Finalmente Luci

De ambulante

Sentada debajo de un árbol y encima de muchas hojas de distintas tonalidades, con una hermosa vista y alguien que me persigue para matarme, así estoy en este momento.

Ya estoy harta de solo esperar a que una grandiosa idea venga a mi mente, creo que lo mejor será caminar e irme lo más lejos de aquí, no quiero que Marco me vuelva a encerrar y me mienta descaradamente con más inventos suyos.

“Adiós” le digo a las escaleras que llevan a la cueva esperando no volverlas a ver nunca más. Caminando por el bosque y sin saber que hacer me doy cuenta de que no sé qué haré al ver a una persona, ¿pero que debería de hacer? ¿Tengo que pedir ayuda, disfrazarme, pasar desapercibida, preguntar por mis padres, preguntar por Liz, ponerme al corriente? No tengo ni la menor idea de que haré, creo que debo de tener ese plan pronto o terminaré muerta.

Pues no creo que alguien me llegue a reconocer, pero puedo prepararme un disfraz con un video de ideas en dos minutos, quizá tengan un disfraz preparado con plantas, con esas personas tan locas uno se espera lo que sea; después de tener el disfraz preparado tendré que pedir ayuda, pero aún no sé qué información es la que debo pedir para no llamar la atención.

Maldita sea, le he preguntado a mi espejo que hora es cientos de veces y solo han pasado treinta minutos desde que salí de la cueva y ya estoy casada.

-Tengo hambre- digo en voz alta como si alguien me escuchase –espejo, ¿qué puedo comer aquí en el bosque que no sea venenoso?

-Ningún fruto de esta zona es venenoso, sin embargo son muy escasos

-Pero es mi única opción así que creo que no importa eso, ¿podrías decirme dónde se encuentran?- le dije a mi espejo con un sonido gorgoreante proveniente de mi estómago, pero siendo sincera es mi culpa por haber escapado antes del desayuno.

-Lo siento pero mi sensor no logra ver dónde están

-Claro, tu nunca puedes hacer nada bien, ya se me había hecho muy raro que me respondieras a todo- le digo con decepción y mucha hambre

Guardo a mi espejo en la pequeña mochila que cargo, -con tan solo una cobija, mi libreta con una lapicera y el mismo espejo dentro- y sigo caminando pero esta vez moviendo ramas y arbustos con cuidado procurando ver todo con atención para encontrar algo de comida. Y de pronto…

¿Un arándano?, si, es un arándano y otro después de él, y otro. Y otro. Es un caminito de arándanos, ¿A dónde me llevará este caminito?

Me da miedo estarlos siguiendo pero saben deliciosos, no entiendo cómo alguien podría tirarlos, quizá no sea una trampa, no lo sé pero el hambre me ciega demasiado. Camino y camino comiendo fruta del suelo, es algo que suena muy mal pero son demasiado ricos como para dejarlos ahí solitos.

Oh por dios, creo que ya sé qué y por qué dejó los frutos en el suelo.

Hay un pequeño osito de color negro súper tierno y adorable comiendo de lo mismo que yo hace unos segundos, y ahora no me ha cegado el hambre, ahora me ciega la ternura de esta criatura así que decido acercarme a él y darle un pequeño arándano que yo tenía entre mis manos, pero antes de poder entregárselo escucho crujidos de ramas detrás de mí, volteo hacia el lugar de donde proviene el ruido y me doy cuenta de que es un oso mucho más grande y mucho más amenazante que el bebé por supuesto.

No sé qué hacer, hay unos osos con los que debes de quedarte quieto y otros con los que debes de hacerte el fuerte, pero no memoricé cual era cual, jamás creí que fuera a necesitar esa información.

El oso viene hacia mí, estoy empezando a entrar en pánico, es tan grande y peludo, cierro los ojos y me cubro el rostro esperando lo peor, pero nada sucede. Quito mis manos de mi cara y vuelvo a abrir los ojos viendo que al parecer el oso le trajo comida a su hijo solo para volver a irse a buscar más, parece ser la mamá oso, y no es por ser feminista, pero vamos no creo que sea el papá oso cuidando a su hijo, sería muy raro, pero bueno, igual de raro fue encontrarme con una chica y no un caballero.

Y mientras le quito una que otra fruta al pequeño osito esperando el regreso de su, madre, (creo), ¡BUM! Se escucha, y lo único que alcanzo a ver es al oso acercándose rápidamente hacia su hijo y hacia mí, pero el ruido viene de nuevo ¡BUM! Se escucha y me aterro al ver que el oso de estar corriendo pasa a caer como costal de papas, pero este tiene una gran mancha de sangre en su lomo.

Catástrofe pienso yo, pero mi subconsciente lo primero que hace es agarrar al bebé oso y ocultarlo junto a mí detrás de unos arbustos y árboles.

El oso empieza a querer llorar y a hacer ruido, y para evitar cualquier desgracia le di toda la comida que yo me había guardado por si decidía seguir caminando sola, y ahora mientras él come yo hago un pequeño espacio para poder ver que es lo que sucede.



Sofia Gallo

#8928 en Fantasía
#11994 en Otros
#1739 en Aventura

En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar