El profesor sustituto

Capítulo 1

 

El pánico inundó a toda la ciudad de Punta Arenas cuando los periodistas de un canal regional informaban la triste muerte de un hombre de 45 años, del cual todavía no sabían su identidad, mucho menos la razón del por qué lo habían matado a orillas de la Costanera. Toda la ciudad se vio muy asustada y de inmediato tuvieron el presentimiento de que el asesino seguía por ahí, sembrando el miedo y buscando a su próxima víctima.

El cuerpo que estaba tirado a orillas del Estrecho era la tercera persona en fallecer durante el primer trimestre del año 2019; antes de él había muerto una pareja de jóvenes, por dos disparos: uno en el pecho y otro en la cabeza, lo que les provocó la muerte inmediata. Ocupando el primer lugar, estaba la historia de una mujer de 25 años, que trabajaba como profesora de inglés en un colegio religioso. Hasta ese día 09 de marzo, aún no habían podido encontrar al autor de estos tres crímenes y la mayoría de los magallánicos reclamaban que se hiciera justicia. Sabían muy bien que no podrían recuperar a sus seres queridos, pero aún les quedaban fuerzas para exigir que detuvieran a él o los culpables de las muertes de Diana y Benjamín (la joven pareja de 19 años que estaban haciendo los trámites legales para tener su casa propia) y de Yessenia Valdés, la profesora de 25 años y con un futuro excelente, pero que se había visto estancado cuando se encontró con la muerte.

Los investigadores forenses dijeron que lo encontraron tirado a orillas de la costanera de Punta Arenas,  bañado en sangre y con fuertes heridas en el pecho y en su cabeza. No tenía sus brazos ni sus piernas conectados al cuerpo. Era el crimen más sangriento y horrible de los últimos años. Los funcionarios de la PDI y del Servicio Médico Legal quedaron sorprendidos por las condiciones en que se encontraba el cuerpo. Sin duda, la noticia sería publicada en los diarios regionales, comunicada en los reportajes en la televisión y estaría en boca de todos por varios días, durante el desayuno a las 8 am y cuando las personas pasaran cerca de la Costanera para devolverse a sus casas luego de un largo día en el trabajo.

Al parecer, no hubo más testigos que el hombre de 50 años, que se encontraba caminando con un cigarro en su mano, muy cerca de la escena del crimen y aceptó con disposición ir a declarar al cuartel de Carabineros N°23, ubicado en calle Ignacio Carrera Pinto, a pocas cuadras de la escena del crimen. El número de personas que transitaba por la costanera disminuyó notablemente, porque las cintas de la PDI impedían el paso hacia la escena del crimen y todavía quedaban las señales del homicidio que había ocurrido la semana pasada. Días después de este terrible episodio, todos los colegios y las universidades de Punta Arenas continuaron con su vida académica con normalidad, pero siempre cuidando y vigilando al cuerpo estudiantil….

 Todos, a excepción de uno.

Para que sepan mejor lo que pasó esa triste mañana del 8 de marzo, el día internacional de la mujer, volvamos la historia, unos días atrás.

El colegio Sagrado Corazón estaba ubicado en el centro de Punta Arenas, en calle Magallanes con Mejicana. Era un edificio que había abierto sus puertas en el año 1904, tenía paredes de color rosado, grandes ventanas protegidas con cortinas de fierro adornaban al edificio y les daban un aspecto diferente a los demás colegios. Tenía 2 pisos y 30 salas de clases para todos los cursos de enseñanza básica y media. Hace más de 10 años, estaba dirigido por la señora Viviana Álvarez, una mujer cuarentona, de metro cuarenta y cinco, pero con un fuerte carácter y con un gusto único por la moda y el vestuario femenino. Conocía muy bien a todos los profesores, cuáles sus horarios de trabajo y también conocía bien los horarios del recreo, del inicio y del término de clases.  

Pero esa mañana de marzo, se dio cuenta de que uno de los profesores no había llegado a trabajar. Una de las estudiantes del 4to medio A fue hasta su oficina para avisarle que el profesor de matemáticas aun no llegaba a su sala de clases. ¿Cómo que no ha llegado? A ver, dame un segundo, voy a llamarlo por teléfono. La directora sacó su teléfono desde el bolsillo de su chaqueta colgada en la pared y marcó el número de teléfono del profesor ausente. Escuchó al sonido de llamada pero no tuvo ninguna respuesta. Al darse cuenta de que le había pasado algo malo, dio aviso al 133 y reportó la desaparición del profesor Rodríguez. Por desgracia, aun no habían transcurrido 24 horas, le dijo la mujer de la central, por lo que sólo le quedaba esperar a que el volviera o la llamara para contarle por qué no había ido a trabajar.

-¡Qué bueno! – dijo la directora, ahora no tienen a nadie que los cuide durante la mañana. Se quedó en silencio unos minutos y luego miró a la estudiante dentro de su oficina. Yo los cuidaré hasta que llegue el siguiente profesor. Acompáñame, niña.

Cuando ya habían pasado más de 24 horas, la directora del colegio “Sagrado Corazón” se comunicó de nuevo con la central de Carabineros, para hacer la denuncia de desaparición del profesor. Le pidieron los datos personales y mientras tecleaba la información en el computador, Viviana respondía las preguntas, muy ansiosa. Ayer no vino a trabajar y se supone que tenía que estar aquí a las 8 de la mañana en punto. Soy su jefa y una vieja amiga. No, no sé si tuvo un accidente, aun no me comunico con los hospitales de la ciudad. No, el es muy tranquilo, créame, lo conozco muy bien y no es un hombre al que le guste meterse en problemas. ¿Eso es todo? Ustedes van a comunicar su desaparición, ¿verdad? Ok, señorita, muchas gracias por su ayuda. Estaré atenta a las noticias. Hasta luego.



Andrea Reyes

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En el texto hay: misterio, asesinato, venganza

Editado: 14.06.2020

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