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Capítulo 18.5

Un saludito a andreiitha, Jessica y a mi fiel y querida Lucy del Aire. Este capítulo es para ustedes.

 

Al día siguiente de esa espantosa llamada fue cuando encontraron su cuerpo. Al parecer con signos de abuso, lucha y drogas en su interior, aunque no se pudo identificar del todo cuándo se llevaron a cabo cada uno de estos hechos. El lugar apenas si mostraba unas pobres huellas que los mismos investigadores descartaron, debido a que hubo demasiadas personas en la escena arruinando la evidencia. O eso fue lo que dijeron al no tener ni tan solo una prueba. Sólo los exámenes forenses podrían dar más información al caso, si es que se intentaba ver de forma optimista lo inevitable.

Sus padres estaban devastados, sin poder creer todo lo que los policías les informaron y aún menos que tuvieran que reconocer el cuerpo inerte de su hija sobre una mesa metálica. Era algo inhumano. Incluso yo mismo cuando la vi me descompuse de inmediato y no porque fuera un cadáver o la amiga de mi hija, sino porque podría ser Danielle la que se encontrara en esa mesa. O próxima a estarlo.

Las veinticuatro horas reglamentadas como las más importantes en una desaparición fueron desperdiciadas, invertidas en quién sabe qué para terminar en una disculpa a medias de un oficial sobrepagado a la semana siguiente. Quizás debido a que en el momento de lo que más se hablaba era de la postulación de los nuevos candidatos a presidente y que el que hubiera una chica desaparecida era el menor de sus problemas para entonces. Incluso no debía ser la única desaparecida ni la única muerta en nuestra amplia ciudad.

Al mismo tiempo, llegaron los resultados del examen forense. Dos policías sentados en mi sala, con una libreta leyendo los datos con frialdad explicándome y preguntándome las mismas cosas que hacía una semana otros policías habían hecho. Claro, solo que sumando en este caso la información de que, el examen no había revelado absolutamente nada para ayudar con el caso de Danielle, sino solo para volver aún más morbosa la muerte de Fiamma y revolvernos las entrañas con el dato de que no se había tratado de solo un hombre, sino de una cantidad mayor pero inacertada por la falta de ADN. La causa de muerte: Estrangulamiento. Pero nada más que pudiera servirnos.

Conforme pasaban las horas, las semanas, los meses, es que menos podía controlarme a mí mismo sin poder estar quieto ni un segundo. Pasaba de estar sentado en el sillón a coger el teléfono y llamar a la comandancia por algún nuevo informe, o salir a caminar en pijama, jalarme de los cabellos, ducharme, llorar o volver a recorrer las calles en coche en busca de alguna señal de nuestra hija. Para terminar como siempre: En casa, tomando unas pastillas que me ayuden a dormir porque no lo consigo por mis propios medios.

No puedo creer que desde que pasó todo eso, desde la última vez que vi a mi hija, recibí la llamada y se encontró el cuerpo de Fiamma, ya ha pasado un año. El caso de asesinato y violación quedó en la nada misma por falta de sospechosos e incongruencias en la ya de por sí escasa evidencia y Danielle por sobre todo no se halló rastro alguno. Se registró el lugar donde había sido encontrado el cadáver y no encontraron nada relacionado con el caso. Hasta es aberrante que volvieran a hacer público aquel lugar como si nada hubiera pasado, con las familias haciendo picnics, jugando y riendo donde una joven fue asesinada y otra desaparecida.

Ya nadie habla del asunto y ha pasado a ser objeto de olvido, a pesar de que está la posibilidad de que mi hija aún se encuentre con vida a merced de su suerte o de esos hombres. Di publicidad utilizando mis recursos y la compañía que me cediste, Kailan, para intentar cambiar la situación y que se reabriera el caso. Pero no conseguí demasiado, solo aumentar el precio de las acciones por el repentino interés y lástima de una gran convención de ayuda a las mujeres de la cuál solo resultó en un apoyo económico a final de cuentas. Eso me resulta más asqueante todavía, porque parecen querer comprar o remediar con dinero lo que pueden conseguir con un poco de esfuerzo y ayuda humanitaria concientizando y movilizando la ciudad o el país mismo para encontrar a mi hija. O bueno, nuestra hija.

Créeme Kailan que ya no sé qué más hacer. Agoté todas mis opciones y tú eres la única que está a mi lado en estos momentos. Ni siquiera la señora Dulswell se ha quedado conmigo, sino que, como si no le importara en absoluto la desaparición de Danielle, se ha ido sin dejar rastro. No entiendo cómo puede haber tantas porquerías como humanos, basura enfundada en una capa de carne aparentando que todo está bien cuando apestan por dentro. En verdad que no lo entiendo.

Golpean a la puerta y me dirijo con paso cansino, dudando con cada movimiento si volver a la cama y fingir que no hay nadie o abrir y decirle a quien sea que esté allí que por favor se vaya, porque hoy es otro día malo que no quiero compartir con nadie. Aún así, me decanto por la segunda opción abriendo y desvelando a mis visitantes.

 —Señor Creig, ¿podemos pasar?  —pregunta la joven frente a mí, envuelta en el típico uniforme policiaco y tratando de suavizar su voz lo más posible— Tenemos que decirle algo muy importante.

 —Si no les molesta, preferiría estar solo  —confieso comenzando a cerrar la puerta—. Regresen otro día.

 —Señor, encontramos a su hija  —suelta el otro oficial deteniéndome en el acto.

Los observo con los ojos aguados, incrédulo ante sus palabras y la emoción que conlleva que, por fin tendré a mi hija de vuelta. La puerta que solo me deja una pequeña línea donde ver a los oficiales la abro por completo como si la vida me volviese. Sonrío sin poder evitarlo y los tomo de los hombros obligándolos prácticamente a entrar a mi casa.

 —¡Por favor, pasen, rápido! Dios mío, qué alegría que por fin la encontraran  —balbuceo con atropello al tiempo que los dirijo a los sillones de la sala—. ¿Dónde está? ¿Cómo está? ¿Dónde puedo ir a recogerla? Hablen, por favor. Que esto es lo que estuve esperando por todo un año.



Chuxamia

Editado: 09.08.2020

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