Infierno Helado (libro 1)

Capítulo 20

-Abby.
Cuando abro los ojos me doy cuenta de que los tengo inundados de lágrimas. También me doy cuenta de que Jesse está casi sobre mi mirándome de forma preocupada. Cuando lo veo quiero volver a llorar porque está vivo.
-Abby.- Vuelve a llamarme y con su brazo en mi cintura me atrae hacia él. No puedo hablar porque mi pecho se eleva bruscamente y de mi boca salen suspiros entrecortados.- Estabas soñando, no ha pasado nada, sólo fue un sueño.
Apoyo mi cabeza en su hombro y trato de tranquilizarme. Un sueño no, una pesadilla. Es mi habitación, es mi cama. No hay sangre y no hay ningún cazador cerca.
Jesse me acaricia la cabeza y no dice nada más.
Mirando por la ventana me doy cuenta de que está amaneciendo gracias a Dios, porque no quiero volver a dormirme, no quiero volver a soñar.
Mis pesadillas sobre ellos nunca había sido de esta forma, por alguna razón no me dolían como esta ya que antes a la que le hacían daño era a mí, no a las personas que más quería. No es lo mismo que me hieran a mí a que los hieran a ellos, eso era insoportable.
Esto me hizo llegar a una conclusión, debía luchar aunque mi familia no estuviera de acuerdo. Eso es lo que hacían los humanos ¿no? Algunos van a la guerra sabiendo que pueden o no regresar. Temen pero no dejan que el miedo los controle. Y eso es lo que yo quiero hacer, controlar mi miedo y vencerlo porque si mi familia y amigos no podían luchar conmigo entonces lucharía sin ellos, por su bien.
Tengo que buscar a Caín y tengo que comunicarle que lucharé, que me comprometo a entrenar y como último recurso, también activaré mis poderes.
-Soñé que morías.- Le comunico a él en un susurro.- Soñé que mi familia y tu eran asesinados por un cazador.

Se queda callado mirándome y sus ojos de pronto se tornan preocupados.- Estás bajo presión.- Me agarra la mano y la lleva hacia sus fríos labios.- No ha pasado nada, todos estamos bien.
Lo sé, por ahora lo están. Miro sus ojos, observo cada detalle de ellos y luego hago lo mismo con su rostro y con él porque eso era lo único que me quedaría de él por ahora, los recuerdos. Voy a irme, sin él y sin mi familia.

Trato de sonreír.-Tienes razón.- Miro hacia la ventana.-Estamos bien.
Sabía que eso no lo había tranquilizado.
Hago que se recueste nuevamente a mi cama y ambos quedamos de frente.
¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? ¿Por qué él y yo simplemente no pudimos ser humanos? Presiono suavemente mis labios con los suyos y me dejo deleitar por la sensación.

Lo abrazo y lo apego más a mí y él me envuelve en sus brazos y sus piernas se enroscan con las mías, escucho su corazón palpitar salvajemente dentro de su pecho. Cierro mis ojos con fuerza mientras repito las mismas dos palabras en mi cabeza "Lo siento" "Lo siento"
Entonces lo dije y no sólo porque sabía que debía irme, sino también porque lo sentía.
-Te quiero.- Murmuro, no lo miro cuando lo digo porque a pesar de que me había demostrado que sentía lo mismo, tenía miedo y quizás no quería escucharlo e vuelta ya que eso me dolería más.
Nunca había querido a nadie así como lo quería a él, nadie había provocado esos sentimientos en mi estómago con tan sólo una mirada, él me había salvado, recuerdo esa noche, él se arriesgó por mí.
Sentí sus labios en mi cabeza y una lágrima se escapó de mis ojos al escucharlo.- También te quiero.- Su voz fue sincera cuando lo dijo.
Pasamos unos minutos más así, en silencio y escuchando nuestros corazones latir. Y luego tuvo que irse, ya había amanecido por completo y nuestras madres no iban a alegrarse al saber que habíamos pasado la noche juntos a pesar de que no había pasado nada malo.
Entonces tomé el collar y lo miré en mis manos moverse lentamente por los movimientos de mi mano. Era hora.
Cerré los ojos y me concentré para saber en dónde Caín se encontraba.
Me retiré de mi cuerpo y me metí en el suyo a través de la alucinación provocada por el talismán.

Habían murmullos, hombres a cada lado mío, en mi mano había una cerveza y cuando alcé la vista me vi en el espejo, vi su reflejo, él sonreía de lado y luego le dijo algo al hombre de al lado.
- El cargamento debe llegar pronto, mi gente está lista para pelear en cualquier momento.
El hombre asintió y noté algo extraño en él y luego supe que era un hechicero, lo vi rellenar su bebida con un movimiento de manos. Ambos, tanto Caín como él rieron.
-Las armas llegarán el lunes, trata de esconderlas bien, para nosotros fue difícil pretender que no pasaba nada y cuando empezaron a vernos de manera extraña tuvimos que hacer el doble para hacerles creer que esas armas eran para ellos, nosotros nos uniremos poco después.
-Los esperaremos con los brazos abiertos.
Antes de que me retirara vi el logo de Red Door y supe en dónde él se encontraba. Debía apurarme antes de que Caín se marchara.
No tuve que empacar mucho ya que las maletas que tenía del viaje de Bretder no estaban del todo vacías. Empaqué lo necesario, algunas fotos familiares también y entonces me di cuenta de que... aunque parecía lista no lo estaba.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, fuego, hielo

Editado: 15.02.2018

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