El PequeÑo Infierno De Peter

Capitulo II Normal

Recostado en el sofá, estoy a punto de dormirme, mirando el televisor, siento como si mis párpados pesaran toneladas, y cuando por fin estoy a punto de dormir, me despierta un fuerte sonido, algo chocó fuertemente contra la puerta, me levanté exaltado, apagué el televisor y subí corriendo a mí habitación, escucho como María llega a casa, ebria, eso seguro, se quita los zapatos, el brasier y se tumba en el sofá, y queda profundamente dormida, dejo pasar un par de minutos y bajo silenciosamente las escaleras con una manta en mis manos, camino por el medio de la sala y pongo la manta encima de María, al menos no le haría frío estando ahí.

La veo por un instante, trae una cara de cansancio tremenda, sin duda el reventón de ésta noche la dejó agotada, quiero acercarme a darle un beso en la frente o algo así, pero cuando estoy a unos pocos centímetros de su rostro, siento un olor a trago terrible, en ingentes cantidades, la destapo un poco, y veo su vestido rojo empapado en quién sabe qué. Decido alejarme un poco, me siento en el sofá de al lado sólo para seguir viendola, cómo si eso pudiese protegerla de algo, y empiezo a sentir sueño, lentamente voy bajando mi cabeza y me recuesto suavemente en el sofá, y cuando por fin logro cerrar mi ojos para empezar a dormir, mi sueño es nuevamente arrebatado, ésta vez por un sonido de un coche de la calle, me levanto nuevamente y espío a través de las cortinas, es Raúl, mi padre.

Entré en pánico, corrí hasta María y me esmeré en despertarla para sacarla de ahí, pero ella estaba casi inconsciente.

- mamá, anda, despierta por favor!

Pero ella no va a levantarse, y Raúl está cada vez más cerca, voy a espiar de nuevo y veo cómo él sale del coche, está más borracho que nunca, empieza a caminar hacia la puerta, tambaleándose como gelatina, eso suele asustarme mucho, ya sé cómo terminará ésta noche.

No lo pienso dos veces y hago lo de siempre, subo corriendo a mí habitación y la cierro con llave, me quedo ahí a oscuras, esperando que la muerte no se lleve a mi madre.

Ahora estoy ahí, sentado en el suelo de mi habitación, justo de frente a la puerta, cuando suena la puerta, abriéndose de golpe, mi corazón se empieza a acelerar muchísimo.

R: Maria!

No puedo verlo, pero sé lo que hace, escucho sus pasos tambalentes en dirección a mi madre, y de pronto escucho gritos de ella acompañados de palabras cómo "soltame", "no Raúl, por favor" o cosas así, y aunque las escuche seguido, me puse a llorar, en silencio, tratando de taparme los oídos para no escuchar lo que pasa.

Luego de un tiempo, todo queda en silencio, sólo se escucha en la casa un eco de sollozos de mi madre, y en mi habitación los míos. Luego Raúl se queda dormido en algún lugar y por la mañana desaparece, super normal.

Así terminaría otro día "x", siempre es igual, entra Raúl, se la coje y se va a eso de las 3 de la madrugada, y lo único que me garantiza que mi madre sigue con vida es su llanto, que me parte el alma, y llorando al mismo tiempo que ella me quedo dormido, al día siguiente es otra historia, no mejor que ésta, pero al menos Raúl ya no está aquí.

 



Camila Quezada Del Rio

#6716 en Novela romántica
#3583 en Otros
#284 en No ficción

En el texto hay: romance y tragedia, drama

Editado: 05.10.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar