Finalmente Luci

la puerta

Ha pasado una semana y aún no he podido escapar; solo espero no demorar mucho aquí, ya no aguanto un día más, hay veces en las que pienso en aventarme desde la cima de la torre en la que estoy pero, por ahora, siento que eso aún no es necesario, sin embargo no creo aguantar mucho tiempo más aquí.

He estado cantando un poco, y ya comí, son apenas las cuatro de la tarde y ya estoy súper aburrida, creo que hoy me dormiré temprano, pero solo por si acaso pasaré el resto de la tarde observando por la ventana si es que alguien viene hacia acá.

Estando junto a la ventana me doy cuenta que más que el tener libertad, anhelo dejar esta soledad para siempre. Quiero tener amigos y por qué no, también quisiera tener una mascota. Para que así al final esos seres vivos tan encantadores que estén a mi lado, se vuelvan mi familia. No me lo imagino, por fin yo tendría la familia que siempre he soñado y deseado.

Espera, ¿qué es eso?, creo que vienen a salvarme, por fin, son las cinco con veintidós minutos, del día veintitrés de septiembre, creo que es hoy, por fin podré salir de aquí.

En caso de que no sobreviva y alguien encuentre este bello y peculiar diario. Tú quien sea que lee esto, quiero que sepas que toda mi vida fui infeliz, pero quizá mis últimos segundos de vida, fui feliz al saber que no viviría en más soledad, y de estar sola en el más allá, por lo menos se resolvería para mí la gran incógnita de qué hay después de la muerte. Eso es todo. Adiós, deséame suerte pequeño diario.

 

Pongo el temporizador, agarro mi mochila (en la que llevo un saco para dormir, algo de comida enlatada, mi diario/libreta, algunos cambios de ropa y por supuesto papel, porque ese nunca debe de faltar). Y mientras fijo mi mirada en el reluciente caballero de afuera, me doy cuenta de que se ha tardado mucho en entrar, pero eso a mí no me importa, puede ser que simplemente le de miedo morir como a todos los demás.

Bajo las escaleras velozmente para poder llegar a tiempo y que el plan funcione como yo lo planee. He llegado hasta abajo, pero parece que no ha iniciado la pelea, en realidad no sé si el caballero ya entró. Esto no lo había planeado, ¿y si se arrepintió estando afuera?, entonces tendré que regresarme a mi habitación para estar ahí por más semanas llorando por desear morir pero no atreverme a hacerlo.

¡Ahí está!, ¡Lo puedo ver!, pero, ¿qué está haciendo? Tiene un papel entre sus manos, pareciera que estuviera leyendo algo.

Ya se ha encaminado a la fiera, pero a diferencia de los demás caballeros que he visto, este no parece tan idiota, todos los que había llegado a ver daban su primer golpe (y último) al dragón corriendo y haciendo un enorme escándalo, pero este no, se acerca sigilosa y silenciosamente mientras el dragón pareciera roncar, pero ésta, a pesar de ser una batalla que yo quisiera ver, prefiero salir de este lugar, porque siendo sincera por más inteligente que sea esa persona bajo la armadura, no puedo estar segura de si podrá derrotar a esa enorme bestia.

Mientras él se acerca al peligro, yo me alejo de él, acercándome hacia la enorme puerta que me encierra aquí tan sigilosamente como él, -o por lo menos eso intento-.

¡Mierda!, no puede ser, esto no me está pasando, es imposible, cómo no lo pensé. Jamás alguien ha salido de esta torre, no sé cómo es que se abra esta puerta, no hay alguna palanca o algún botón. Me siento delante de la puerta a llorar en silencio tratando de no llamar la atención del caballero y tratando de no despertar al dragón, pero cómo fui tan idiota como para no pensarlo. Lo más probable es que solo se pueda hablar hasta que maten al dragón, creo que esta vez es enserio, esta vez tengo totalmente mi fe en él, espero que no lo arruine, yo lo único que quiero es poder salir de este infierno.

Hombre de pulida y fina armadura, te deseo la mayor de las suertes posibles, por favor no me decepciones, confío en ti.

Y solo por si estas son mis últimas palabras y llego a morir durante tu batalla con ese animal, calmaré mis dudas y como una persona que puede por fin enterarse de un chisme o una novedad en este lugar me arriesgaré a ir por ese papel que tanto veías y leías.

 

“Tranquila, confía en mí hermosa Luci”

Eso es lo que dice el papelito, e igual que siempre, me quedaré con un millón de preguntas en mi cabeza. ¿Quién será la persona que usa esa armadura?, yo no conozco a nadie, ¿cómo puede ser posible que el si me conozco a mí?

Maldita sea, si en realidad nos conocemos pero yo no te recuerdo, con una mayor razón te deseo el éxito, por favor no mueras, tengo miles de preguntas por hacerte…



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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