El Rey Vampiro

CAPITULO 23

Cuando desperté miré a mi lado y ahí estaba él, dormido, me vi tentada a tocar su cabello, hasta de perfil luce tan guapo, lo admiré a plenitud, me acerqué plantando un pequeño beso en su mejilla, abrió los ojos, sonriéndome.

-Buenos días. –Me saludó.

-Buenos días. –Contesté perdiéndome en sus ojos color mar.

Se aproximó a mí, me incliné buscando su boca pero la retiró mirándome divertido.

-¿Qué es tan gracioso? –Frunzo el ceño

-No te enojes Annia, siempre estás a la defensiva.

-Sí bueno, así soy yo.

-Te daré lo que quieres si me lo pides.

-No te pediré un beso. –Sostengo mientras que el muy canalla en un rápido movimiento se posa sobre mí.

-No. –Comienza a besarme en el cuello el muy ladino. De inmediato mi traicionero cuerpo reacciona.

-Estamos en casa. –Le hago notar para que se detenga.

-No hay nadie, tu padre y Jeremy salieron, están en los alrededores con mis hombres, sólo quedaron Timothy y Royner, y te aseguro que ellos son de mi entera confianza y no nos interrumpirán.

Me besa en la frente, en la mejilla, en el lóbulo de la oreja, pero cuando llega a mis labios se detiene y demonios que quiero que me bese.

-Detente. –Le pido, cuando lo que en realidad anhelo es que continúe.

Su solo aliento sobre mi rostro logra que mi organismo se descompense. Lo escuché sonreír, maldito cretino, sabe que lo deseo. Sus manos se deslizaron por mis piernas, sintiendo su contacto como una hoguera sobre mi piel.

-Para Stone, ¿Y si mi padre entra? –Apenas pude hablar, extasiada con sus caricias.

Corrió el cuello de mi blusa a un lado, sintiendo sus colmillos hundiéndose en mi piel a la altura del hombro, un leve quejido salió de mi boca, comenzó a beber, Draggon no iba a detener tan dulce tortura hasta que se lo pidiera y lo hice: -Bésame.

Me sonrió y posó sus labios sobre los míos, el sabor de mi sangre, se convinó con las emociones que irradiaban de adentro hacia afuera de mi ser. Su lengua se perdió con la mía, lo escuché gemir y de repente me sentí poderosa, tenía al rey de los vampiros a mi merced, sabiendo que quería hacerme el amor y no podía, no aún, creo que eso era suficiente venganza para hacerle pagar un poquito el daño que me hizo y sonreí mentalmente ante la idea. Se retiró bruscamente, señalando la puerta.

-¿Qué sucede? –Me enderecé para verlo.

Colocó el dedo índice sobre sus labios indicándome que guardara silencio, entendí el mensaje mi padre había llegado. A regañadientes me vestí y ambos bajamos.

Cuando llegamos bajamos, un hombre que nunca había visto, estaba con papá y Jere, quizás unos treinta y cinco años, muy alto, con un traje oscuro, mirada penetrante, intimidaba un poco.

-Al fin llegaste. –Le dice Draggon, extiéndale la mano, el aludido devuelve el saludo.

-Eres un maldito Stone, me llamas a mitad de la madrugada y esperas que esté aquí a primera hora, no has cambiado nada.

Me quedé aturdida, este hombre tenía agallas para hablarle así a Drag. Se quedaron tan serios que no supe cómo reaccionar cuando mi vampiro le sonrío y movió la cabeza hacia los lados.

-Tú tampoco has cambiado nada, eres igual de irritante. Annia. –Se vuelve hacia mí. –Él es Thompson, tu guardaespaldas, no se separará de ti ni un minuto, ya hablé con tu padre y se quedará en la habitación de huéspedes, es el mejor en lo suyo, ten plena confianza que estás en buenas manos.

-Mucho gusto señora. –Me sonríe, la idea no me agrada del todo, pero si con eso Stone está tranquilo, lo acepto.

-Debo irme. –Me hace saber Draggon besando mi frente. Nos veremos luego. –Ahora coloca un beso casto sobre mis labios. –Si algo le llega a pasar, pagarás con tu vida. –Le advierte.

-Lo sé. –Responde Thompson con calma. -¿Alguna vez te he fallado?

-Nunca, pero me divierte amenazarte.

¡Qué demonios! Presiento que entre estos dos existe una relación un poco como la de mi padre con Drag, después indagaría.

Stone se despide de mi padre, Jeremy apenas y contesta, no lo culpo por guardarle resentimiento, su trato con él no fue justo.

Lo veo marcharse y me siento triste, es como si quisiera tenerlo conmigo todo el tiempo. La idea me atemoriza, ¿Será que? Alejo esos pensamientos, pero sonrío por dentro, conozco la respuesta.



Ijeloga

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En el texto hay: vampiros, amor, sangre

Editado: 07.01.2019

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