Formé (2°parte Saga Salvajes)

Capitulo 9

 

Por instinto tomo a Martín y lo atrajo hacia ella. Quiso desaparecer en ese mismo instante de Georgia y del pueblo. Sabia a lo que se enfrentaba al encontrarse con Cael, había sido difícil, pero si bien es cierto, él no le producía aquel sentimiento amenazador como lo hacía aquella mujer.

Evito a toda costa volver a cruzar miraba con Shiomara, sin embargo, luego de unos minutos ella la estaba mirando, sabía que estaba de vuelta. Se ordenó mantener serena, no obstante, antes de quitar su mirada de la rubia, esta le sonrió con burla e ironía.

No, no podía con eso. La alteraba demasiado.

Cael se mantenía a unos metros de Freya, no podía evitar mirarla de vez en cuando. Estaba pendiente de ella y de Martín. Sabía que George tenía razón y él mismo sabía que debía mantenerse lejos de ella, sin embargo, no podía hacerlo. Fue entonces cuando reparo que el semblante de Freya había cambiado, se veía seria y nerviosa. Busco el motivo y reparo en ella.

Frunció el ceño.

¿qué diablos hacia Shiomara aquí?

Volvió su mirada hacia Freya y la vio marcharse junto con su pequeño, escabullándose entre la multitud. No lo permitiría, no era ella la que tenía que irse, no volvería a suceder otra vez.

No dejaría ir a Freya ni a Martín.

Tomó la pequeña mano de su hijo y se hizo camino hacia la salida. Una vez afuera del cementerio se desesperó por no saber cómo irse hasta el rancho de Cael a buscar sus cosas y marcharse de inmediato de allí.

–¡mami! ¿a dónde vamos? –pregunto curioso.

–vamos a buscar nuestras cosas porque ya es hora de irnos –respondió rápido. Su único objetivo era tratar de ver a alguien conocido para que la sacara del lugar.

–no me quiero ir, aun no monte un caballo –protesto.

–¿qué te parece si vamos a visitar al abuelo Thomas y a tía Britany? –propuso

–¿enserio? –pregunto con una sonrisa y ella asintió.

–¡está bien mami, vamos! –dijo olvidándose de lo demás, Freya lo observo con tristeza, pensando en lo fácil que era engañar a un niño. No le gustaba hacer aquello, pero no podía estar tranquila sabiendo que aquella mujer estaba cerca de ella. Era una amenaza para ella y para Martín.

–¡Freya! –grito Cael llamando la atención de ambos.

–¿qué pasa? –respondió.

–¿conmigo? Nada ¿qué hacen ustedes? –pregunto interesado.

–vamos a ver a mi abuelo Thomas y tía Britany –contesto Martín.

–¿porque se van tan luego? teníamos planes –lamento Cael observando al niño y luego a Freya.

–Cael, yo... lo siento, de verdad. Creí que podía soportarlo, pero no puedo, no puedo hacerlo –contesto sin dejar de mirarlo.

–no te vayas Freya, no de nuevo. Tu y yo debemos hablar...por favor –suplico acercándose a ella.

–Cael... –susurro.

–no ahora... no de nuevo...Freya, te necesito... –susurro sintiendo que en ese mismo instante su vida dependía de la respuesta de ella.

Para Freya aquellas palabras dieron un vuelco, todo en ella se detuvo. Sus ojos se llenaron de lágrimas ¿cómo es que Cael lograba poner su vida en un completo desorden? ¿Por qué seguía afectándola como el primer día en que lo conoció? ¿cómo podría negarse antes las suplicas de él?

–está bien, me quedare –dijo apenas en un susurro.

–gracias –respondió.

–será mejor que me vaya, no soporto estar…–

–lo sé, lo sé... vamos, yo los llevo –contesto

–no Cael, tú debes estar aquí. Debes despedir a tu abuelo, debes estar con Susan. Enserio, estaré bien –dijo Freya.

–está bien –contesto pasándole las llaves de su camioneta y ella acepto.

–y tu pequeño, cuida a tu madre –dijo dirigiéndose a Martín.

–yo siempre la cuido tío –respondió orgulloso sacando una sonrisa a ambos adultos.

–pero miren quien regresó, después de tantos años y veo que no perdiste tu tiempo –interrumpió Shiomara observando detalladamente a Martín.



Raisa Venher

Editado: 22.12.2019

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