Finalmente Luci

si me conoces

Estando afuera de su torre empiezo a arrepentirme, no sé si esto sea lo correcto, unos simples sueños no quieren decir que enserio conozca a esta chica; ¡además puedo llegar a morir en el intento!, no creo que esto valga la pena. Solo espero que enserio se llame Lucia, porque si no ya la cagué con este papelito.

Tengo que respirar fondo y pensar en que todo pasa por algo, pero pues claro que la conozco, mínimo unas cincuenta veces si la hemos visto en nuestros sueños.

Si hay alguna fuerza más grande que yo que me esté escuchando en este momento, por favor no me falles, tengo que derrotar al dragón, después de eso iré por la princesa y le preguntaré si tiene los mismos sueños que nosotros.

Acabo de entrar y ya me arrepentí, esa cosa es enorme, no creo poder derrotarle, pero no puedo escapar de esto, lamentablemente al parecer no hay algún interruptor o palanca para poder salir, solo hay una salida, y para llegar a ella necesitaré matar a esa bestia.

Lentamente me acerco y, tratando de no hacer ruido, me detengo un momento a pensarlo bien, arrugo un pedazo pequeño de papel con una nota para la princesa, y me alejo hacia el peligro. He logrado percatarme de que Lucia está abajo, creo que está intentando escapar, pero se dará una gran sorpresa al enterarse de que me necesita a mí para poder salir de este lugar.

Carajo, tengo ahora una mayor presión bajo los hombros, al parecer todo ese sueño se está haciendo realidad, ella baja, yo avanzo, ella lee la nota y, el dragón se despierta.

Peleo lo más fuerte que puedo, intentando no verme tan mal con esta armadura encima. BUM, BUM, BUM, le pego al dragón y con un golpe decisivo le encajo la espada en el pecho, dios mío, jamás había visto tanta sangre en mi vida, creo que me voy a desm…

-¿Hola? ¿Hola? ¿Estás bien? -escucho a alguien hablarme, pero aún no abro los ojos por miedo a ver a esa persona que he estado soñando todo este tiempo- ¿puedes escucharme? -me dice con una cálida voz, (que sé que conozco, pero que soy consciente, que es tan solo en mis sueños).

Cuando decido abrir por fin mis ojos, escucho un estruendo, un rechinido, un sonido ensordecedor ¡Es la puerta! ¡Se está abriendo! Mientras ella está distraída viendo con unos ojos resplandecientes de tanta alegría, cómo se abre la puerta hacia su libertad, yo solo la puedo observar a ella, ¿será que ella también me conoce?, ¿acaso sabrá quién soy al quitarme el casco de esta armadura? Creo que tendré que averiguarlo.

Me quito el casco e intento levantarme, ella estuvo a punto de ayudarme, pero, algo la detuvo.

-Yo, yo te conozco -me dijo ella, yo me quedé algo sorprendido y sin palabras

-¿Qué?- le pregunto yo estúpidamente, queriendo que me lo repita para asegurarme de que esto no es un sueño.

-Dije que no te conozco, que… ¿quién eres tú?

-Creo que en realidad, tú si me conoces, soy Marco

Parece que mis palabras le asustaron porque sus ojos se pusieron muy grandes, pero no me esperaba lo siguiente, ella comienza a llorar, pensé en que lo correcto era ayúdale preguntando que sucedía, o decirle que todo estaba bien, pero simplemente sucedió, ella me abraza y llora en mi hombro

-Soy libre -me dice ella llorando

-Lo sé, lo sé -le digo yo

No sé cuánto tiempo nos quedamos ahí sentados abrazándonos, pero sé que se sintió bien encontrarla, pero, no sé qué tan difícil se nos vallan a poner las cosas ahora, puede que nos vuelvan a borrar la memoria cuando se enteren que de nuevo estamos juntos.

-Oye, créeme que no quiero interrumpir este momento, pero tenemos que irnos –le dije cuando vi que ya estaba mucho más tranquila, se separa de mí, respira hondo y me pregunta

-¿A dónde iremos?- me sentí feliz de saber que confía en mí, aún no sé si ella también nos sueña, pero por lo menos puedo creer que no intentará huir esta vez

-Tenemos que ir con mi hermana

Quizá lo imaginé, pero estoy casi seguro de que susurró el nombre de Liz, tal vez si nos conoce pero se niega a admitirlo, no lo sé, pero creo que yo no soy el indicado para preguntárselo, si lo hago no me responderá con la verdad, en cambio, sé que confía lo suficiente en mi hermana como para decírselo todo a ella. Maldita sea Liz siempre te quedas con lo mejor para ti.

-Está bien- me responde ella poniendo una agradable sonrisa después.

Me levanto del sitio donde estaba sentado y ayudo a Luci dándole la mano para poder levantarse. Sin decir nada más le ayudo con su mochila y nos dirigimos hacia la puerta, y ya estando afuera me detengo un momento para que ella pueda despedirse del lugar en el que tiene todos sus recuerdos.



Sofia Gallo

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En el texto hay: romance juvenil, aventura, lgbt

Editado: 01.02.2021

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