He Estado Soñando Contigo

35. Desasosiego

Paris

– Ella va a estar bien – decía mi hermana mientras caminaba de un lado a otro por el pasillo el hospital – Cálmate, te va a necesitar fuerte.

Lo intento, en verdad lo hago; pero en mi imagen sigue la escena de mi esposa ensangrentada en una camilla, los doctores de la ambulancia tomando a mi pequeño en mis manos, y la doctora Strauss saliendo con un bulto azul más pequeño y la mirada aterrada mientras ladraba ordenes inteligibles a los enfermeros.

– Greenmark.

Lo que me faltaba.

– ¿Qué quieres Seye?

La chica rubia está apoyada en la pared de la sala de espera, miraba a todos aburrida por su sufrimiento, a un lado de ella estaba un sujeto encapuchado que no reconocí. Darius nunca se ocultaba, si Seye estaba ocultando a alguien es porque es importante para ella, lo cual ya es un logro porque a esa mujer no la doma nadie más que su mejor amigo y los sujetos que frecuenta en su bar.

– Primero, felicidades Greenmark – canturrea caminando hasta mi con una sonrisa pícara que no me gustó para nada – Me he enterado que ya eres un hombre de familia.

– Los rumores corren rápido – digo frunciendo el ceño.

Miro alrededor a las personas que me acompañan y suspiro. Nadie conoce a Seye, ni siquiera sus conexiones con mi mundo; además que las cosas que ella está a punto de decirme no deben ser nada buenas ¿Cuándo hay noticias buenas en la oscuridad?

– Vamos a hablar a otro lado – le digo a Seye caminando a la salida del lugar.

No quiero responder preguntas, ahora no quiero hacer nada. Espero que eso le quede claro a la Diva. Me detengo en la entrada de emergencias guardando mis manos en los bolsillos, miro a las dos personas frente a mí y frunzo el ceño. El sujeto encapuchado ha revelado su identidad, es un chico de cabello castaño y ojos verdes; la oscuridad en sus ojos no es muy opaca, así que deduzco que no ha pasado mucho tiempo desde su primera muerte. Miro a Seye y ella está mirando al estacionamiento perdida en sus pensamientos, no es muy común en esta chica estar de ese modo.

– Me dijeron que tienes a Shon Belikov cautivo porque atacó a Ydyal – dice por fin Seye mirándome con el ceño fruncido.

– No te están mintiendo – me encojo de hombros – Lastimó a mi familia, paga con su vida.

– ¿Por qué volviste a este mundo? Estabas bien siendo un chico de alta sociedad.

– No estamos aquí para hablar de mí, Seye – gruño – Mi esposa y mis hijos están allí dentro debatiéndose entre la vida y la muerte, te agradecería que te apresures.

– Bien… Bien – gira los ojos y niega con la cabeza aburrida. Mira al chico y sonríe ampliamente – Intenté ser una chica sociable y ya ves cómo se porta.

– No lo intentaste lo suficiente – dice el hombre con un marcado acento alemán que me desconcertó.

¿Seye con un alemán? ¿Volvió a trabajar con su padre?

– No te hagas ilusiones, Greenmark. Sigo trabajando por mi cuenta – me mira irritada y sonríe – Como eres el nuevo cabecilla del cartel de Nueva York tengo negocios pendientes contigo. Necesito acceso a tus territorios para investigar algo sobre mi pasado, me debes la vida de tu mujer así que debes aceptar.

Por eso odio deber favores en este mundo. Me atacan cuando me encuentro más débil. Volteo la mirada pensativo y frunzo el ceño hacia el estacionamiento. ¿Quiero tener a Seye Obercot en Estados Unidos? Ydyal está débil, yo debo cuidar un poco de ella. Tal vez le pida ayuda a Alberto para lidiar con el cartel de México y Latinoamérica mientras me reintegro, en Alemania no me preocupo porque se lo encargue a Amelia. Ella sabe lidiar con la familia líder en ese país. Así que si, tener a Seye en Estados Unidos es una posibilidad, así no tengo que estar al pendiente de los negocios en Rusia y los problemas que pueda adquirir con ella. La pakhan está aquí, mejor le daré acceso a mi territorio para que ella lo hago luego con el suyo.

Cuando Ydyal se recupere la pondré al corriente de todo estos negocios, ella se integrará con el tiempo; pero según hemos hablado ella será la que secuestre y torture ya que es lo que más le gusta. Pero de igual forma, debo mantenerla al corriente de lo que sucede en sus territorios.

Mierda.

Estoy pensando en estos asuntos como si se tratara de algo normal.

Niego con la cabeza en un suspiro y miro a mis acompañantes decidido, todo por hacer que se vayan de este lugar rápidamente para que no vean más a mi familia.

– Tendrás acceso a mis territorios, puedes estar en mi casa si lo deseas. Solo debes anunciarte antes de llegar para avisarle a mi esposa.



Laczuly0711

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En el texto hay: suenosypesadillas, busqueda desesperada

Editado: 07.05.2019

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