El lago de cristal- Los inicios de una Cristalícense

Capitulo 1: Cristalícense

Todo marcha bien, los preparativos para mis dieciochos van al pie de la letra. Hola me presento, me llamo Anna tengo diecisiete años y dentro de dos días cumplo mis dieciochos, soy una chica de estatura promedio, piel blanca, ojos azules y cabello negro, estoy muy feliz ya se acercan mis dieciochos y el tema va a ser bosque invernal por eso los preparativos para la fiestas no se van a hacer dentro de la casa si no atrás en el patio trasero ya que queda un bosque realmente hermoso y con las decoraciones y luces va a quedar aún más bello de lo que ya es

-hola hija ¿Cómo va todo?

-papi- corro hacia donde esta él y lo abrazo, desde que mi madre murió cuando tenía diez años mi padre es lo único que me queda y para ser padre soltero lo hace muy bien- todo va de maravilla, los arreglos están casi listos, las toldas ya están en su lugar cada una, solo faltan las luces y terminar de buscar algunos ingredientes para la comida que se va a dar

-¿las invitaciones ya las entregaste?

 -si padre, las envié hace dos semanas atrás yo ya te había dicho ¿no te acuerdas?

-es verdad hija- hace una mueca de dolor y se toca el pecho

-¿papá? ¿Estás bien?- le pregunto realmente preocupada, desde hace varios días atrás le han estado dando dolores en el pecho y eso me preocupa, siempre me dice que solo son gases que no me preocupe pero tengo miedo de que sea otra cosa

-si hija estoy bien, sigue con lo tuyo yo voy a tomarme mis pastillas

-si padre, cuídate, te amo- le dejo un beso en el cachete

-y yo a ti mi princesita- me besa la frente y se va

-señorita- se me acerca uno de los trabajadores y amigo mío desde que llegó el año pasado, Joan, estoy cansada de recordarle  que  no me llame señorita así este en el trabajo, ¡vamos! Tan solo tiene veintidós años ni que fuera tan viejo como para llamarme así

-Joan te he dicho que me llames Anna

-perdón Anna

-muy bien ¿Qué paso?

-ya las mesas y el piso sintético están listos ¿falta algo más?- miro a mi alrededor y todo luce bien

-no, eso es todo por ahora, mañana se colocan las luces, gracias Joan tú y el resto de los chicos me sirvieron de mucha ayuda… espero verlos aquí en mi cumpleaños

-pero Anna a nosotros nos contrataron fue para trabajar en los arreglos y preparativos no para…- y hay va otra vez

-Joan- lo interrumpo- llama al resto de los muchachos por favor- asienta con la cabeza y los llama, una vez que todos están frente a mi vuelvo a hablar- chicas, chicos, muchas gracias por todo el apoyo que me han dado por el día de hoy su labor concluye mañana vendrán a dar los toques finales y además quiero decirles que todos están invitados a mi fiesta de cumpleaños

-pero Anna nosotros solo somos trabajadores, no podemos abusar de tu confianza

-Erika no están abusando de nada yo deseo invitarlos y espero que puedan venir – todos se ven entre ellos y luego asienten

-claro señorita Anna, aquí estaremos- dice Mitchell, no son muchos en realidad, solo diez trabajadores, cuatro mujeres y seis hombres

- me alegro, bien se pueden retirar, vayan a sus casas a descansar hoy fue un día muy largo

-claro, adiós Anna

-adiós chicos- todos se fueron y me quedo sola viendo el lugar, los colores invernales de las carpas y algunas de las decoraciones que ya están en su lugar- todo se ve mágico- digo emocionada saltando de un lado a otro, siempre me gusto la naturaleza y hacer mi fiesta en el bosque es perfecto siento que me identifica

Pasa una fría ventisca que hace mover mi cabello y la blusa holgada que tengo, me quedo viendo fijamente el bosque es tan grande e impresionante, desde pequeña e explorado cada rincón de ese inmenso mar de árboles aunque aún me falta mucho que conocer de él- Anna…- susurran a mi oído haciendo que de un pequeño brinquito miro al lado pero no hay nadie, escucho la risa de una niña pequeña y veo correr entre los arboles una sombra, mientras más se aleja más lejos se escucha la risa

-Hey espera… niña- comienzo a correr tras ella o mejor dicho tras su sombra, a cada paso que doy más me adentro al bosque y todo es árboles, ramas sueltas y rocas, la risa ahora no proviene de una sola dirección si no de todas direcciones, me agacho cierro mis ojos con fuerza y tapo mis oídos pero la risa solo se escucha con más intensidad hasta que para abruptamente, todo quedo en silencio durante un rato pero aun así no me atrevía a abrir los ojos

- Anna… ¿Dónde estás?- enseguida abrí los ojos y tan rápido como pude me pare- ¡ANNA!- grita desesperada, corro hacia donde creo que provino la voz, comienza a caer copos de nieve y el suelo y los arboles cada vez se tiñen más de blanco aun así no le presto atención a ese hecho y sigo corriendo hasta quedar frente a un lago realmente hermoso tan azul y cristalino, me acerco a él y veo mi reflejo tan claro como un cristal me fijo más y me percato que tiene varios segmentos surcando de un lado a otro como si se estuviera formando hielo- Anna…- dicen casi en un susurro, levanto la vista y en el centro anda la niña llorando arrodillada con la mirada perdida, salgo corriendo hasta donde esta ella y me detengo cuando la alcanzo, me agacho a su altura y le acaricio la cabeza, sus ojos azules cristalizados me ven con intensidad-¿¡Anna!?

-sí, si soy yo ¿Qué tienes?, ¿quién eres?

-Anna necesito tu ayuda- hace como si se fuera a terminar de caer pero se recompone rápidamente- el lago está… está cambiando y si él cambia yo cambio, necesito que tu salves a los habitantes del bosque Galahana del eterno invierno que el hechicero Bahaal ha traído, si salvas a el bosque y a sus habitantes salvas a lago y si salvas a el lago me salvas a mi

- t-tu estas confundida, yo no puedo hacer eso

-si puedes Anna, tienes que hacerlo, varios lo han intentado pero han fallado, te necesito

 -yo… me tengo que ir-salgo corriendo dejando el  lago y a la niña atrás y regreso a casa



Albany Yepez

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En el texto hay: amor juvenil, aventura, odio y venganza

Editado: 12.01.2021

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