El poder de dos

Capítulo 5

Di la clase como pude, fingiendo que todo estaba bien y reprimiendo las ganas de contarle a todos los alumnos, que aprendiesen pronto todo lo que necesitaban saber o al menos lo básico para poder defender a sus animales. También intenté no llorar de frustración, al igual que sentí la pena de mi lobo, cada raza intuía cuando uno de los suyos fallecía, y los mestizos reconocíamos el dolor al estar conectados con nuestros animales. Caleb no acudió a clase, no sabía si por vergüenza o por no encontrar a su loba, no le reprochaba nada, se había equivocado y todos lo hacíamos constantemente.

Tan pronto terminé de guardar la mochila con los utensilios para la clase, decidí irme a mi casa, necesitaba ver a mi lobo y saber que tal estaban Caleb y Niza.

Al llegar a mi casa me encontré con una visita inesperada, Caleb estaba sentado en las escaleras con el ceño fruncido y la mirada perdida. Se le veía cansado, la barba comenzaba a crecerle dándole un aspecto más rudo de lo que aparentaba el resto de los días. Levantó la vista al verme y se puso en pie mientras se sacudía las hojas que caían de los árboles e inundaban mis escaleras.

–– Niza todavía no ha vuelto.

Decidí meterme en el cuerpo de Anubis para afirmar qué en efecto, Niza y él estaban juntos. Avisé a mi lobo antes de salir de su cuerpo, para que volviese a casa.

–– Ahora vendrán, puedes esperar en mi casa si quieres, tengo que contarte algo importante.

Caleb me siguió sin oponerse, al entrar, se quedó observando la casa como si le pareciese una maravilla, no era gran cosa pero la estaba dejando bonita, un hogar para Anubis y para mí.

–– ¿Puedo? –– preguntó señalando el sofá.

Asentí a modo de respuesta.

Se sentó con la espalda recta mientras seguía observando la estancia. Enseguida su rictus cambió tan pronto por la puerta entraron Anubis y Niza. Pude ver que quería a su loba, y que ella le miraba con tristeza, como yo todavía estaba dolida con Anubis, decidí hablar.

–– Bien, ahora que estamos reunidos, quiero saber por qué Anubis me ha mentido negando la existencia de otro lobo.

Anubis se acercó a mí, y pasó su hocico por mi mano, enseguida obtuve su respuesta.

Mi lobo se encontraba en el claro de noche, acostado en el césped y observando las estrellas que brillaban con intensidad. Un ruido le distrajo de su soledad poniéndole en alerta. Un lobo negro saltó del bosque, si no fuese por las estrellas que iluminaban el claro, se habría mimetizado con la oscuridad. La loba enseguida le dijo que le ocultase a su mestizo su presencia, por miedo a que los padres de él, apareciesen y les separasen.

 –– Anubis…debiste contarme todo esto. Niza tenía miedo de que tus padres, os separasen ––me giré hacia Caleb.

Él se levantó del sofá e hincó la rodilla enfrente de su loba.

–– Niza, sabes que eso no ocurrirá nunca. Me fui de esa casa por ti, porque mis padres se portaban mal contigo, te menospreciaron y tomé la mejor decisión para ambos –– su loba lo contemplaba sin moverse –– Ahora sé que tener una loba, es lo mejor que me pudo haber pasado. Aprenderé toda la magia necesaria para poder irnos a otro país, lejos de mis padres, ¿qué te parece amiga mía?

Su loba dio un paso hacia él y le lamió una mano. Sonreí ante su gesto, al fin habían vuelto a recuperar la confianza el uno del otro.

–– Me alegro de que hayáis solucionado vuestros problemas, es necesario que haya total –– miré hacia Anubis ––confianza entre un mestizo y su animal. Por cierto –– me acerqué a Niza –– me llamo Rosalie, Rose para los amigos, y es un placer conocerte al fin Niza, eres una loba muy bonita aunque feroz a la vez.

Para mi sorpresa la loba hizo una reverencia que me sacó una sonrisa divertida.

–– ¿Ves? Niza es muy educada, pero quizás deberíamos acudir juntos a una de tus clases, es el momento de ser un equipo.

–– Me parece una idea estupenda. Mañana volveremos a intentar que puedas mover ya las cosas, tus compañeros hoy han avanzado mucho y no quiero que bajes el nivel.

Niza acercó su hocico a Caleb, este sonrió con picardía.

–– Dice que le pareces guapa y que espera ansiosa a una clase contigo y con Anubis.

Acaricié la cabeza de Niza.

–– Anubis estará encantado de participar en algunas clases.

Mi lobo asintió sin dejar de mirar a su nueva amiga. Me sorprendió encontrarme con la mirada de Caleb, volvía a escrutar mi rostro de esa manera tan suya. Recordé que debía contarle la mala noticia antes de que se fuera.

–– Debo contarte algo que ha sucedido hoy –– él frunció el ceño a la espera de que continuase –– ¿Recuerdas que os hablé el primer día sobre alguien que se dedicaba a matar lobos? –– Su rostro palideció –– Ha vuelto a hacerlo, debemos tener más cuidado con nuestros animales, si ves que necesitas clases particulares, no dudes en decírmelo. De todas maneras el colegio está dotado de una buena protección, aun así nuestros animales siempre serán los más vulnerables, ellos no tienen magia como nosotros y es nuestro deber protegerlos.



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Editado: 30.04.2018

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