El precio de la fama

Prólogo

Me parecía increíble que había pasado un año entero desde que hice las audiciones online en las agencias de kpop, eso me tenía cabizbaja ya que demostraba que no poseía el talento suficiente para ninguna de ellas, ni para la más nueva, ni pequeña. ¿Era tan mala así? Me cuestionaba mucho sobre esto, siempre fui una mujer insegura, y dudaba de mi talento, por ello un año después aquí estaba en la cama de mi habitación deteniendo mi interesante lectura para caer en los cuestionamientos diarios.

Odiaba ser así, porque estaba clara que no podía ceder a esos sentimientos, pero ¿cómo no hacerlo cuando audicioné a grandes empresas y te rechazan?, la desilusión era grande, pero igual no me rendiría, ellos no eran los únicos con los que podía audicionar o trabajar. No soy mala debo admitir, pero no es fácil tampoco con mi edad, tengo 28 años quizás sea eso lo que impide que me tomen en cuenta. Ya que casi todos los trainee comienzan en una edad temprana. Así que bueno.

— ¡Angie, te llaman por teléfono —gritaba mi mamá desde la sala, eso era raro. No tenía amigos que tuvieran esa clase de preocupación por mí. Por ello me asusté, ojala no fuese nada malo.

Con la pereza del mundo me levanté para ir a la sala, tampoco era que mi casa fuese tan grande, pero la flojera si lo era. Me acerqué a la ventana tomando el auricular que mi madre había dejado allí.

—Buenas tardes, habla Angie, ¿qué desea? —pregunté con tensión, no quería pensar lo peor. 

—Buenas tardes señorita, disculpe la hora, le hablamos de SM Entertaiment soy Jeon Ha Neul, es para informarle que quedó seleccionada para ser trainee de nuestra empresa —informaba ese caballero de acento extraño.

—¡Esto tiene que ser una broma!  —Fue mi primera reacción, ellos no podían estar llamándome, aunque como no hacerlo si adicioné para ellos tenía su lógica, mas había pasado mucho tiempo de ello.

—Puede sonar como ello, pero no es así, le mandamos un correo hace una semana, pero no contestó. Por ello la estamos llamando.

— ¡Oh, lo siento! No quise ser grosera, solo que me toma por sorpresa, pero déjeme revisar, es extraño que no me llegara la información.

—No se preocupe, puede revisar para así verificar todo los términos allí dispuestos.

De manera rápida tome el móvil para revisar mi correo, no tenia internet libre así que solo usaba datos y era mala la conexión. Como todo en Venezuela para ser honesta. Revisé por todos lados y no encontraba nada, ya estaba pensando que me estaban haciendo una broma, hasta que en la carpeta de spam casi en los últimos estaba el tan anhelado correo.

Lo abrí y casi me caigo de culo al comprobar la veracidad de esas palabras, era verdad que me estaba aceptando, era a mí a quien estaban buscando.

—Disculpe la tardanza, pero el correo estaba en spam y se encontraba full y no me percaté del mensaje, gracias por la llamada y nuevamente disculpe la grosería.

—No se preocupe señorita, la llamamos, porque era necesario saber si aceptaba, ya que de ser negativa la respuesta tendríamos que buscar a alguien más, siendo una verdadera lástima, ya que posee un gran talento —refería el caballero dejándome más consternada.

—Estoy leyendo todo esto, pero no veo algo que me tiene preocupada. El traslado, realmente no tengo para irme —manifesté con duda y desgano, porque quizás con esto me mandaban para la mierda de una vez.

—Por ello no debe preocuparse, nosotros corremos con esos gastos, solo nos queda preguntar ¿acepta?

No podía creerme esto que me estaba sucediendo, me estaban aceptando confiaron en mi talento. Pero al sentar cabeza recordé lo más importante de mi vida. No podía irme.



Ayling Zambrano

Editado: 19.02.2021

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