Elisa

Una nueva esperanza


Cuando pisó por primera vez aquel lugar lo supo, Turrúcares iba a ser perfecto para dejar atrás su pasado y a Manuel . El costo había sido altísimo, no podía arriesgar la vida de nadie más. El pueblo era como sacado de uno de sus libros de romance, las calles rebosaban de gente, pero no era la ciudad lo que buscaba. 

Para no levantar sospechas, Sebastian la llevo a una oficina de bienes raices en Turrúcares de Alajuela, a bordo de una camioneta negra. Habian salido tres camionetas iguales, en la que ellos viajaban nadie los siguio. Era obvio que Manuel estaba escondido y aprovecharon todo aquello para que dejara San José.

—Bienvenida señorita Elisa

—Muchas gracias. Imagino que debe ser Rubén. <<Le dijo al tiempo que estrechaba su mano>>

—Sí, el banco ha confirmado el deposito de renta por un año, Despues de que firme el contrato iremos a su casa. Hay acceso a internet de alta velocidad, televisión satelital....

—Todos los lujos de la ciudad.

Una mujer tras de ellos carraspeo antes de presentarse a sí misma.

—Soy Nancy, déjeme darle la bienvenida. En Turrúcares somos conocidos por ser amables. Cualquier cosa que necesite llámenos,.

—Gracias Nancy

—Tenga cuidado con su vecino Antonio, es un hombre peligroso.

Ante la palidez tan marcada en el rostro de la joven, Rubén decidió intervenir.

—Ignore a Nancy. Sus vecinos son dos hermanos dueños del rancho más famoso de cría de caballos de toda la ciudad. El menor de ellos tiene 32 años y se llama Mauricio, es un hombre bastante simpático, pero el mayor...

—Me disculpo por el comentario<<interrumpió Nancy>> lo que sucede es que las experiencias han vuelto a Antonio algo huraño. Las mujeres le buscan por su dinero, unos años atrás descubrió que su prometida le quería solo por eso. Con 34 años ha tenido una vida dura, a los 19 perdió a sus padres y tuvo que dejar su carrera para ocuparse del rancho y de Mauricio que en aquel entonces tenía diecisiete años.

Luego conoció a una joven y hasta le propuso matrimonio, cuando descubrió lo que planeaba hacer quedó destrozado, todos aquí le queremos pero el hombre en quien se ha convertido es un desconocido. No sonríe, no se relaciona con nadie aparte de su ama de llaves, su hermano y sus animales. 

—La advertencia de Nancy iba por ese lado. Evítale a toda costa, no coquetees...

—No hay problema, yo terminé hace poco una relación bastante difícil y no busco nada con nadie.

—Mauricio sabe que una mujer sola rentó la casa y me ha dicho que pasará por allá durante estos días, al fin y al cabo te sirve conocerle, nunca sobran los buenos vecinos.

—De acuerdo.

Tras despedirse de Nancy se trasladó en compañía de Rubén a comprar los víveres y medicamentos básicos para un botiquín. Estaba saliendo de la tienda cuando un hombre alto e increíblemente apuesto se detuvo frente a ella.

—Imagino que eres la nueva propietaria de la casa situada junto a mi rancho. Te advierto que no toleraré avances ni coqueteos.

—Yo...

—No me importa nada lo que pienses. Todas las mujeres son iguales...

Cuando levantó la mano, Elisa pensó que iba a golpearla y se puso bastante pálida, las bolsas que sujetaba se deslizaron al piso y de no ser por Rubén, se hubiese ido al suelo también. Rubén llevó a Elisa a una banca cercana y la dejó allí mientras se volvía a encarar a Antonio.

—Maldición Antonio, esta mujer ni siquiera te ha dirigido la palabra y la encaras así. Sé que las mujeres te acosan pero esto ha sido demasiado.

En el pueblo te lo hemos pasado, pero han sido años de mal genio. Ahora Elisa pagó los platos rotos de algo que ni la involucra.

 



Angie Rossi

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En el texto hay: peligro, acosador, romance drama

Editado: 08.11.2018

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