El Sello: La Rebelion De Los Caidos

Capitulo 6: Un despertar oscuro

La lluvia no dejaba ver la luz del sol, el cual esperaba impaciente para dar a conocer que el día había iniciado desde hacía varias horas, sin embargo, la tenue lluvia y el cielo gris impedían que esto sucediese. Eran alrededor las ocho de la mañana y no había más que lluvia en el cielo, los árboles se impregnaban del agua que caía suavemente por sus hojas, la grama de los jardines se empapaba formando pequeños charcos a la vista de cualquier mortal. Los tejados de igual forma se dejaban vestir de esta serena y tranquila lluvia, se podía escuchar por dentro como las gotas de agua rozaban el techo dejando a su paso un delicado pero una detectable presencia en el ambiente.

En un edificio de paredes blancas y decorado con repisas negras floreros de cristal con pequeños bambúes, de blancas paredes con una espaciosa cama y un escritorio de igual tamaño lleno de montañas de libros de nuevas y olvidadas teorías sobre la alquimia a su alrededor, yacía pensativa una chica de un hermoso cabello cobrizo, tez blanca y unos grandes y hermosos ojos azules; esa chica era Alice y estaba anonadada luego de haber presenciado la peor demostración de crueldad que haya podido ver. No podía dejar de pensar en la situación que estaba viviendo, y tampoco podía dejar de pensar en lo que el autor de esos eventos que había vivido, haya sido capaz de hacer lo que hizo. Autor el cual, para su desconsuelo, era Ëadrail.

"Como puede estar haciendo esto ¿Cómo puede actuar así y dañar a su propio pueblo? No puedo creer que sea la misma persona que conocí cuando éramos niños ¿Que lo hizo cambiar de esa manera? ¿Cómo puede ser tan malo y dañar a tantas personas sin sentir el menor dolor o remordimiento?'' Decía Alice para sí misma, "Debo hacer lo posible para escapar, y rescatar a los míos". Era un pensamiento que no salía de su mente, liberar a los suyos

En ese mismo momento, en la mansión Adanahël, cruzando un pasillo lleno de obras de varios y diversos artistas iluminados con luces indirectas, había un despacho con pisos de madera paredes blancas y un amplio techo de manera, una cama de color negro en donde se encontraba Ëadrail, quien para sorpresa de muchos y alivio de pocos, estaba bastan incómodo. A pesar de estar durmiendo se movía constantemente y sudaba como si estuviese teniendo pesadillas o visiones que no lo dejaban en paz.

**

Un pasado presente en el futuro...

— ¡No! ¡padre no! ¿Qué sucede papa? No quiero separarme de ti — Gritaba el pequeño Ëadrail mientras Njord lo sostenía con sus brazos.

— ¡Déjame en paz! ¿Por qué me llevas? ¿Qué está pasando? Mis padres están en el salón ¿Quiénes son esos soldados que quieren llevarse a mis padres? ¡Bájame! Quiero estar con ellos. Bájame te dije Njord, soy el hijo del Gobernador y te estoy dando una orden. Obedece... ¡papá! ¡mamá! — Gritaba Ëadrail con desesperación.

Todo se tornó oscuro, pero de un momento a otro volvió la luz, ya Ëadrail no era un niño indefenso, era un adolecente.

Sintió un golpe en el abdomen seguido de otro más al rostro, haciéndolo caer al suelo engramado y húmedo, este se levantó con esfuerzo, pero con mucha rabia, corrió hacia su contrincante a una gran velocidad que pocos hubiesen podido igualar a su edad, saltó y tratando de golpear con su mano el rostro de su enemigo, éste simplemente lo tomó por el cuello sin hacer mucho esfuerzo lo ahorcó hasta dejarlo casi inconsciente. E gran hombre que era nada más ni nada menos que Njord lo lanzó por los aires y sin caer todavía al suelo, le conectó una patada en el cuerpo que hizo que Ëadrail volara aún más cayendo varios metros lejos de Njord; Ëadrail yació en el piso agotado, golpeado y derrotado.

— Levántate Ëadrail, ya no eres un bebe, un bebe de papá y mamá, este fue el sistema del mundo que te robó a tus padres — Hizo una pausa — Tus padres murieron por confiar en el corazón bueno de las personas que les rodeaban, ese corazón fue el mismo que los llevó a la tumba y a tu orfandad.

Njord era muy severo al enseñarle a Ëadrail cosas nuevas, no tenía sentido de la enseñanza y siempre buscaba una excusa para decirle que estaba solo en este mundo y que gracias al ''sistema'' el se había quedado sin sus padres. El joven Ëadrail sufría en silencio cada vez que Njord le recordaba que estaba solo y que sus padres no estarían con él.

— Levántate y lucha ¡levántate dije!... — Decía Njord con gran voz mientras caminaba hacia el joven.

Su visión poco a poco fue oscureciéndose de nuevo y de pronto se encontraba en el salón en el que sus padres habían perdido la vida. Estar en ese lugar le hizo sentir taquicardia.

— Papá... Mamá — Gritaba Ëadrail con angustia observando a sus padres caer al suelo sin vida y con soldados alrededor de sus cuerpos.

Los ojos de sus padres estaban abiertos mirando el rostro de Ëadrail como si quisieran decirle algo a su hijo. Ëadrail se limpió las lágrimas de sus ojos y los cerró de golpe de manera de borrar esa imagen de su cabeza. Al abrirlos nuevamente estaba en un salón lleno de libros sentado escuchando la voz de Avâra el cual le enseñaba sobre el arte de la guerra y las estrategias de gobierno.



u-vision

Editado: 30.11.2020

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