Entre Cintas y Combate

Capítulo 1.

Los padres de Ana, Rebecca de la cruz y Mario Misulu volvieron a Inglaterra dos días después de haber dejado a su amada hija en el orfanato de Francia. En el viaje de ida, no sabían en qué país se encontraban ya que por todo el trayecto solo había neblina y más neblina y para lo peor en ocasiones había bastante turbulencia en el avión, pero cuando se dieron cuenta de que estaban en su nación fue porque en cierto momento la niebla desapareció y ellos pudieron ver hacia abajo y se dieron cuenta que ya estaban en Inglaterra, por dos razones, una porque desde arriba se veía el Big Ben y la segunda porque la azafata del avión hablo por el altavoz y dijo “señores pasajeros me honra decirles que hemos llegado a Inglaterra sanos y salvos, por favor apretar bien sus cinturones y sentarse derechos porque ya vamos a aterrizar”.

 Después de 4 horas de vuelo, era muy difícil pararse del asiento y correr por sus vidas. El avión se tardó demasiado porque tuvo que irse por rutas que no son conocidas para los demás y por obvias razones esos rumbos hicieron que el vuelo se retrasara más de lo normal, pero la gente no entendía y seguían quejándose, hasta que el conductor del avión se levantó y les grito a todos - ¡Agradezcan que están con vida, bueno para muchos no será por tanto tiempo, tuve que tomar esos trayectos por seguridad, no quería sacrificarnos a todos! Los pasajeros se calmaron, con cuidado bajaron y esperaron hasta cuando el equipaje de cada uno saliera para poderse ir de ese lugar.

Rebecca y Mario recogieron su equipaje y se fueron de ese lugar, en donde había aterrizado el avión, en ese momento una de las tropas de Alemania estaba patrullando por esa zona y de repente uno de los soldados vio a un grupo de personas que estaban reunidas discutiendo, otras bajando de un avión que estaba en ese lugar con todas sus cosas encima para poderse ir, y sí, como te lo imaginas eran los tripulantes que viajaron con los padres de Ana. Los soldados enemigos comenzaron a correr hacia ellos para matarlos o secuestrarlos y hacerles cosas terribles que los Nazis realizaban. Pero la mayoría de los pasajeros fueron astutos y se iniciaron a correr de inmediato mientras que otros se quedaron como estatuas de lo asustados que se encontraban, algunos defecaron en su ropa, otros se orinaron y los demás no hicieron nada solo se desmayaron en su puesto, los soldados atraparon a los primeros y los mataron, degollándolos, disparándoles o volándoles la cabeza mientras que otro grupo de Nazis siguieron su recorrido para atrapar a los que si se pudieron mover y correr hasta no poder más, pero finalmente la travesía que hicieron los fugaces no sirvió de nada, porque todo ese esfuerzo fue echado a la basura por los alemanes que los alcanzaron y les hicieron lo mismo que a los otros.

Finalmente, los padres de Ana corrieron hasta no poder más y se entraron refugio arriba. Pasaron dos días atravesando ese resguardo porque se tenían que esconder mucho en el trayecto ya que los antitéticos estaban en todo el lugar, pero al final lograron atravesarlo e irse directo hasta su fábrica de telas, ya que era su único escondite que los podía proteger muy bien de la devastadora masacre.

Al día siguiente comenzaron a producir y servirle al país, es decir, a fabricar toda prenda de vestir para los soldados que estaban luchando por su patria. Ellos hacia desde un uniforme de Infante de Marina 1° hasta el de Aviador de Bombardeo.

Los padres de Ana comenzaron a escuchar de un rumor que se estaba distribuyendo por toda la fábrica de telas días después que llegaron a su país, le preguntaron a un trabajador de que era el tal susurre de unos muertos, y el trabajador les dijo que el día doce de junio a las cuatro de la tarde, los soldados de Inglaterra encontraron veintitrés  cadáveres de sujetos muy importantes para el país, se dice que fue una muerte fea para ellos, ya que encontraron el lugar totalmente destrozado y muchas balas, cabezas aplastadas y cuerpos totalmente desmembrados, los estudios indican que en el avión que se encontraba en el lugar de los hechos traía veintiséis  pasajeros, al parecer solo se pudieron salvar tres de ellas, que son ustedes dos mis patrones y el cuchicheo afirma que el otro es el conductor.

-Pero que horrible es eso, ¿y cómo lo supiste? –Pregunto Rebecca impactada.

-Pues mi señora, lo supe gracias a Leonardo –respondió el trabajador.

- ¿Leonardo? ¿Acaso no es él que revisa los uniformes para afirmar que están bien elaborados? –Pregunto Rebecca con una mueca en el rostro.

-Si señora. El mismo que usted me esta diciendo –respondió el trabajador mirándola a la cara.

-Bueno si él te lo dijo, entonces supongo que debo irme hacia donde él se encuentra –dijo Rebecca tocando el hombro del trabajador.

-Claro señora. Él se encuentra en el pasillo catorce del segundo piso. –Le indico el trabajador señalando con el dedo hacia arriba.

La madre de Ana se despidió del trabajador agradeciéndole por la información que le había dado, y cogió marcha hacia donde estaba Leonardo que era el trabajador más viejo de la fábrica. Él tenía sesenta y cuatro años de edad y trabajando en la industria de telas al lado de los padres de Ana llevaba veinte seis años. Rebecca llego a donde se encontraba Leonardo, él la miro y luego le tendió la mano para saludarla y después hacerle una muestra de respeto, rápidamente ella tendió también su mano para saludarlo y comenzaron a platicar un poco, porque Rebecca no quería llegarle de sorpresa y preguntarle atacantemente de por qué sabia lo de la masacre del pasado doce de junio.



Felipe Ardila Gómez

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En el texto hay: belle, historia

Editado: 30.03.2018

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