El Libro de las Especies

48-El Pequeño Gigante

-Cuando dijiste que haríamos una parada en el cementerio me esperaba algo más emocionante.

 

Antes de emprender el largo camino a Four Lakes, Efraín quiso ir a despedirse de su padre, Jhorad se aburría y como la cadena de las esposas le daba cierto margen se puso a mirar otras lapidas.

 

-Esta tiene un oso, o le encantaban o fue asesinado por uno, ¿Por qué no lo revives y le preguntamos?

-No tengo suficiente poder para revivir a una persona, de todos modos, reanimar el cuerpo no le haría hablar.

-Eres el nigromante más inútil que he conocido.

-¿Conociste a muchos?

-Trate de unirme a su clan pero no me dejaron.

-Gracias-sonrió-es grato hallar motivos de orgullo en mi familia, andando.

-¿Quién fue el primero?-pregunto picado.

-¿El primero?

-El primero que intento matarte, alguien debió hacerlo para que descubrieras tu inmortalidad-Efaín no respondió-¿un accidente, quizás?

-Mis muertes no son el tipo de tema que trate con gente que no me agrada.

-¿Me contarías si fuéramos amigos?-pregunto, con una sonrisa picara-nah, prefiero adivinar, seguro fue algo estúpido, como que te caíste en la ducha y te rompiste el cuello.

-Agradece que tengo la paciencia de los muertos.

 

Pero incluso la calma de un cadáver puede tener problemas contra el equivalente a un mocoso de cinco años que nunca se calla, después de casi tres horas de cháchara ininterrumpida, Efraín estaba reconsiderando las elecciones que había tomado en la vida cuando Jhorad, para ese momento un endemoniado moscardón, guardo silencio y se detuvo.

 

-¿Qué pasa?-pregunto, fijándose en su expresión atenta.

-Ssh, ¿lo oyes?

-No tengo orejas de elfo.

-Por allá, parece un niño llorando.

-¿Por allá?...ve tu adelante.

-¿Es nuestro asunto?

-Dices que oyes a un niño llorar, podría serlo.

-Bien-aferro su arco-quizás halla algo que matar.

 

Las afueras de Chicago son boscosas y para ese momento se encontraban en un vecindario forestal, se preguntaba si Jhorad no estaría conduciéndole a una trampa cuando también lo escucho.

 

-¡Lo siento, mamá!, ¡Lo siento!

 

Lo encontraron en el bosque, un hombre increíblemente corpulento y alto abrazando el cuerpo maltrecho de una mujer mientras lloraba a lágrima viva, tardaron un poco en notar que en realidad no era un hombre sino un niño.

 

-Un gigante-determino Jhorad-excelente.

-¡No!-el chico les escucho y alzo la vista, aterrorizado-hola, no te haremos daño, ¿Qué sucedió?

-Fue un accidente-sollozo-no quería hacerlo, no…no quería…

-Tranquilo, tranquilo, dinos que paso.

-Los…los vecinos, estaban…nos tiraban piedras y…tenían armas, iban a matarme y a mamá…trate…trate de protegerla, la cogí y corrí pero…pero…

-La aplastaste-concluyo Jhorad.

-¡Con un demonio!-hasta allí le llego la paciencia a Efraín-¿Acaso no hay nada por lo que sientas un mínimo de respeto?

-No quería hacerlo-el niño había roto a llorar otra vez-mamá, no quería, no quería.

-Te creemos, ¿Cómo te llamas?

-Co, Corey Whitman.

-Dime, Corey, ¿te gustaría que hiciéramos algo por tu mamá?, podemos enterrarla y dejar que descanse tranquila.

-Sí…si, por favor.

-¿Cuánto nos tomara eso?

-Jhorad, lo juro por Dios, otra palabra y olvidare porque te necesito.

-¡Bueno!, yo solo…-le lanzaron tal mirada asesina que hizo la pantomima de cerrarse la boca con zipper.

 

Viviendo en un cementerio se llega a apreciar el valor de una pala, Efrain tenía una de esas desmontables en la mochila, se la dio a Corey para que cavara un hoyo bien grande, el chico llevaba varias bolsas de viaje y de una sacaron una sobrecama para envolver el cuerpo junto con todas las flores que pudieron encontrar, luego lo depositaron en el agujero y lo enterraron, Efraín arreglo el contorno de la sepultura con algunas piedras y esperaba a que Corey se calmase un poco haber si quería decir una palabras cuando Jhorad se puso a cantar.



Dama GT

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En el texto hay: magia, detective, especies sobrenaturales

Editado: 18.02.2019

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