Fue en un café

23 Es su naturaleza

—¡Regina! —Escucho gritar a Susan y me detengo bastante irritada.

—Hola ―saludo forzosamente y ella lo nota.

—Mírate, te sienta bien regresar a trabajar. Tú sabes lo que digo. ¿Te reunirás en la cafetería? Rose no estará, se fue ayer a su viaje.

—No lo sé. En realidad, ya tengo planes.

—¡Oh! Shane ha estado preguntando por ti.

—Lo que es raro ―acoto con frialdad―. Tiene mi número, somos amigos. Puede llamarme cuando quiera para saber de mí.

—Vaya. Es mi imaginación, ¿o estás a la defensiva? —cuestiona intrigada.

—No, para nada. ¿Por qué estaría a la defensiva?

—Ideas mías quizá —responde encogiéndose de hombros—. El caso es que, ya que Rose no está, me gustaría hablar contigo y Jude sobre David.

—Exactamente, ¿de qué?

—Pasa que el viernes estuve en su casa. Y él insistió tanto en que mi nene y yo nos quedáramos —presume articulando movimientos exagerados con sus manos—, que bueno... Accedí solamente porque nuestros hijos se llevan muy bien. Pero no sé si voy demasiado rápido y quiero su consejo.

—¿Será que tú eres esa mujer con la que se dijo que está saliendo? —inquiero totalmente intencionada.

Supongo que hay ocasiones en las que no se puede evitar ser una víbora, pero fue ella quien se metió en mi territorio y si tengo que rebajarme a su nivel por un instante, lo haré. Me ha costado tanto poder darme el valor de avanzar como para dejar que ella arruine lo que podría ser mi felicidad.

Y al parecer mi suposición la toma de sorpresa. Puede ser porque piensa que el rumor se trata de ella, o lo que es más cierto, que se trata de alguien más y ella no sabía nada.

—Entonces, ¿ya se sabe? —revela tratando de disimular, porque obviamente no quiere quedar como estúpida. Ella sabe que es una maldita mentirosa y alguien debería hacer que se trague cada una de sus palabras malintencionadas.

—Algo llegó a mis oídos.

—Hablemos de eso en el desayuno. Debes estar retrasada.

—Sí. De hecho, ya voy tarde. Cuídate, Susan. Trataré de llegar, pero no prometo nada —Camino sin decir una palabra más. Una llamada entra a mi celular. Al ver la pantalla, sonrío y contesto—. Mi mañana vuelve a ser normal. ¡Gracias!

—Te ves hermosa —Su voz grave es tan seductora y apuesto a que no tiene la intención.

—¿Qué dices? —inquiero confundida volteando a mi alrededor—. ¿Dónde estás?

—A tu izquierda —Me giro, pero no lo veo.

—No te veo —aseguro siguiendo con la vista a las personas que transitan por el pasillo.

—Mira un poco más arriba —Obedezco, y ahí está. Suelto el aire acompañado de una sonrisa mirando directamente a la cámara.

—No es justo que no pueda verte.

—Más tarde nos veremos.

—Claro.

—¿Te estaba molestando?

—¿Quién?, ¿Susan? Ja, ja. No. Únicamente hablábamos.

—¿Segura?

—Completamente. Quiere platicarme de su relación secreta contigo. ¿Tienes algo que decir al respecto?

—Sí.

—Habla.

—Esa mujer necesita ir con un psiquiatra.

—Urgente. Pero ¿sabes qué? Me reuniré con ella. Quiero ver qué tiene que decir.

—Nada bueno. Te lo aseguro.

—Como sea. Tengo que irme, estoy llegando tarde ahora sí y Raymond envío un mensaje diciendo que uno de los gerentes regionales sigue por aquí —explico retomando mi camino.

—De acuerdo. Ten un hermoso día.

—Tu igual. Nos vemos más tarde.

—Estaré ansioso —Y para no hacer esto más largo, me atrevo a colgar primero sin previo aviso.

Al entrar a la tienda saludo a Raymond, pero no me quedo con él ya que tiene una conversación con uno de los gerentes.

Después de un rato en el que me pongo al día con asuntos que se fueron acumulando en la oficina, llega Raymond a saludarme.

—Y regresó la consentida.

—Cuida tus palabras Raymond. Alguien puede oírte y perderás el empleo, llevándome de corbata. Y para ser sincera, no quiero ―digo en un tono exigente.

—Uy, tranquila. ¿El amor hizo que regresara la Regina original?

—¿De qué hablas?

—De que vienes con ganas de todo. Lo emanas desde donde estás. Lo vi cuando llegaste.

—Deja de decir tonterías, siempre he sido la misma.

—Yo veo una versión mejorada ―analiza―. Sí, me gusta más.

—He tenido un par de semanas bastante curiosas e interesantes. Han pasado tantas cosas.

—Sí. Y tú que no querías.

—No empieces ¿Cómo va todo con Mina?

—¿No te lo ha dicho?

—Esta mañana la vi apresurada por salir, dijo que vendría a buscarme a la hora de la comida. Quiero que conozca a Jude.




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