Christian recordó que Luca le había dicho que la palabra de un destripador era más poderosa ante alguna situación, pero vio que Danna le obedecía a Luca y que la mujer frente a él, llamada Filis, no le tenía mucho respeto a ella.
—Quiero saber que vas a hacer con los involucrados en este ataque. — dijo Luca, había sonado como pregunta, pero era más una afirmación.
Miró los cuerpos y el olor de la sangre le provocó náuseas, quiso moverse para dejar de mirar cómo los cuerpos estaban maltratados, pero no pudo, aún sentía el peso de la orden de Filis en él.
—Los ataré a un árbol por tres lunas llenas junto al río sin comida, Luca— dijo con burla—. Obviamente que les haré decirme la verdad de lo que pasó aquí, tendrán vetadas las salidas del campamento por un tiempo, pero nada más.
—Y todavía les cree a los sacos de pulgas. — dijo Danna cruzándose de brazos y girando sus ojos.
Apenas y pudo escuchar lo que dijo. Luca la miró con reproche, pero no pudo ver la cara de Filis.
— ¿Qué dijiste? — dijo ella con tranquilidad—. Soy la jefa de los licántropos y tenemos nuestros sentidos desarrollados, pero no a tal nivel que la de los chupa sangre. ¿Me repites, pequeña?
Christian juntó sus cejas.
¿Cómo era posible que ella no escuchara lo que Danna había dicho si estaba más cerca que yo?
Tal vez solo lo hacía para molestarla, era lo más obvio porque si no fuera así, no le habría llamado nuevamente pequeña.
—Dije...— Danna dio un paso con firmeza apretando sus dientes, pero Luca le volvió a detener.
—Filis, solo respondimos al ataque— intervino Luca—. Cuando llegamos ya habían matado a dos de ellos.
—Bueno, no niego que ese es tu trabajo, proteger a los humanos, pero yo me encargaré de llegar al final de este asunto con mí manada— dijo ella—. Por otro lado, haz lo tuyo, encárgate de los sobrevivientes y que olviden todo esto.
— ¿Quién te crees para darle órdenes a un cazador, licántropa? — preguntó Danna con repulsión.
— ¿Quién te crees tú para ser tan insolente? — las palabras de Filis sonaron a cuando una madre quería gritarle a su hijo, pero se contenía.
—Soy una...
— ¿Destripadora? Lo sé, pero eso no es suficiente para mí— se encogió de hombros—. Podrás engañar a todos, pero no a mí, sé muy bien quién eres jovencita.
Sentía que podía haber una guerra entre ambas mujeres. Él seguía como un perro faldero detrás de Filis sin poder hacer o decir algo, el nudo en su garganta apretándose. Las dos se miraban de forma retadora.
—Creo que hemos llegado a una conclusión— dijo Luca—. Yo me encargo de los Dirigentes y que no haya repercusiones hasta saber qué fue lo que pasó.
—Ese es el Luca que conozco— dijo ella acompañando la frase con una sonrisa—. Yo cumpliré mi parte, así que nos vemos— junto a sus manos—. Vamos.
El cuerpo de Christian se movió ante aquella palabra y salió de la oscuridad. Danna y Luca lo miraron sorprendidos.
Guau, al fin veía una reacción diferente a indiferencia y rabia en Danna.
— ¿Qué haces aquí? —la expresión de sorpresa de Danna desapareció en un abrir y cerrar de ojos—. ¿A dónde te lo llevas?
—No te debo explicaciones, pero lo llevo al campamento, pequeña— dijo Filis—. Responde sobre qué haces aquí, Christian.
Sintió que el nudo en su garganta se liberaba y soltó todo de un solo tiro.
—Los seguí porque quería saber lo que pasaba y luego ella me encontró.
—Te estás aprovechando de tus poderes como licántropo— escupió Danna con frialdad—. Él está bajo nuestros cuidados. ¿Para qué lo quieren?
—Hay muchas cosas que no sabes, pequeña, y no digas más nada, Christian— dijo ella—. Puede que esté bajo el cuidado de los cazadores, pero solo hablaré con él y lo devolveré— hablaba como si él fuera un objeto y juntó sus cejas en desaprobación, pero obviamente ya no podía decir nada—. Pero cuando la luna llena caiga, no podrán controlarlo. Vamos, Christian.
Los pies de Christian comenzaron a caminar y escucho como Danna le preguntaba a Luca si lo dejaría ir con Filis, él solo le dijo que volvería.
¿Para qué me lleva Filis al campamento si luego me va a devolver? Mejor aún... ¿Qué es lo que quiere hablar conmigo que no lo puede decir aquí?
Habían caminado todo el centro de la ciudad y dirigiéndose al sur. Cruzaron la carretera principal que daba a la siguiente ciudad y se detuvieron en una maya que había allí. Filis alzó una parte de la maya e inclinó la cabeza en señal de que pasara.
La tierra estaba un poco húmeda, muy parecida a la esencia que desprendían los licántropos. Filis pasó por el lado de Christian y caminó tras ella. No había dicho nada en el camino y estaba agradecido por eso, lo que menos quería en el momento, era escuchar su discurso sobre lo que había pasado. Christian solo estaba allí por la orden que ella le había dado y porque quería saber lo que le diría.
Christian se imaginaba que el campamento sería un bosque frondoso, cabañas o tiendas de dormir, pero no, solo acertó en que había un bosque y frondoso porque tuvo que cruzar a medio lado por entre varios árboles. Pero llegaron a un claro, cuando detectó el olor a humedad a gran escala, supo que habían llegado, pero lo sorprendente era que no había cabañas ni tiendas, había casas, de máximo dos pisos. Estaban divididas por pequeñas cercas, escuchó el leve ronquido y olor de cerdos.
#23221 en Fantasía
#8541 en Personajes sobrenaturales
#11634 en Joven Adulto
vampiros y hombreslobo, humanos y cazadores, brujos y maldiciones
Editado: 21.03.2026