Finalmente Luci

lo conozco

Estoy algo muy confundida, enserio se me hace muy conocido, pero no sé si él es sordo (literalmente) o simplemente está evitando el contacto conmigo, pero si así es; ¿por qué me salvó?, o acaso, ¿él también quiere matarme?

-Oye, te estoy hablando -le dije algo exaltada- ¿Puedes escucharme? -comencé a desesperarme pero él seguía igual de callado que antes, empiezo a creer que ya no es tan ridícula la idea de que él sea sordo.

Comienzo a pensar que no saldré de aquí en un largo rato, por lo que empiezo a observar el lugar con mucha cautela y desconfianza. Esto que se supone debería ser una cueva y, no es como yo me las había imaginado, se siente húmedo el ambiente, pero hasta eso que en realidad no huele mal, las paredes son las rocas y a tierra que nos cubren, al igual que el techo y el suelo, el lugar se siente acogedor, y hay algunas cosas a las que no les encuentro mucha lógica o sentido, hay una estantería con muchísimos libros, pero lo raro es que a un lado de esta hay una hermosa chimenea, y pudiese ser tan solo un adorno pero dentro de ella hay cenizas y leños nuevos, en la tierra/rocas hay cuadros, -mejor dicho fotos- colgadas, parece que son de él, y extrañamente también las siento familiares, unas en la playa, en palacios, en jardines hermosos y… esa foto, ese lugar, está fuera de una torre, y no cualquiera, esa es mi torre. Esto comienza a darme pánico y comienzo a caminar, me dirijo a las escaleras pero veo que no van a ningún lado, la puerta que antes se ha abierto para adentrarnos hasta aquí ya ha desaparecido, ahora me dirijo hacia una puerta, está cerrada con llave, quién sabe qué es lo que tenga ahí, de pronto a mi lado aparece el joven, ahora le puedo ver mejor.

No se ve tan grande, quizá uno o dos años más que yo, parece tener 18, sí, creo que sí, su cabello es semejante al mío, un café hermoso y tan sedoso, sus facciones eran tan finas, sus labios carnosos y de un tono rosado claro, y unos hermosos ojos color miel con un complemento de pestañas para envidiar, en cuanto a su cuerpo, pues no hay mucho que decir, no creo que sea muy alto, pero puede que mida unos cinco centímetros más que Liz, pero él no parece hacer mucho ejercicio, pero bueno, en verdad no está esquelético tampoco, parece la combinación perfecta de delgado y cuadrado, no sé muy bien cómo explicarlo, pero enserio es muy bello, e insisto en que yo le conozco.

Al verle y admirarle me sonríe, tal vez pensé mal y él no quiere matarme, tal vez su intención si era el rescatarme, pero vamos, Liz no quiere matarme, sé que seríamos buenas amigas si me lo permitiese, es solo que ella aún no se da cuenta, estoy segura de que ella no me entregaría, o por lo menos eso esperaría que pase, aunque creo que es igual de ridículo que el esperar que un hombre mate a un dragón para rescatar a una princesa en apuros.

Y ahora que lo pienso, el muchacho frente a mí parece más una princesa de lo que yo soy, pero, no, no creo que él pueda ser un príncipe, ¿o sí?

-Hola- quedé impactada, ¡si puede hablar!, y tiene una voz tan dulce, y lo mejor es que al hablarme sonríe y se ve tan adorable.

Oh por dios, sigo impactada, pero tengo que contestarle, no puedo quédame como una idiota sin saber que decirle.

-¿Quién eres?- tantas maneras de cagarla y lo hice así, o por dios soy un desastre

-¿Alguna vez te han dicho que eres hermosa?

-Discúlpame por sentirme ofendida pero gran parte de mi vida he estado en una torre encerrada, así que no tuve tiempo de conversar con nadie- sé que fui descortés pero aunque lo haya negado me gustó mucho el saber que no soy la única persona que piensa que soy hermosa.

-Ahora dime, ¿quién eres?- le dije, pero ¿por qué no me responde? Empiezo a desesperarme

Sigue sin contestar, pero en cambio recoge un mechón que me estorbaba en la cara y lo pone detrás de mi oreja, es un gesto muy lindo pero aún me siento cómo una idiota por estar hablando prácticamente sola.

-¿Tienes hambre?- me pregunta

Hago una mueca de lo confundida que estoy con su pregunta, y como prueba de mi frustración hago lo mismo que él y decido no contestarle.

El parece no tomarle importancia a mi rebeldía y se aleja lentamente a algo que parece ser una cocina, y en mi opinión para ser una cueva (o algo así) no está nada pequeña. Decido sentarme en un pequeño sillón rojo que hay debajo de sus fotos, parece algo gastado pero no parece estar sucio o en malas condiciones.

Ha regresado de la pequeña cocina con dos platos hondos en la mano, se ve algo asqueroso su contenido, pero sí que tengo hambre; intento no verme tan desesperada por comer y tomo el plato de sus mano, pero me da a que le cuide también el suyo mientras agarra una vara y, de nuevo, hace algo sin expiación, no sé cómo, pero ha hecho que ese palito sea ahora una mesa, tan solo lo dejó en el piso y este se empezó a expandir haciéndose largo, brotándole después cuatro varas más haciendo el papel de las patas de la mesa, que claro, la mesa no está muy grande, pero sigue siendo impresionante, o por lo menos para mí, quizá solo sea que yo me llego a asombrar con facilidad. Tomó su plato y comenzó a comer, me daba asco pero traté de no pensar en que era un líquido verde con una consistencia algo densa, era como una crema de brócoli o algo así, pero al probarla, me di cuenta de que no era eso, es lo mejor que he probado, pero tomando en cuenta que nunca comí mucha variedad de cosas no se me hizo algo extraño. Quería preguntarle que era pero aún no se me pasaba mi idea de no hablarle hasta saber su nombre. Y con lo rarito que es no sé si me leyó la mente o fue simplemente un instinto o algo así porque al estar pensando en eso él me dijo finalmente su nombre.



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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