El hombre del sombrero grande- #1 Trilogía Solsticio

3 NIÑOS RICACHONES

Cuando iba saliendo del edificio de la facultad, mi cuerpo ya no daba más. Tenía mucho frío a causa de la fiebre. Por la peligrosa presencia de Damián y mi cuerpo está reaccionando de esta manera. Era un frío tan intenso que mis huesos me dolían. Antes de irme a mi casa, pasé por la enfermería. Necesitaba medicina, me sentía cansada. Cuando entré mis piernas se pusieron débiles, casi me caía.

La señorita enfermera me ayudó a levantarme, y me acostó en la camilla—¿Qué le pasa señorita? Fue lo último que le pude escuchar, mi vista se oscureció…

Me desperté, había dormido apaciblemente, vi hacia un lado, tenía puesto un suero en mi brazo, estaba acostada en la camilla de la enfermería de la Universidad. ¿Qué ha pasado? — Se desmayó señorita — me dijo la enfermera —  El doctor la examinó, estaba deshidratada y al parecer no se alimenta bien, tiene signos de tener anemia.

Aun no me había podido levantar, me sentía débil, mi cabeza me dolía. Recordé lo que me había pasado con Damián.

— señorita— me dijo la enfermera—  hay alguien esperándola afuera del consultorio.

No quería pensar que fuera Damián el que me estuviera esperando. Tenía miedo de verle otra vez o más bien no sabía qué hacer, tenía que seguir estudiando y huir de él sería un acto obvio de cobardía. Una parte de mí ya no quería seguir este período en la Universidad, y la otra parte quería enfrentarlo. Sabía que lo tenía que seguir viendo ya que él daría las últimas clases, y además tenía que prepararme para el examen superior de economía. Y quizás él podría ayudarme, él da mejor las clases que Ortegón. Sólo no debo tener de nuevo un momento a solas. Debo de sacarlo de mi mente para siempre.

—¿Quién es? — le pregunté

—Eduardo Gil, llamó insistentemente a su celular, cuando le dije que estaba en la enfermería de la Universidad se preocupó y vino rápidamente. Ha estado esperándola desde entonces. Estuvo dormida 4 horas.

— ¿Qué horas son?

— 3:30pm

He estado dormida desde entonces, y la cita que tenía con él la he perdido. Pero también es tierno de su parte que ha estado esperándome. Eduardo ha demostrado todo lo contrario de lo que es Damián. Su aura era amarilla; son de personas que tienen optimismo e inteligencia, pero sobretodo, son de personas en las que se pueden confiar al igual que el aura de Emma y Rafael, son similares a la Eduardo. Por eso trabajo con ellos.

Me levanté de la camilla, la enfermera me quitó el suero, pero antes irme quería preguntarle si dijo algo más sobre la fiebre que llevaba.

 

 

— disculpe, ¿mencionó algo el doctor por la fiebre que llevaba? Me dolían mucho los huesos y el cuerpo.

— No señorita, usted no traía fiebre, sólo se desmayó.

— pero… yo sentía fiebre, incluso me toqué con la mano mi mejilla y mi cuello, y puedo asegurarle que estaba con fiebre.

— No señorita. Cuídese y aliméntese mejor. El doctor le dejó estas vitaminas, cómprelas y trate de comer bien. Los estudios a veces, terminan enfermando a los alumnos.

Era muy extraño que no tuviera fiebre, según el médico, cuando yo misma sabía lo que estaba sucediendo en mi cuerpo. Salí de la enfermería, y vi a Eduardo esperándome en la recepción. Cuando él me vio se levantó rápidamente y salió a mi encuentro.

— Camila ¿Por qué no me dijiste que te sentías enferma?

— En la mañana estaba perfectamente bien. aunque no podía decirle del encuentro que tuve Damián, y creo que él fue la causa de mi desmayo— simplemente me sentí mal cuando salí de clases.

— ¿Qué te ha dicho el doctor?

— Tengo anemia, estos últimos días han sido frustrantes, no he comido muy bien.   

— Bueno, lo importante es que te cuides ¡genial! alguien más diciéndome cómo debo comer, lo que menos me interesaba era eso— te llevaré a casa.

— Lo siento por no salir este día. Aunque si lo deseas aún podemos ir.

— Pero…si no te sientes bien, podemos salir otro día.

— Te prometí algo y tengo que cumplirlo. Vamos

 

Ni podía creer lo que yo misma estaba haciendo en este momento. A pesar de la debilidad que sentía, salí con un muchacho, algo que no era   de mis prioridades. Fuimos al estacionamiento de la Universidad y nos subimos a su auto. Uau, era un auto muy bonito y lujoso, de color blanco, adelante tenía e nombre era un KIA.

— es muy bonito tu carro. Disculpa la indiscreción ¿Qué modelo de KIA es?

— es un KIA optima 2016.

—No sé mucho de carros, pero por la apariencia debe ser muy lujoso.

— Si lo es, espero no incomodarte.

No me incomodaba, pero para ser tan joven y tener un auto así de caro, debe de pertenecer a una familia adinerada. Nos subimos y me puse el cinturón de seguridad.



Margaret Lezpoda

Editado: 13.06.2018

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