Finalmente Luci

querido diario

Querida libreta, no te diré diario porque es muy estúpido, hace mucho que no te cuento que es lo que pasa, y si no escribo no podrás saber tú, quien sea que lo lea, que es lo que sucede.

El resumen de todo es que me encerraron al estar huyendo de Liz, la persona que me encerró se llama Marco (un chico muy lindo y amable) el cual al parecer es uno de los hermanos de Lizet, y ha tratado de decirme muchas estupideces y mentiras, pero claro que no le creí, así que le he golpeado en la cabeza y estoy a punto de huir.

Lo siguiente que hice fue buscar mi espejito deseando que esta vez sí me contestase en vez de desesperarme como siempre.

-Discúlpame espejito me podrías decir cómo salir de aquí- le dije esperanzada de encontrar una respuesta proveniente del objeto

-Para poder escapar de aquí, tendrás que tomar el dedo índice de tu “atacante”- que raro pensé yo, y el siguió hablando –al tenerlo en tus manos apriétalo levemente por donde está la uña.

Que estupidez, pero bueno, no pierdo nada con intentarlo, -si el espejo lo dijo ha de ser cierto- me dije a mi misma; así que lenta y cuidadosamente me acerqué al cuerpo inmóvil e hice lo que me indicó el espejo

Y fue una gran sorpresa la que me llevé al darme cuenta de que no sucedió nada, ese estúpido espejo ya debería de estar en la basura nunca es capaz de mostrarme algo bien

-¡No funcionó! ¿Ahora qué hago?- le pregunté al espejo desesperadamente

-No puede fallar, quizá no lo estés haciendo bien, dime, ¿acaso sabes cuál es el dedo índice?- me preguntó.

Y siendo sincera no tenía en ese momento ni la menos idea de cuál era el dedo índice, pero igual le dije que sí al espejo para no verme tan idiota delante de un objeto

-Vuelve a intentarlo- me dijo

Y así lo hice solo que esta vez con los demás dedos de su mano

-Algo había mal, quizá no tomé su dedo bien, porque estoy segura de que toqué el mismo dedo de hace rato- le mentí ocultando mi estupidez

Pero resulta que el dedo índice es aquel dedo que se encuentra junto al pulgar ¿pero quién podría haberlo sabido?, yo no soy doctora ni nada parecido como para poder saberme el nombre de cada dedo de la mano.

Pero bueno, dejando a un lado lo estúpido que es el tener un nombre para cada uno de nuestros dedos, al tomar el dedo “índice” de la mano derecha de Marco se escuchó como tierra empezaba a caer, fue cuando me di cuenta de que la puerta se había vuelto a abrir, estaba súper feliz y a punto de salir, pero se me hizo algo cruel el cómo le dejé tirado, así que opté por dejarle una nota. Arranqué una hoja de la libreta en la que escribo en este momento y comencé a escribir…

 

Hola, Marco, lamento el haberte golpeado en la cabeza (y el haberte dejado tirado e inconsciente en el piso de tu cueva) pero siéndote sincera, no te creo nada de lo que me dijiste, por lo que he optado por irme a buscar respuestas a otro lado muy lejos de ti.

Perdón por irme sin una despedida más formal y física, pero a juzgar por tu comportamiento algo me dice que no me habrías dejado salir.

Nos veremos luego   (Espero nunca más)

Pd. Enserio lo siento por el golpe, espero no queden resentimientos.         

                                                                                                                                                         Adiós

                                                                                                                                                      Atte. Luci



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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