Infierno Helado (libro 1)

Capítulo 6

Estoy en la biblioteca después de una larga mañana de clases. Hay una gran pila de libros y no de los que leo por pasión sino unos que escogí al azar para investigar sobre lo que me pasó la tarde anterior. El libro que tengo frente a mi tiene información sobre cristales, gemas y cuarzos.
Me quedé con la excusa de que esperaría a que Jared terminara con sus entrenamientos, pero la verdad es que sólo me quedé por los libros.

Sin embargo es una pérdida de tiempo o eso es lo que a mí me parece. Creo que incluso estoy perdiendo la razón, no puedo creer que esté leyendo un libro sobre mitos y leyendas, lo que más aún no puedo creer es que pude encontrar este tipo de libros en el instituto.
Todo es tan confuso, intento investigar sobre la razón por la que pude.... Ni siquiera sé cómo llamarlo ¿teletransportarme? no, porque según Jesse seguía en mi habitación, actuando como loca pero seguía estando ahí.
Por último, al ver el resultado de mi investigación decido hablar un poco con orígenes expertos. No iba a decirle a Jared directamente sobre la piedra, iba hacerle preguntas claves, si con él no encontraba las respuestas que quería entonces preguntaría a otros.

Ordeno nuevamente los libros pero decido llevarme el de mitos y leyendas prestado.
La bibliotecaria me hace una ficha. Le digo que es para una tarea y me deja sacarlo.
Tengo dos semanas para leerlo y ver si saco alguna buena idea o información.
Me dirijo hacia el campus. Los chicos sudorosos y sin camisa abundan.
Miro a Jared en acción, él es el que lleva el balón. Y sé que no usa sus poderes para jugar, su velocidad es humana al igual que su fuerza. Karum le quita el balón a Jared, lo que lo hace enfadar. Karum está a punto de lanzar el gol, miro al portero y sonrío al ver a Sebastian.
Karum patea el balón y lo veo como si fuese en cámara lenta.
El balón sale disparado directo hacia la portería, Sebastian se adelanta, sus movimientos son perfectos. Salta y atrapa el balón en el aire y luego cae como un gato. Busca a alguien libre con la mirada y luego patea el balón. Jared lo recibe en el pecho, se mueve rápidamente mientras patea el balón hacia la portería contraria. Gol.
Los chicos gritan, Jared incluso le saca el dedo medio a Karum antes de tirársele encima y jugar a golpearse como suelen hacer siempre.
-¡Abby!- Escucho que me llaman, la voz viene de mi lado izquierdo.
Miro hacia las gradas. Zack está sentado ahí y me hace señas de que lo acompañe.
Camino hacia él, el sol es fuerte y tengo que entrecerrar los ojos mientras lo hago.
Chocamos puño como saludo.- ¿Qué haces aquí? pensé que no te gustaba el fútbol.
-No soy muy fan pero no quería estar sola en casa.- Me encojo de hombros.- Pensé que a ti no te gustaba.
-Bueno, te vi en la biblioteca y no quise interrumpirte, parecías bastante ocupada.
-Ah, no tenías por qué irte, me hubiera gustado estar acompañada.- Sonrío.
-Parecías frustrada ¿terminaste la tarea?
Trago saliva.- Si...- Contesto mirando hacia el partido.
-¿Entonces encontraste todo lo que buscabas?- Pregunta sonriendo.
Es como si supiera la verdad.- Me hace falta un poco de información.
-Bien, soy como un libro. Sé muchas cosas.
Su sonrisa parece sincera, pero eso me preocupa más, ya que las personas más tranquilas pueden ser las más peligrosas.
¿Podré confiar en él? Zack no parece ser del que corre a contar tus secretos, la cosa es que ni siquiera yo sé lo que pasa así que no sé cómo empezar.
-¿Tienes secretos Zack?
Pregunto sin mirarle, me concentro en las barras metálicas que se usan de soporte para las gradas en las que estamos sentados.
No vacila al contestar.- Todos tenemos secretos. Unos más graves que otros.-Zack no parece del tipo de personas con secretos graves. Pero las apariencias engañan algunas veces.
-Y esos secretos... ¿A quién puedes contarlos?
-Creo que eso depende según la persona. Yo prefiero tener secretos con mi familia, hay otros que prefiero guardar para mí mismo. Pero te digo una cosa Abby, también existen personas que se preocupan por uno. Tienes que escoger bien a esa gente y si sientes que puedes confiar en ellas entonces puedes desahogarte un poco.
Cuento los asientos en las gradas. Una y otra vez, procesando lo que me dice.
Lo tomo como doble sentido, puede que me esté diciendo que puedo confiar en él pero ¿Puedo hacerlo realmente?- Has estado distraída.- Comenta sacándome de mis pensamientos.- Durante la hora libre parecías ida, no creo que tu ensalada fuera tan interesante.-Bromea.
Me atrevo a verlo.- Bien, si, tengo un secreto y necesito comentarlo con alguien. Es estúpido, es algo que te enseñan a no hacer en las películas de miedo.
Asiente.- Si, suena un poco a lo que hago casi siempre.
-Necesito que me prometas no decir nada, incluso si es arriesgado para mí.
-Lo prometo.- Levanta su mano derecha.- ¿pero tan grave es?
-No lo sé.- Admito.
Empiezo a contarle todo. Sobre la noche del bosque, omito la parte en la que me encontré con Jesse. Le cuento sobre el collar, incluso me lo quito y se lo enseño, él lo toma y empieza a examinarlo. Le cuento sobre lo que me pasó ayer en mi habitación. Sobre lo que sentí. Sobre mis hipótesis. Al final, acabo casi sin aire y siento algo en mi pecho como si estuviese libre de culpa por haber ocultado toda esa información. Zack se queda sorprendido.
-¡Vaya! Y yo que pensaba tener problemas.- Dice mirando la piedra que parece volverse de un color más intenso con el sol.-Bien.- Se aclara la garganta.- Aunque el cuarzo tenga beneficios hacia la persona que lo usa... no creo que fuese normal lo sucedido.
Ruedo los ojos- Obviamente.
-Pero.- Continua.- Puede que esté encantado.- Dice devolviéndome.
Abro los ojos sorprendida.- ¿Cómo que encantado? Así como.... por brujas o... no lo sé, no sé lo que pasa.
-Brujas no, hechiceros.-Me aclara.-Y antes de que lo preguntes, sí, ellos existen.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, fuego, hielo

Editado: 15.02.2018

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