La puerta del 214 de East 20th Street se cerró detrás de Grisel.
La casona quedó a su espalda, con su fachada antigua de ladrillo, las ventanas altas y la escalera de entrada que se levantaba unos peldaños por encima de la vereda.
Grisel acomodó el bolso que llevaba consigo y comenzó a caminar.
La dirección del apartamento estaba guardada.
The Sterling House.
East 39th Street.
Entre Lexington Avenue y Third Avenue.
Apartamento 10A.
No necesitaba recorrer Manhattan a ciegas.
Primero tendría que avanzar hacia el norte.
Desde East 20th Street tomó el sentido que la llevaba hacia Third Avenue. Al llegar a la avenida, continuó hacia el norte.
Las primeras cuadras todavía tenían el aspecto de la zona que acababa de dejar atrás: edificios antiguos, entradas estrechas, escaleras de piedra, pequeños negocios instalados en las plantas bajas y escaparates que obligaban a bajar un poco el ritmo aunque no tuviera intención de entrar.
En una de las primeras vitrinas se detuvo, era una tienda pequeña de accesorios.
Había collares finos colocados sobre soportes negros, pendientes dentro de pequeñas cajas transparentes y varias pulseras ordenadas por tonos.
Grisel permaneció unos segundos frente al cristal.
No entró, continuó caminando, una cuadra después pasó frente a una panadería.
El olor llegó hasta la vereda antes de que pudiera ver completamente el interior.
Esta vez sí se detuvo, miró el escaparate, había medialunas, donas, bollería, panes pequeños y algunas piezas dulces colocadas en bandejas.
Entró, no necesitó mucho tiempo para decidir, pidió una dona y un café con leche.
El café se lo entregaron en un vaso para llevar y la dona en una pequeña bolsa de papel.
Salió nuevamente a la calle, no guardó la dona, la abrió mientras retomaba el camino.
Caminó varias cuadras con el café en una mano y la dona en la otra, de vez en cuando bebía un poco.
La dona fue desapareciendo poco a poco mientras avanzaba por Third Avenue.
Al llegar a East 24th Street ya no quedaba más que el papel, lo dobló y lo tiró en un cesto.
Continuó.
En East 25th Street volvió a aminorar el paso frente a una vidriera, era una tienda de ropa, vestidos, blusas y prendas colocadas sobre maniquíes ocupaban el escaparate.
Grisel miró dos de ellos, después otro.
No entró, siguió hacia el norte, en las cuadras siguientes comenzaron a aparecer más negocios pequeños: una farmacia, una tienda de artículos para el hogar, un local de comida para llevar y varios comercios con escaparates estrechos.
Grisel continuó por Third Avenue.
Todavía le faltaban varias cuadras.
En East 29th Street encontró otro café, pero esta vez no se detuvo, el vaso de café con leche ya estaba vacío, lo arrojó en un recipiente para residuos antes de continuar.
La caminata siguió.
East 30th.
East 31st.
East 32nd.
East 33rd.
El paisaje empezaba a cambiar poco a poco.
Había más tránsito, más movimiento en las veredas y más comercios.
Comenzó entonces a prestar atención a algo distinto.
No solamente a lo que tenía delante.
También a lo que había alrededor de la dirección de destino.
En lugar de seguir mirando únicamente los escaparates, empezó a registrar los negocios de cada cuadra.
Una farmacia.
Una tienda de conveniencia.
Un restaurante.
Una lavandería.
Una pequeña tienda de comestibles.
Un local de comida preparada.
Siguió caminando.
En East 35th Street volvió a detenerse frente a una vidriera.
Esta vez no era ropa ni joyería, era un supermercado, no era especialmente grande.
Tenía las puertas de cristal ocupando casi todo el frente y, detrás de ellas, podían verse estanterías, refrigeradores y una sección de comidas preparadas.
Grisel miró hacia dentro.
Después miró la dirección que llevaba consigo.
Todavía no estaba en East 39th, faltaban unas cuadras, pero aquel supermercado podía servir.
Continuó hasta East 36th Street.
Volvió a mirar. Supermercado. Farmacia.Un pequeño local de comida. Otra tienda de conveniencia.
Siguió.
East 37th Street.
Ya estaba cerca, volvió la cabeza hacia ambos lados de la avenida mientras caminaba.
No estaba buscando solamente dónde comprar comida.
También estaba identificando qué tendría disponible cuando necesitara algo cotidiano.
La distancia hasta el edificio era corta.
Finalmente llegó a East 39th Street.
Giró.
Avanzó por la calle hasta encontrar The Sterling House, ubicado entre Lexington Avenue y Third Avenue.
Antes de entrar, se detuvo un instante frente al edificio,miró la entrada, después miró hacia atrás.
El supermercado quedaba a unas pocas cuadras, eso era suficiente, entró al edificio.
Pero antes de subir al apartamento, ya tenía resuelto el problema de la comida inmediata.
No sabía qué encontraría dentro del 10A.
No sabía qué mobiliario tendría el apartamento.
No sabía si habría una cocina equipada.
No sabía si habría ollas, sartenes, platos, utensilios o siquiera alimentos.
Por eso no tenía sentido comprar ingredientes para cocinar.
Volvió a salir.
Regresó caminando hacia el supermercado que había localizado unas cuadras antes.
Esta vez entró directamente.
Recorrió primero la zona de comidas preparadas.
Había alimentos que podían consumirse sin cocinar.
Eligió varias cosas sencillas.Un sándwich preparado, una ensalada, una porción de comida ya cocida.
Y algo dulce para más tarde, después pasó por los refrigeradores.
Tomó agua, también eligió un par de bebidas y algunos alimentos que pudieran conservarse sin necesidad de preparar nada.
No compró nada que dependiera de tener cocina, ni ollas, ni sartén, ni ingredientes para cocinar.
La bolsa empezó a pesar.
En la caja colocó todo sobre la cinta y pagó, guardó las compras, y se fue.
Desde allí ya tenía solamente unas pocas cuadras hasta The Sterling House.
El supermercado había quedado identificado.
También la farmacia, la tienda de conveniencia, y el café.
Los demás comercios que había visto durante el recorrido.
Y ahora llevaba consigo comida suficiente para no depender de descubrir primero qué había dentro del apartamento.
Grisel tomó nuevamente el camino hacia East 39th Street, esta vez no se detuvo frente a ninguna vidriera.
Continuó hasta el edificio, entró, tomó el ascensor, pulsó el botón del décimo piso.
Cuando las puertas se cerraron, las bolsas con comida quedaron apoyadas contra una de sus piernas.
El ascensor comenzó a subir.
10.º piso.
Apartamento 10A.
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Editado: 24.09.2026