El reflejo del agua

II: DIA 1

Ya no era la persona que fui hace dos años: un estudiante de medicina, feliz, una novia bonita, un puñado de amigos y un montón de alcohol para mi fiesta de cumpleaños.

Dios, realmente había sido una mala idea lo de la fiesta de cumpleaños.

Algunos niños todavía jugaban en la calle esa calurosa noche, y me miraban con curiosidad mientras yo pasaba desmoronándome en cada paso.

Pero no quería llamar la atención, no quería que nadie me viera y se enteraran que algo estaba mal conmigo. Así que me había escabullido por un callejón de tierra y me había afirmado contra la pared de una construcción abandonada; dándole rienda suelta al llanto.

Mi mamá siempre me dijo que era un niño muy sensible y demasiado bueno. Pero en lo único que yo podía pensar en ese momento era en colgar a Dallas de sus huevos y romperle la cabeza a golpes contra una pared de concreto.

Aunque eso no es lo que mi cuerpo expresaba. Esa noche estaba lleno de rabia y podía sentir cómo me podría por dentro, pero lo único que sabía hacer mejor era secretar lágrimas por los ojos.

Sí era un chico sensible después de todo.

Esa noche hubo un punto en el que ya no recordaba ni siquiera cómo llegué hasta allí o porqué tenía los ojos hinchados. Y vi a mi grupo de amigos deambular por la calle buscando a alguien.

A mí.

Para ser sincero no pude entender muy bien lo que pasó esa noche, pero recordaba muy bien lo que mis ojos habían visto.

 

Foster y Clayton tenían una discusión acerca de qué equipo de fútbol ganaría la Liga de Campeones este año; mientras Dallas le sonreía a mi chica.

Mi chica... Evelyn.

Que estaba distraídamente jugando con él, sin notar que yo los estaba observando.

Ni siquiera me importó. No era celoso de mis mejores amigos, y Evelyn siempre había sido muy agradable. Fue fácil para ella convertirse en amiga de mis propios amigos.

En algún punto de la noche ya me había perdido un pedazo de la conversación; pero aún podía escuchar trozos de lo que Evelyn y Dallas hablaban.

—Tu hombre de allá —había dicho Dallas, apuntándome sobre su hombro—, va a comernos si sigues coqueteando así conmigo, bombón.

Evelyn apenas me miró, y pasó sus manos sobre sus hombros.

—Mi novio no es celoso, ¿verdad mi amor?

—Nah, no lo soy, no de Dallas —dije yo.

Pero estaba demasiado ebrio para darme cuenta entonces. Así que sólo sonreí, aburrido y cansado, y no supe qué pasó después de eso. Ni siquiera recordaba haber llegado hasta la puerta de la habitación de Dallas, Dios, estaba tan borracho.

Pero los vi.

Los vi.

¡Maldita sea, los vi!

Los dos a medio camino de desnudarse en la habitación, muy enganchados uno sobre el otro. Sus ojos se clavaron en mí, asustados como dos animales paralizados por la luz de un auto, pero aún así se demoraron un momento en apartarse.

—Oh, mierda no —dijo Evelyn; y Dallas se apartó aún más, para poder esconderse en la penumbra del cuarto.

«Claro, escóndete... amigo.»

Creí que éramos amigos.

—¿Qué está pasando? —pregunté con la voz fatigada y mis palabras salieron torpes.

Mi garganta estaba apretada.

—Cariño... —empezó Evelyn, forzando una sonrisa—. Es una sorpresa.

«Claro. Una sorpresa de cumpleaños, ¿por qué no lo había pensado?»

—¡Eve, no! —murmuró Dallas apurado, pero sólo una mirada de ella hizo que él se detuviera, y luego sus ojos estaban sobre mí de nuevo.

—Mi amor —dijo ella con mayor seguridad, y envolvió sus manos detrás de mi cuello, fingiendo una sonrisa.

Fingiendo que todo estaba bien, que ¿todavía me amaba?

No me amaba.

Y yo no estaba tan cómodo con el hecho de que ella tenía la camisa desprendida y podía ver todo su torso desnudo, su piel suave y bronceada como siempre lo había sido. Piel que conocía y que ahora, Dallas también.

El pensamiento me hizo sentir náuseas.

—Se nos había ocurrido que tal vez te gustaría unirte a nosotros... —siguió ella, depositando besos en las esquinas de mi boca y bajando lentamente por mi cuello, haciendo ruidos contra mi clavícula y humedeciendo mi piel.

Pero yo estaba aturdido. Borracho y aturdido; y la empujé contra la cama de Dallas.

—¡Eres una...! —empecé, pero mi boca se selló de inmediato.

Porque yo no era así. Yo moriría antes de insultar a una mujer...

Qué demonios, yo habría muerto sólo porque era ella.

Así que mis ojos se posaron en los de Dallas.

—Disfruten su pequeña fiesta de mierda —murmuré. Dallas no dijo nada. Evelyn me miró con desaprobación y yo quise reír. Yo no era el que estaba acostado en la jodida cama de mi mejor amigo con la mitad de la ropa en el suelo.



Selene MJ

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En el texto hay: misterio, psicologico, realidad alternativa

Editado: 06.09.2020

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