Hielo en Llamas

2. Golpes que no son accidentes

El hielo no perdona.Nunca lo ha hecho.Pero hoy… se siente diferente.Más duro.Más frío.Como si supiera que algo está a punto de romperse.

—Cinco contra cinco. Posiciones —ordena el entrenador desde la banca.

Asiento apenas, ajustando el agarre de mi stick.No pienso en ellos.No pienso en Adrián.No pienso en nada.Porque si lo hago… dudo.Y dudar aquí es caer.El disco toca el hielo.Y todo desaparece.El ruido.Las miradas.El peso en mi pecho. Solo queda el juego.

Me muevo rápido, esquivando al primero con facilidad. El segundo intenta cerrarme el paso, pero giro el cuerpo y lo dejo atrás. Escucho un murmullo. No importa , avanzo.

Este es mi lugar.

Siempre lo ha sido. Entonces lo siento.Un cambio en el aire.Una presencia.Antes de verlo… ya sé que es él. Adrián.

Se mueve distinto al resto.Más seguro.Más preciso.Más… peligroso.

Nuestros ojos se cruzan por un segundo.Y algo se tensa.Como una cuerda a punto de romperse.Sigo avanzando.No voy a detenerme.No por él.No por nadie.

Error.

El impacto llega de golpe.Fuerte. Brutal. Mi cuerpo se estrella contra el hielo y el aire abandona mis pulmones como si me lo arrancaran. El dolor no llega de inmediato.Primero es el vacío.Ese segundo en el que no puedes respirar, no puedes pensar… no puedes hacer nada.

Luego todo vuelve.El frío.El golpe.La rabia.Cierro los ojos un instante, obligándome a inhalar.

Uno.

Dos.

Tres.

Cuando los abro, él está ahí de pie. Mirándome.Como si estuviera esperando algo.

¿Que me quede en el suelo? , ¿Que me rompa? , ¿Que me rinda?

Me levanto , despacio pero firme.

—¿Eso fue necesario? —mi voz sale más baja de lo que esperaba, pero no tiembla.

Nunca tiembla.Adrián ladea apenas la cabeza. Como si estuviera evaluando la pregunta.

—Esto es hockey.

Mentira.Lo sé.Él lo sabe.Todos lo saben.Esto no fue un accidente , fue un mensaje.

Aprieto el stick con tanta fuerza que siento cómo la madera cruje bajo mis dedos.

—Entonces ten cuidado —digo, acercándome un paso—. Porque yo también sé jugar sucio.

Un murmullo recorre la pista, el entrenador no interviene.Nadie lo hace.Porque esto… ya no es entrenamiento.Es otra cosa.Algo más personal.Más peligroso.

El juego continúa.

Pero ahora todo cambió, no busco el disco, lo busco a él.

Lo observo cada movimiento , cada giro , cada respiración. Quiero entenderlo. Quiero anticipar lo, quiero... vencerlo.

Adrián recibe el disco y avanza con una facilidad irritante. Es bueno , demasiado su cuerpo se mueve como si el hielo le perteneciera.Como si nunca hubiera dudado en su vida.Como si nunca hubiera perdido.

Mi mandíbula se tensa.Eso está por cambiar. Así que acelero.El sonido de mis patines cortando el hielo es más fuerte ahora.Más agresivo.

Se acerca a la portería. Confía en que nadie lo va a detener.Error.Me lanzo.El impacto es peor que el anterior.Más directo.Más personal.

Él cae.

El sonido contra el hielo retumba en todo el rink. Silencio.Esta vez… el silencio es mío.Respiro agitada mientras me detengo frente a él. No me inclino. No sonrío. Solo lo miro.

—Esto también es hockey.

Sus ojos se clavan en los míos.Y por un segundo… todo se detiene.No hay ruido.No hay equipo.No hay entrenamiento.Solo nosotros.Y esa tensión.Esa cosa peligrosa que no debería estar ahí.Pero está.Y crece.

Adrián se levanta despacio.

Demasiado cerca ahora, puedo sentir su respiración.El calor de su cuerpo en contraste con el frío del hielo.

—¿Crees que esto es un juego? —murmura.

Su voz es baja, pero hay algo diferente.Algo que no estaba antes.No es solo enojo.Es… algo más.

—Para ti tal vez lo sea —respondo—. Para mí no.

Algo se rompe en su expresión.Un segundo.Nada más.Pero lo veo.Y no es debilidad.Es dolor.Rápido.Escondido.Como si llevara algo encima que no puede soltar.Y entonces lo entiendo.Adrián Volkov no juega así porque quiera.Juega así porque necesita hacerlo.Porque si no lo hace…algo dentro de él se desmorona.

—Aléjate de mí, Zoé —dice de repente, más duro.

Mi nombre en su boca suena diferente. Peligroso.

—¿Por qué? —pregunto, antes de pensar.

Error. Otra vez.

Sus ojos se oscurecen.

—Porque no sabes en lo que te estás metiendo.

El aire se vuelve pesado.Denso. Casi imposible de respirar.

—Entonces explícamelo —susurro.

No debería decir eso.Pero ya es tarde.Adrián se queda en silencio.

Un segundo.Dos.Tres.

Y luego niega apenas, como si estuviera luchando contra algo.

—No —dice finalmente—. No eres mi problema.

Pero su mirada dice otra cosa , dice que sí. Dice que ya es demasiado tarde.Dice que esto… no va a terminar bien. El silbato suena.El entrenamiento termina.Pero esto…esto apenas empieza.

❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️❄️

¿Que creen que pasará con estos dos ?

Como que la tención se siente por los aires 🔥




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