaban de forma increíble.



Nereyda Mendoza

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En el texto hay: traiciones, engaño, promesas

Editado: 18.09.2019

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