Half Brother

Capitulo III

Norman

Ya había visto sus fotos por toda la casa, así que la sorpresa en mi rostro no fue mucha cuando levante la cabeza y la mire directamente a los ojos, unos hermosos ojos almendrados y de un fino castaño que solo hace cinco días no veía y ya extrañaba como malditamente nunca había extrañado cualquier cosa. La piel de su rostro a pesar del hermoso bronceado en el que no debería estar pensando como pienso, ha desaparecido por lo pálida que se ha puesto; su amiga, la rubia que recuerdo muy bien que no paraba de hablar en las fogatas, esta junto a ella, igual de pálida y sostiene su mano firmemente.

La chica morena que mintió y me dijo que se llamaba Liz, esta usando unos vaqueros que se aferran muy bien a sus piernas y una sencilla blusa roja de tirantes que deja ver su top negro de encaje a sus costados. Esta perfecta, como no debería estar la hermana que imagine, se supone que debería ser menor que yo y hombre o al menos, una molesta puberta de catorce años a la que le advertiría que no debía salir con chicos de mi edad.

¡Maldición!

Sabía que tenía hermanos, pero mi padre omitió el detalle de que era una chica y un pequeño. La rabia que sentí cuando llegue a esta casa hace una hora vuelve a llenarme, lo que hace que mueva mi hombro bruscamente y pierda el contacto con la mano de mi "padre"

—Norman— mamá susurra en la silla a mi lado.

Sabe que no soy muy amable cuando estoy molesto. Aprieto los puños a mi costado sin dejar de mirarla, tratándole de decir con mis ojos que esto me jode tanto como a ella y que esta mierda que apenas se atreven a confesarnos, nos ha jodido la existencia a ambos.

De reojo veo que mi padre vuelve su rostro hacia el mío, tal ves creyendo que yo seria mas razonable con respecto a esto por que ya era consiente de la existencia de su familia y de que ellos desconocían la mía, al menos sus otros hijos, por que su esposa Leah ya lo sabia y mejor que cualquiera de nosotros.

Abie parece volver a su cuerpo, levanta la mandíbula y suelta la mano de su amiga, deja de mirarme con los ojos como platos y vuelve su rostro mirando de manera asesina a su padre y sale disparada por las escaleras, con la rubia detrás de ella; yo la sigo con la mirada esforzándome al máximo para no seguirla mientras todos se quedan en silencio.

—Creo que es mejor que me vaya— mamá es la primera en hablar mientras se levanta de la silla.

—Te llevare al hotel— dice papá recuperando su voz.

—No es necesario, nos iremos en taxi— mi voz esta un poco ronca, tal vez porque siento la garganta muy seca, como si hubiera corrido millas jugando sin tomar ni una gota de agua.

—¿Iremos?— Jeff Harris, el hombre junto a mi y que parece una versión mayor de mi mismo, me observa asustado —¡Tu dormirás aquí, tu habitación esta lista!— se apresura a decir.

—¡No dejare que mi madre pase la noche en un hotel SOLA!— respondo muy molesto tratando de que el capte la indirecta —¡Esto no fue buena idea, nunca fue buena idea!— grito.

Jeff me mira sin poder articular una palabra, pero el hecho de que ella sea mi hermana, precisamente ella, hace que la sangre me empiece a hervir de nuevo, aprieto los puños y aprieto mucho los dientes hasta que siento un familiar y tranquilizador golpe en la espalda.

—Tranquilízate hermano, yo iré con ella— Es Kevin, había estado detrás de esta escena de drama familiar y aparece como siempre, en el momento indicado.

Me vuelvo hacia el y esta junto a mi madre.

—No es necesario, tu te puedes quedar con Norman y yo volveré mañana en la tarde por ti y para despedirme— mamá le dice a Kev y después me mira y se que ha tomado una decisión.

Mis hombros sueltan la tensión de hace unos segundos y después de un momento, asiento de mala gana.

—Lamento todo esto Sophia— Leah se ha levantado del sillón y esta junto a mi padre mirando a mamá con evidente pena en su rostro.

—No hay problema— Mama sonríe sin enseñar sus dientes —Ha ido mejor de lo que pensé— dice mirando a la pareja que esta junto a mi.

Estoy muy confundido con esto, pero nunca había agradecido tanto el hecho de que mamá se hubiera casado otra vez y ahora estuviera muy enamorada de Charlie, porque ver al que fue su esposo con la mujer por la que nos abandono y venir hasta aquí, no debe ser sencillo; pero se que lo hizo por mi, para darme fuerza y se lo agradezco.

—Tienes mucho que explicar— susurro entre dientes para que Jeff sea el único que me escuche y lo miro a los ojos. Esto no concuerda con nada de lo que creí toda mi vida —Te acompaño a la puerta mamá.

Ella con un par de palabras se despide brevemente de Jeff y Leah, yo los rodeo y tomo la maleta de viaje de mamá, la más pequeña y camino hacia la entrada junto con Kev. Leah ha ido a llamar un taxi que en unos cortos minutos esta en la acera esperando.

—Trata de entender a tu padre y de llevártela bien con tus hermanos— dice mamá cuando estamos afuera del césped —Por cierto, por un momento pensé que...— me mira con los ojos entornados.

—¿Qué?— me apresuro a preguntar.

—Nada, creo que ha sido suficiente por hoy, descansa— toma mi rostro en las manos, se para de puntas y me da un beso en la mejilla y después hace lo mismo con Kev.

"Cuídalo" le oigo susurrarle y sonrió.

Es lo que suele decirle antes de cada partido y ahora ya no lo hará mas, seguirá siendo mi mejor amigo pero no mi apoyo en la cancha.

Mamá sube al auto y la vemos alejarse en la calle que esta llena de casas de gente que simplemente tienen buena posición social. Me vuelvo y observo desde afuera donde voy a vivir; mi casa en Savannah no esta nada mal, tenemos piscina detrás de la casa, pero esto es una jodida mansión, un castillo modernizado que guarda una princesa prohibida.
 

***

Kevin va detrás de mí con su mochila mientras yo jalo la pesada maleta de viaje por el enorme pasillo y sigo a Leah que va delante de nosotros. Al subir las escaleras, hemos girado al lado derecho, donde hay varias puertas a ambos lados.



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En el texto hay: amor, sexo, incesto

Editado: 19.10.2019

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