El Libro de las Especies

15-El Caso de las Sirenas

El U.S.S Black Decker llevaba unos días en la bahía, era un buque escolta pero igual era el barco más grande que Malquiur hubiera visto, él y Aredia habían recorrido la zona hasta topar con la pasarela, custodiado por dos guardias, asique retrocedieron.

 

-Clementine Carazo esta en ese barco, no puedo contactarla sin ser familiar.

-Necesitamos abordar.

-Sí, ¿pero con qué escusa?

-Yo me encargo-le paso la maleta.

-¿Qué?, ¡Oye, Aredia!, ¿Qué haces?

 

Alarmado, vio como se dirigía a los guardias y les hablaba, uno de ellos tomo su radio y se comunico con alguien, luego, pasados unos minutos y para su completo asombro, vio que quitaban el cordel que bloqueaba la pasarela y Aredia le hizo señas de que fuera.

 

-¡Si!-se apresuro a subir detrás de ellas-¿Cómo hiciste eso?

-Les dije que venía a ver a mis hermanos.

-¿Y te creyeron?

-Claro que si, mis hermanos están en este barco-Malquiur se detuvo-¿Qué?, yo le había contado.

-Me dijiste que eran cocinero e ingeniero en la marina.

-Aja…

-¡Pero yo pensaba que era La Marina, el bar ese en la bahía!

-Pues no, es esta marina, ahora hágame un favor-ya que estuvieron a bordo lo abrazo del brazo-cállese.

 

Lo dijo con tal firmeza que no dudo en obedecer, un capitán de a bordo vino a darles unos pases y saludo a Aredia como si la conociera desde niña.

 

-Entonces este es tu prometido-Malquiur dio un respingo.

-Así es, no podía dejar marchar a mis hermanos sin que le dieran el visto bueno.

-Por supuesto-por la cara que puso era obvio que él no se lo daba-ya se les aviso, te esperan en el puente.

-Gracias, capitán Garret-jalo de Malquiur hacia allá-y pensar que era un buscapleitos cuando iba en la prepa con Samuel.

-Perdona, ¿tu prometido?

-Que se calle le dije.

-Estas gozándolo, ¿no es cierto?-su sonrisa de satisfacción le dijo todo.

 

En el puente, que viene siendo la parte despejada más amplia del barco, había cierto aire vacacional, estaban los típicos marines que iban de un lado a otro, en apariencia muy ocupados, y los que nada mas estaban sentados por allí, charlando o hasta echando un partida de cartas, Malquiur reconoció a los hermanos de Aredia y ahora que sabía que eran marines supo que debía preocuparse.

 

Samuel, el mayor, se parecía más a la madre de Aredia que los otros tres, también tenia esa piel más oscura producto de sus raíces arabicas, era delgado, óseo, parecía bastante fuerte, Andrés le seguía en edad pero era mucho más alto, media metro ochenta, también era más grueso, tenía la infaltable barriga de los cocineros, como sus hermanas era de piel clara y cabello castaño en risos, ninguno de los dos vestía como un marine propiamente dicho, el primero llevaba un overol y un estuche con herramientas, el segundo un delantal de cocina y una boina, estaban hablando inclinados, como poniéndose de acuerdo en algo, cuando Aredia les llamo, se saludaron con sendos abrazos antes de que repararan en el pobre detective, que a esas horas se planteaba que tan indecoroso seria tirarse por la borda.

 

-¡Un momento!-dijo Samuel-¿este no es el tipo raro con el que estás trabajando?

-Cristy tenía razón, ¡Tres meses y ya te quieres casar con él!, ¿tú estás loca?

-¡Hey!, no voy a casarme con él-les dijo, ligeramente irritada-me invente eso para que nos dejaran subir al barco-ambos le miraron con desconcierto-es…un asunto de trabajo-y el desconcierto se volvió sorpresa.

-¡Cómo!-exclamo Andrés-pensé que los superiores no querían que se supiera.

-¿Cómo se enteraron ustedes?

-¿Enterarnos?-Malquiur se adelanto-¿dicen que está pasando algo sobrenatural en el barco?

-Así como sobrenatural…-Andrés le dio un codazo a su hermano.

-Si no saben nada no tenemos autorización para decirles.

-Ya nos informaremos-cedió el detective-en realidad vinimos porque necesito hablar con Clementine Carazo.



Dama GT

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En el texto hay: magia, detective, especies sobrenaturales

Editado: 18.02.2019

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