Floral Vibes © |1| [editando]

CAPÍTULO 1

 PARTE 1

El lobo amado.

Capítulo 1 — ALIÉNOR

Las vacaciones están finalizando y aún no he matriculado el semestre para continuar los estudios en la universidad. 

Por dos meses he estado con mi padre y hermana en lugares fantásticos. Estoy conociendo países de clima tropical que ofrece el paquete que ha comprado mi padre, como lo son: México, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. Lugares que veía por la vieja televisión del abuelo. Mi padre me dio este regalo tan maravilloso, ya que gané todas las asignaturas así va mejorando mi promedio académico. He tomado algunas fotografías con la cámara. Ahora mi padre, mi hermana y yo estamos en la cabaña del hotel, en la playa Alter do Chao en Brasil.

—Al, mira lo que encontré —dice mi padre con un caracol en la mano.

—¡Qué lindo! —llegó a la orilla donde se encuentra mi padre y llamo a mi hermana para que vea la maravilla que tiene en la mano—¡Avi, papá tiene un caracol gigante!

—¿Lo llevarás a casa para ponerlo con los demás en la colección? —dice Ava, mi hermana, poniéndose a mi lado.

—No hijas, ya lo voy a regresar a su hábitat —responde mi padre muy animado con las manos ya sumergidas en la marea.

Me pongo a ver el hermoso paisaje, está cayendo la tarde. La brisa revuelca mi cabello causando así que se enrede aún más, pues por causa de la sal del mar lo tengo intocable.

Mi hermana regresa al agua. Ella es diferente a mí, aunque ella es mucho más mayor que yo, me lleva tres años.

Observó con desdén a una pareja que se encuentra al frente mío. No me había fijado hasta ahora en ellos, sin embargo mi atención va hacia la chica, puesto que su cuerpo rompe un poco a los estereotipos, se pasa tres tallas a la mía. Estas chicas son categorizadas como tallas dobles, tallas grandes, pero eso para mí no es problema, pues la chica se ve muy simpática y es muy agradable, tiene un lindo físico.

Tanto he estado en mis pensamientos que la noche toma su lugar. La pareja de novios o de amigos, se han percatado de que los he estado observando y se dirigen hacia mí.

—¡Hola, soy Susan! —dice la chica con un acento bastante peculiar—Él es mi mejor amigo Juanse. Nunca te habíamos visto, ¿eres nueva en la ciudad?

—¡Hola!  —digo respondiendo el saludo y añado—Soy Aliénor y no, sólo estoy de vacaciones.

—¿Estudias fotografía? —dice el chico, que según escuche su nombre es Juanse.

—Pues la verdad, no —digo mirando la arena mientras juego con los dedos descalzos y añado—Soy fotógrafa y ahora estudio artes.

—A demas de linda, eres inteligente —dice Juanse con voz seductora. Cualquiera se podría dar cuenta de que me está coqueteando ¿verdad?. Lo miro de reojo y se me sale una risa nerviosa. Alcanzó a ver a mi padre con dos tablas de surf y se dirige hacia nosotros.

—No le pongas atención a él —dice Susan señalando a Juanse—Él tiene algunas veces sus momentos de hombre seductor, pero...

—Si soy gay —dice Juanse interrumpiendo.

No opino nada, pues a ellos los acabo de conocer y no tengo tengo nada contra de los lgbt, de hecho para que sus derechos sean iguales a los demás.

—A, vamos a... —dice mi padre, pero se interrumpe al ver a Susan y Juanse—Ya hiciste nuevos amigos, muy bien.

—Él es Fran, mi padre —digo mientras mi él sonríe muy orgulloso—Y quiere surfear.

El comentario le causa gracia a la pareja de amigos y mi padre me mira de una manera rara que a mí me causa mucha risa.

He surfeado un poco con los chicos, ellos tomaban clases de surfing y me ayudaron a perfeccionar la técnica, hasta que se fueron, ya que ellos habían empezado las clases y tenían que madrugar.

Desde que tengo memoria yo no soy muy buena en hacer amigos, ellos llegaban a mí, porque tengo el cabello rubio casi blanco y todos los niños querían ser amigos de la niña de pelo blanco. Un día conocí a un niño, no recuerdo en donde, pero nunca faltaba a las noches de luna llena, un niño muy peculiar, moreno de cabello negro muy negro, solo tenía un mechón blanco casi no se notaba con su cabello tan negro.

Todo era genial, risas, juegos, travesuras hasta que pasaron cinco años. Llegué a un nuevo instituto y él estaba ahí pero conoció nuevos amigos, era obvio que iba a pasar, quedé a un lado hasta que entré a la universidad y conocí a Christine, no es muy buena amiga pero me cae bien. Según mis padres y hermana no es de confiar, pues solo la conozco por lo que llevo en la universidad.

Entró a la cabaña y veo a mi padre sentado sin camisa en el sofá, con el celular en la mano y con los ojos llorosos.

—Mi padre me ha llamado- dice melancólico —Aleksandr está muy grave en el hospital, tenemos que volver antes de lo planeado. Ve por tus cosas.



Laura Cortez

Editado: 05.09.2019

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