El p*uto hilo rojo

~1~

No recuerdo el día que nos conocimos.

Es lógico ya que solo tenía dos días de vida y acababa de llegar a casa desde el hospital, tú me esperabas en casa loco de contento y emocionado por mi llegada.

Los mayores os habían dicho que vuestra misión iba a ser protegerme y cuidarme como dos auténticos superhéroes, aceptasteis la misión a pesar de vuestra corta edad de tan solo tres años.Fuiste el primero en cogerme, no dejaste que nadie me arrebatara de tus pequeños brazos en un buen rato ni siquiera dejaste que tu mejor amigo me cogiera y eso que siempre compartías todo con el incluyendo tú amada video consola pero yo era tu mayor tesoro y sentías que el único lugar seguro en el que podía estar era entre tus brazos, con el tiempo supe que no te faltaba razón.

Los mayores pensaban que era la emoción del momento pero cuando Cris y tú os plantasteis esa misma noche delante de la puerta del dormitorio de mis padres armados hasta los dientes de pistolas de plástico y balas de goma espuma supieron que quizás os habías tomado la misión demasiado enserio así decidieron esperar unos días, paso una semana y mamá tuvo que hablar con vosotros y explicaros que debíais dejarme un poco de espacio para que pudiera tomar mis propias decisiones así que pasasteis de dormir en la puerta a dormir en el pasillo no muy lejos de la puerta pero tampoco demasiado cerca, las vigilancias nocturnas no duraban mucho porque os quedabais dormidos pero muchas gracias chicos,la intención es lo que cuenta.

El temido día llego, mi primer día de guardería a vosotros no os hizo mucha gracia que yo estuviera en el patio del recreo de los pequeños ya que no me podíais vigilar de cerca y protegerme de los malos así que el día que llegue con un raspón a casa tuvisteis una maxirabieta, no os culparon solo tenías seis años y querías cuidar de vuestro sapito.

Sapito ese fue mi primer mote y me lo pusiste tú, el mote sale de mis odiados y amados a partes iguales ojos saltones color aceituna, este mote me acompañaría toda mi vida.

Los años pasaron y mientras vosotros os apuntabais a fútbol yo hacía natación, ya empezabais a dejarme un poco de espacio porque eso de amenazar a cada niño que se metía conmigo hizo que mamá tuviera varias charlas más con vosotros, en el proceso de mi libertad conocí a mi mejor amiga.

Cuando tenías diez años ya erais unos hombrecillos así que tuvisteis que confiar en que papá y mamá me cuidarían bien el tiempo en el que ibais a jugar al fútbol con el resto de niños del barrio o entrenabais para los partidos, mientras yo seguía practicando mi deporte y creando mi grupo de amigos.

Varios años después ya no os hacía tanta gracia tener que cargar con una niñita cuando vosotros sólo querías jugar a la consola y quedar con vuestros amigos así que empezasteis a darme un poco de lado y emprender vuestro camino, no recuerdo si me dolió que lo hicierais tenía nueve años así que creo que no le di mucha importancia debió ayudar tener a Joana, no estaba del todo sola.

La famosa adolescencia llegó y con ella llegaron las tardes encerrados en la habitación hablando de motos, chicas y deportes ahí no había sitio para una niña que jugaba a tomar el té o a cambiar de ropa a sus muñecas así que me tuve que habituar a escuchar estas frases en el pasillo donde años atrás solíais hacer guardia para cuidarme.

-Sapito vete a tu habitación 

-Ya no somos unos crios, piérdete

-Enana vete a jugar con tus amigas 

Pase de ser vuestro sapito a una odiosa enana que solo sabía molestaros, esta vez si que me dolió así que decidí emprender mi propio camino me despedí de mis guardaespaldas y empecé a hacer mi vida.Jamás volví a llamar a vuestra puerta ni pediros ir a jugar, nuestros caminos se separaron tanto que solo coincidíamos de pasada en casa, fingía que no os echaba de menos pero no era cierto y ahora quince años desde que te conocí no voy a negar que no te voy a echar de menos ahora que te vas a la universidad y mucho más cuando los sentimientos que tengo sepultados en mi interior sale a flote cuando menos me lo espero.

Cuando tenia trece años me di cuenta de que estaba enamorada de ti Alex y no me puedes culpar por ello eres alto, guapísimo y súper inteligente, y yo tampoco te puedo culpar de que me rompieras el corazón en mil pedazos.

El día que me di cuenta de mis sentimientos fue el peor dia de mi vida, te vi sentado en las gradas del instituto con una chica de tu clase que te volvía loco, lo sabia porque te había escuchado hablar con Cris sobre ella en su habitación, Joana me dijo que era mala idea sentarnos ahí pero a mi me dio igual y decidí ser masoquista y espiaros, cuando os vi besaros sentí como mi corazón se rompía en mil pedazos por eso mis sentimientos deben quedarse guardados en el fondo de mi ser hasta que los supere y por suerte será dentro de poco ya que solo quedan tres meses para que mi hermano y tú os mudéis a Madrid para la UNI y espero que en estos cuatro años pueda superar este estupido amor adolescente.

Se cual es mi lugar siempre seré la hermana odiosa de tu mejor amigo pero de vez en cuando me permito soñar despierta e imaginarme que un día te das cuenta de que ya no soy esa niñita indefensa a la que juraste proteger.



María José RG

Editado: 02.06.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar