Entre fogones

Capítulo 5

Evelynn se levantó temprano. El día anterior había terminado por fin el libro. Con tanto ajetreo durante semana, había sido incapaz de leer más que un poco por las noches. Pero cuando terminó de comer el viernes, se encerró hasta que lo terminó. Había tenido un buen final, uno de esos que te dan ganas de llorar por lo bonito que es.

Fue hasta la azotea para ver el amanecer mientras pensaba en aquel libro. Curiosamente, el amor entre la protagonista y el joven cautivador había acabado en el momento en que ella vio cómo se miraban él y su hermano. No hubo rencor, sólo lágrimas mientras le decía a su hermano que cuidase de él. Pero la realidad nunca era tan sencilla. Todo se solía complicar por cualquier tontería.

Cuando el sol ya la cegaba, bajó de nuevo a su habitación, pero se paró cuando iba por la segunda planta. Esa era la planta de Mark. Avanzó poco a poco mientras pensaba en si sería una molestia al despertarle. Durante esa semana habían estado hablando entre clases, había cogido confianza con él. Se había dado cuenta de que a ambos les encantaba jugar con el nitrógeno y probar nuevas recetas con él. Estuvieron hablando sobre las esferificaciones. Quizás podría llamar a su puerta y decirle que fuesen juntos a por un buen libro para practicar.

Estaba a punto de tocar cuando la puerta de enfrente se abrió y salió Delan con un pantalón corto de chándal gris y una camiseta negra de tirantes anchos. Tenía una de las manos en el bolsillo del pantalón y el pelo despeinado. Gracias a la camiseta, se distinguían prácticamente todos los tatuajes tribales que llenaban desde su hombro hasta más de la mitad del antebrazo.

- Buenos días.

Su voz sonó ronca, haría poco que se había despertado.

- Buenos días, Delan.

El nombrado señaló la puerta con la cabeza.

- No vas a conseguir despertarlo solo con llamar. Tiene un sueño profundo y es un dormilón. Espera un par de horas más o entra directamente a levantarlo.

Evelynn se quedó dónde estaba, sin mover un solo músculo. Se conocían lo suficiente como para que Delan supiese aquello sobre Mark. Cuando ella le hacía alguna mención sobre su relación con Delan, Mark siempre desviaba el tema o le contaba poca cosa, pero cada vez estaba más segura de que se conocían desde hacía años, aunque no fuesen amigos.

Delan la examinó de arriba a abajo. No era muy alta, pero era preciosa. Las pecas sobre su rostro, el pelo rizado pelirrojo y sus ojos. Veía sentido a que Mark se hubiese acercado tanto a ella, que fuesen amigos, pero le irritaba. Creía que había dicho que no estaba interesado en eso y ahí estaba. Esperaba sinceramente que solo fuesen lo que parecía, amigos que estudian juntos.

- No me atrevo a entrar sola al cuarto de un chico que no me ha dado su permiso... Pero de verdad quería empezar a practicar con él antes de que todos pillen los mejores libros sobre esferificaciones...

Evelynn movía sus manos nerviosa mientras hablaba. Era un poco mala al hacer aquello, pero sería una buena oportunidad para ver cómo funcionaba la relación de esos dos desde cerca. Mark le había dado permiso para entrar cuando necesitase algo, él ya le había advertido sobre cómo dormía y, aun si no lo hubiese hecho, Mark no era el tipo de chico que se cabrearía con ella por algo así.

Delan resopló, no le apetecía nada ayudar a despertar a Mark. Aun así, no era la primera vez que tenía que hacerlo. Cuando tenían catorce, sus padres se tuvieron que ir durante lo que pensaban que serían tres meses a casa de la madre de la señora Johnson, quien había caído enferma, así que dejaron a Mark en casa de su familia para que no perdiese clases. Al final no resultaron ser tres meses completos porque la abuela murió al mes y medio, pero en ese tiempo se dio cuenta de muchas cosas sobre Mark y su forma de ser. También fue cuando decidió dejar de odiarle y simplemente convertirle en su rival.

Giró el pomo de la puerta y entró con paso decidido. Se acercó hasta la cama y se quedó parado. Aquello no era como cuando tenían catorce años y levantaba con un grito a un niño escuálido. No era para nada como en ese entonces. Ahora lo que veía era a un hombre, con solo la ropa interior puesta y durmiendo plácidamente totalmente destapado. Así, calmado, se veía incluso más guapo, como si aquel estado de tranquilidad favoreciese a la atracción que tenía. Y encima ahora estaba incluso más fuerte que el verano pasado cuando coincidieron en la misma fiesta de cumpleaños en la casa con piscina de Jenny. Y aquel maldito tatuaje que cruzaba sus costillas... La sombra de cuatro pájaros volando se esparcía por su costado. Aún recordaba los gritos de su madre cuando lo descubrió. La señora Johnson siempre había sido más anticuada para esas cosas, su madre, por el contrario, consideraba los tatuajes un arte precioso.

Delan carraspeó recordando a qué había ido.

- Mark, despierta.

Primero lo dijo en un tono normal, pero sabía que aquello no iba a funcionar, por lo que se acercó más a él para no tener que gritar como un loco y despertar a todo el pasillo.



Laura Linares

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En el texto hay: amor, chicoxchico, rivalidad

Editado: 18.11.2019

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