Damiano
Intento no pensar en Siena porque hacerlo sería llenarme de más rabia y eso podría generar que explote en cualquier momento así que mientras conduzco pienso en Kiara, sí, la mujer a la que le pedí esperarme fuera de la empresa y simplemente se fue y ahora muevo mi auto con velocidad hacia su casa, hay límites que no se rebasan y ella lo hizo al investigar y encontrar a Siena e ir a la empresa para hablar con ella, eso me hace apretar fuerte el volante porque errores como estos no los perdono y cuando freno frente a la casa respiro hondo intentando controlarme antes de bajar y lentamente camino mirando a su padre que está fuera y al verme se queda quieto.
—Damiano —expresa confundido de verme y suspiro deteniéndome frente a él.
—Carlo —suspiro —sabe que a usted lo respeto, lo admiro y lo quiero y lo mismo pasa con su hija, pero ya está me está molestando demasiado —soy sincero y se tensa.
—Damiano ella
—Ella no quiere darme el divorcio, he intentado hacerlo por las buenas, conoce a mi familia y sabe de sobra cuál ha sido por años el gran negocio familiar —su rostro palidece —y aunque yo no tengo ninguna relación con dichos negocios para mí sería muy fácil tomar el teléfono, hacer una llamada y hacerlos desaparecer a los tres como si nunca hubieran nacido —Carlo traga en seco con mis palabras.
—Me iré —dice simple —nos iremos, me llevaré a Kiara y ella firmará el divorcio.
—Perfecto —sonrío —porque a estas alturas ser viudo ya no me molesta —baja la mirada —ahora entraré a hablar con su hija y espero encontrarla haciendo sus maletas —paso por su lado y entro a la casa con rapidez, al llegar a la habitación de Kiara entro a esta sin llamar y sonríe como si no midiera el peligro.
—No sé que le ves a esa mujer Damiano —comenta mirando mis ojos —yo soy más bonita —añade sonriendo y deja caer el vestido que traía a sus pies, me acerco a ella con lentitud manteniendo la mirada en sus ojos y me detengo tan cerca que puedo sentir su respiración contra mi rostro.
—¿Sabes por qué Siena me gusta tanto? —se tensa con mis palabras —ella no se regala Kiara —hablo bajo tocando un mechón de su cabello —no es por su belleza aunque es bella —sonrío —Siena sabe lo que vale y se da su lugar, no ruega y no pide porque sencillamente sabe lo que merece y eso me gusta, me gusta que parezca inalcanzable y tener que hacer cosas para llamar su atención —bufa.
—Es una perra casada Damiano, como mismo le es infiel a su esposo lo será a ti —suspiro mirando sus ojos.
—Eres mi amiga, aun lo eres —doy un paso hacia atrás —y por esa razón te doy 24 horas Kiara —menciono sin dejar de mirar sus ojos —24 horas para firmar el divorcio e irte de este país y nunca más volver a verme.
—¿O qué harás? —levanta su rostro desafiándome —¿vas a sacar tu lado malo Damiano? ¿Conoce Siena ese lado? Porque tú —me señala —eres como tu familia, como tu padre y como tu hermano, como todos aunque digas no hacer lo mismo que ellos.
—No lo negaré, soy como mi padre y aunque está muerto lo único que aún te hace respirar es que era amigo de tu padre —se tensa considerablemente —firma y desaparece Kiara porque entonces vas a ver lo mucho que me parezco a ellos —me doy la vuelta.
—Cuando Siena sepa sobre ti saldrá corriendo —escucho sus palabras, pero solo salgo de la habitación sin mirar atrás.
La noche pasa rápido y aunque recibí par de mensajes de Siena no respondí a estos, sí, también quería ver a Lucas, pero ya tendré tiempo para eso así que salgo de mi habitación luego de mirarme al espejo y ver que estoy perfecto.
—¿A la empresa, señor? —miro a mi chófer cuando habla y niego.
—Voy a viajar —digo sencillo —llama y di que preparen mi Jet —él asiente y solo miro por la ventanilla mientras el auto se mueve entonces tomo mi teléfono y hago una llamada que al instante es respondida.
—Estoy donde has pedido —dice rápido sin esperar mi pregunta y sonrío —observando a una hermosa mujer que está en un aeropuerto y a un hombre guapo que no se aleja ni un segundo de ella —aprieto los dientes.
—¿Y Lucas?
—Parece asustado y triste —cierro los ojos con rabia —al parecer no quiere subir al avión —bufo.
—¿Cómo sabes tanto?
—Para eso me pagas Damiano y alguien que vigila desde lejos es visto, pero si estoy al lado —sonrío con eso —¿tú en donde demonios estás?
—Camino a mi Jet —lo escucho bufar —mantenme al tanto, sube al avión con ellos y —suspiro —haz lo que sea si Jon intenta tocar a Lucas.
—A su orden —la llamada se cuelga y mi auto se detiene, mirando mi reloj bajo de este sabiendo que llegaré demasiado pronto.
Vacaciones, la palabra nunca ha estado en mi vocabulario y nunca lo he necesitado, pero a veces la vida nos obliga a ello y aquí estoy, sentado en una banca bajo una sombrilla con mis pies en la arena y el sonido ruidoso del mar detrás mientras las personas ríen y hablan, pero yo mantengo mi mirada fija en esa habitación del hotel.
—Todos nos miran raro —expresa Mariano y no lo miro —estamos de espaldas al mar Damiano —bufo.
—No vine por el mar —bebo un trago.
—Bien, ya estás aquí, tu chica está allá —señala la habitación —tu habitación está cerca de la suya, el niño debe de estar durmiendo luego de pasar asustado todo el viaje —suspira —pero tienes un problema Damiano —sigo en silencio —tu chica está en la habitación con su esposo —aprieto el vaso en mi mano —y será él quien ponga crema a su piel cuando estén en la playa —me mira —así que no lo entiendo —sonrío un poco.
—Debo esperar y tener paciencia —miro a mi amigo —todo cambiará mañana.
—¿Por qué no llamas a tu hermano y acabas ya con esto? —su pregunta llega a mi mente y sí, la idea muchas veces ha pasado por mi mente y la respuesta es siempre la misma, Siena no lo aceptaría.
—No tengo hermano —Mariano ríe con la frase.
—Sabes de lo que hablo —asiento.—ya entiendo, tienes miedo de que ella te rechace.