Ella compartía una clase con Él, la materia que había reprobado del semestre anterior. Él ni siquiera parecía percatarse que Ella existiera, hasta ese momento no habían compartido ni un saludo. Además no era como que Ella fuera una acosadora, solo a veces se sentía atraída por una persona de manera “extraña”, no era una atracción de tipo física, era diferente, “particular” y no dependía exactamente del sexo de la otra persona. Por demás, Ella no era de las que daba el primer paso, a la hora de entablar una conversación o relacionarse con alguien nuevo. Era del tipo introvertido, así que los días, le sucedieron a las semanas y luego los meses, término un semestre y comenzó otro. Sin que hubieran conversado siquiera una vez.
Pero, no todo fue tiempo perdido en la vida de Ella, acontecieron cientos de cosas en ese tiempo, emocionantes, divertidas, estresantes en su vida académica y personal, tanto que apenas si reparaba en el hecho de que aun teniendo el deseo, no se había acercado a hablar con Él ni una vez. Pero, a veces lo escuchaba hablar en clases, preguntar o comentar algo, Ella creía que Él era unos años mayor que Ella, pero no estaba segura. Él tenía un tono de voz bonito, agradable y lo mejor demostraba ser inteligente, una cualidad que Ella encontraba lo más interesante.
Al comenzar su tercer semestre universitario, noto que compartía dos materias más con los de segundo y con Él, ya que al reprobar Matemáticas, se había atrasado en el hilo y ahora siempre estarían viendo materias con los del semestre anterior. No era mal de morir, a muchos parecía ocurrirle lo mismo en esa carrera. Ella al llegar a las clases, solía saludar y dar las horas, algunas veces solo respondía el profesor y uno que otro alumno, Él pocas veces lo hacía, parecía estar siempre en una nube. Al compartir más materias, frecuentaban los mismos espacios y periodos de descansos. Y a veces lo escuchaba hablar con Rodríguez (que parecía ser conocido por cada alumno de la universidad) y con sus compañeros de semestre, eran temas variados, conversaban desde temas políticos a animes, música, videojuegos, asuntos espirituales. Era una mezcla bastante ecléctica. Ella solía sentarse sola en esos recesos y leer, amaba leer, leer era su pasión en la vida, no pasaba un día en el que no leyera algo y los recesos eran el mejor momento.
Un día, escucho una “guachafa” varios compañeros, estaban molestándolo, se iba a casar dentro de poco, con su novia de la niñez. Ella pensó que él se veía bastante joven para casarse, de hecho ella, apenas tenía 19 años, casi recién cumplidos. Pero, cada cabeza es un mundo. A las pocas semanas escucho a varios profesores felicitarlo por su matrimonio. Él se veía feliz, eso alegraba a Ella, era feliz si los demás eran felices.