Eternidades

D.I.E.

Un techo blanco, un techo blanco, eso es lo único que puede ver Casandra. Los recuerdos de la noche anterior son borrosos, no así los de toda su vida los cuales son tan claros como el cielo azul. Trata de moverse, pero no lo logra ya que se encuentra sujeta de pies y manos. Intenta ver a los lados, pero solo consigue ver algunos aparatos e instrumentos propios de un hospital. Es evidente en que sitio se encuentra sin embargo se pregunta ¿Por qué se encuentra amarrada? y ¿Qué pasó con su acompañante? No sabe cómo fue que llegó a ese lugar lo último que tiene su mente sobre la noche anterior es la silueta de Melkion frente a ella y después nada solo sombras. Enseguida sonidos de sirenas y personas hablando infinidad de cosas que para ella no tenían sentido. Solo sonidos y ninguna imagen es lo que recuerda mientras el tiempo lentamente pasa para Casandra.

A lo lejos comienza a escucharse unos pasos que se acercan de manera firme al cuarto, de pronto se detienen frente a la puerta de su habitación y se abre la puerta. Un hombre de aproximadamente sesenta años aparece, su rostro es duro y poco expresivo, sin embargo, al ver a la chica sus facciones cambian un poco ya que su mirada se enternece como la de un padre que mira a su hija.

- Buenos días jovencita - saluda el hombre sentando a un lado de Casandra.

- Buenos días - contesta la chica - ¿Me podría decir por qué estoy atada en este lugar? -

- Simple seguridad - contesta el hombre - pero si prometes no intentar escapar yo mismo prometo soltarte -

Casandra solo asiente la cabeza e inmediatamente el hombre procede a desatarla. Libre la chica procede a sentarse en la cama.

- Ahora sí, podría decirme ¿por qué estoy aquí señor? - Parece ser que estabas simplemente en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Fuiste testigo de un crimen y la impresión te conmociono tanto que te desmayaste, nosotros solo te trajimos para cuidarte mientras te reponías y saber qué es lo que habías visto -

- La verdad - contesta Casandra - no recuerdo nada, ni siquiera que es lo que hacia fuera de mi casa. Perdóneme señor -

- No te preocupes jovencita. La impresión que te llevaste fue tan fuerte que seguramente tu mente lo olvido todo para que no sufras. En ese caso solo esperaremos a que te recuperes para llevarte a tu casa. Si gustas nosotros avisaremos de lo ocurrido a tus padres -

- Muchas gracias espero no ser una molestia en ese sentido -

Sin decir una sola palabra el hombre se levanta y sale del cuarto donde otra persona ya lo espera.

- ¿Que paso jefe? ¿Sabe algo? - pregunta el compañero del hombre un tanto preocupado.

- No, parece no saber nada, Alberto -

- Entonces ¿qué haremos con ella? -

- Nada, envía una enfermera para que le pregunte su dirección o su teléfono y la llevaremos a su casa no sin antes rastrearla un poco -

- ¿Y con el policía? -

- Él sabe mucho, tenemos dos opciones o lo eliminamos o lo integramos al equipo ¿qué prefieres? -

- Es muy perspicaz y lo que sabe podría ayudarnos -

- Entonces no se diga más, que lo lleven a mi oficina para ponerlo al tanto -

- Entendido -

Los dos hombres se separan y el más viejo sigue por un pasillo del hospital hasta la salida donde toma su coche y se dispone a conducir. En el trayecto mira a la gente pensando todo lo que hace para que los paseantes sigan su vida normal.

El coche continúa su camino hasta que llega a lo que una vez fue una comandancia de policía y que es la fachada para el departamento de investigaciones especiales, en el estacionamiento sale del coche y se dirige a las plantas superiores donde en una puerta inserta una tarjeta que le permite el acceso a lo que es en verdad el sitio. Entra en un cuarto que tiene la función de laboratorio y se dirige a uno de los científicos que laboran.

- ¿Cómo esta nuestro ángel? -

- Esta en muy buenas condiciones. Muy pronto podrá salir para ayudarnos, hemos desarrollado un nutriente que le da diez veces su fuerza, esperemos que sea suficiente para luchar contra esas cosas -

- Eso espero yo también - agrega el hombre y se dirige a Persefone que se encuentra conectada a infinidad de tubos y cables mientras permanece en un enorme recipiente lleno de un extraño liquido color púrpura - Querido ángel, tu podrías ser nuestra única esperanza contra esos seres que enfrentamos, no nos decepciones -

Enseguida sale del laboratorio donde ya lo espera Elíseo sentado en una silla con un par de guardias que lo vigilan.

-  Buenos días ¿cómo lo han tratado? -

- Como quiere que me traten - contesta enfurecido Elíseo.



Iván Quiroga López

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En el texto hay: misterio, drama, fantasia

Editado: 29.10.2019

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