Herencia

Capítulo 11

Los días, se convirtieron en semanas, y éstos a su vez en meses. Un año ha pasado desde la muerte de su madre.

Una mayor calma se respiraba en la propiedad. Siendo las apariciones de su madre, casi nulas.

Por razones de negocios, Valentín, su padre viajará fuera de la ciudad. Así que no estará por largo tiempo.

Tere, disfrutaba como siempre de estar en la cocina; cuando de dulces, pastelillos y golosinas se trataba. Mándame Nany, iba ocasionalmente, por razones de salud de su padre, ya que era un hombre mayor, y requería muchos cuidados.


Con forme crecía, su don se hacía más fuerte. Ya no le daba tanto miedo como antes ver aquellos que habían muerto. Cómo en vida, había espectros buenos y malos. Cada ente estaba atrapado muchas de las veces en un bucle. Repitiendo, una y otra vez su muerte. Cómo le.contaba su abuela, para éstos espíritus era su propio infierno. A veces podían ayudarlos a cruzar al otro lado, para que así dejarán de vagar.

Hacia dos noches, mientras acompañaba la leía a su abuela, el llanto de una mujer había interrumpido la lectura. La mujer se encontraba pérdida. Pues afirmaba no saber dónde se encontraba, además de que tenía que ir a otro lugar, pero ignoraba el cómo.

La señora Emma entonces procedió ayudarla. Mientras lo hacía, le explicó a Tere, que todos formamos parte y estamos conectados por nuestras energías, aquellas que se quedan grabadas o impresas como una marca de agua en la acera de la calle cuándo morimos.

Procedió entonces abrir entre sus manos una puerta - Vamos, cruza - le hablo a la mujer, quién en un suspiro paso entre los brazos de ella, cómo una ráfaga de viento. Entonces el portal se cerró.

Tere mientras más aprendía, era aún más sorprendente todo lo que los vivos ignoraban. Pues no todos podían verlo, y quienes podían hacerlo, muchas veces lo preferían ignorar.

Esa tarde irían a visitar a una amiga de su abuela que se encontraba en el hospital. También por eso había horneado algunas galletas para llevarle.

El viaje en carreta como siempre le resultaba sumamente entretenido a la pequeña.

Al llegar al hospital pasaron a saludar a la amiga de la señora Emma, quién lucía pálida y cansada.

Tere se aventuró a pasear por uno de los pasillos con cierta discreción. Une bonita mujer de cabello ondulado y rostro amable le sonrió. De no ser porque la vió atravesar una puerta cerrada, habría pensado que era algún familiar visitando a su enfermo.

Se asomo por el cristal, vio a la mujer acariciar el cabello de un hombre joven y después cubrirlo con un chal. El joven suspiró aliviado. No encontró algún parecido con éste, así que se imagino que podría ser un ángel. Tere sonrío a la mujer cuando ésta se giró y la vio asomada a urtadillas por el vidrio, devolviéndole la sonrisa, desapareció.


Tere volvió con su abuela, quién aún permanecia junto a su amiga conversando amenamente. Decidió entonces dar otro paseo, estar sentada aguardando no era una opción para ella.

Recorriendo otro pasillo, la silueta de una mujer de largo cabello negro que se encontraban dándole la espalda llamó su atención. Tenía la cara oculta en la esquina de una pared y vestía una bata blanca. Una sensación de frío la recorrió por toda la columna, sabiendo así de que se trataba, decidió no acercarse.

La mujer de mecos de adelante hacia atrás, murmurando una serie de pala ras que la pequeña no alcanzo a entender. Pues éste espectro se trasladaba de una esquina a otra sin siquiera voltesrse o caminar. Sólo aparecía de un lado al otro.

Un poco asustada, y más por la sensación que empezaba abrumarla, decidió salir de ahí para regresar con su abuela.

Sentada en uno de los sillones aguardó que se despcupara. El lugar estaba habitado tanto por los vivos como por los muertos.

Una familia lloraba en una de las habitaciones que podía ver desde su lugar. Junto a ellos, un hombre vestido de traje los miraba con pesar, intentando consolarlos.

Junto a ella pasó un hombre jóven, bien parecido. Y junto a éste un hombre mayor,lucía molesto pues lo regañaba sin cesar. El caballero de aspecto joven, lo ignoraba por completo,. Ni siquiera se percataba de que, por el parecido bien podría ser su padre, lo estaban amonestando severamente.

 

 

Al término de su visita, volvieron a casa. La señora Emma se sentía cansada, y una extraña tristeza parecía embarcarse en su pecho. La pequeña Tere le contó durante el viaje de regreso todo lo que había visto. Incluso ella se dió cuenta de algunas cosas mientras conversaba con su querida amiga. Quién pronto partiría. Su esposo y único hijo estaba junto a ella en la cama, esperándola.

Ya en su habitación dispuesta a dormir, se cepillaba el cabelll, cuando vio a través del reflejo del espejo sobre su tocar a su hijo Valentín - Volviste...- dice con agrado, quién la mira desde el marco de la puerta. Pero cuando se gira para ir a recibirlo, éste desparece. Sabía lo que eso significa, él estaba muerto.



Jo Libelle

#189 en Paranormal

En el texto hay: misterio, familia, conflictos

Editado: 25.11.2019

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