Inmunes

14

Lacey

—Levi —por fin, después de tanto tiempo, lo veía expresar sus sentimientos.

Levi.

El tipo que me atacó por decirle que esa motocicleta no se podía reparar estaba llorando, como sí fuese alguien capaz de expresar el dolor que agobiaba por haber perdido a su hermano en lugar de reprimirlo.

¡Rayos!

Esos eran temas que no conocía.

¿Por qué no estudie psicología?

Tenia a un adolescente llorando sobre mis pies como un bebe deseando recuperar algo que no iba a volver.

—Levi —tenía que ayudarlo, pero no sabía como— todo va a estar bien.

—No, no lo esta. Esa cosa no va a funcionar nunca —Y retomó el tema.

¿Por qué Levi?

Ya estábamos progresando.

Era obvio que se sentía triste por su hermano y molesto solo que no con un ser humano.

—¡Ahora vas a pagar! —y no iba a ser parte de ese desquite.

Levi soltó mi pierna, miró a la moto, tomo una llave inglesa y caminó molesto. Acto segundo Levi se trasformó en un cavernicola desesperado por la paz.

—¡Maldito pedazo de chatarra! —un momento que trajo de regreso al Levi malo.

Un ser agresivo que destruía para liberar el dolor. Solo que esta vez lo hacía con algo que no fuese un ser humano.

¡Por fin lo entendió!

¡Esa cosa nunca iba a funcionar!

—¡Por qué! —admito que fue interesante verlo golpear la carcasa, el manubrio y diversas partes—, ¡Hice todo lo que pude! —pensando que su vida no había valido nada— ¡Deberías estar arrancando! —como yo lo hice en el día que perdí mi beca.

—¡Levi! —eso era lo que tenía en común con él —Por favor— sabía lo que era fracasar.

Lo detuve antes dar el siguiente golpe, le quité la herramienta y lo abracé, como a la única familia que ahora tenía.

Y esta vez...

—¡Por qué! —...no me detuvo.

—Levi —y yo me sentí conectada

—¿Por qué?, Lacey.

—Esa cosa tenia años sin funcionar.

—No me refiero a eso.

—¿Disculpa?

—¿Por qué eres buena conmigo?, después de cómo te traté —mi anterior yo no habría hecho eso.

A lo contrario lo habría grabado y subido a Internet, para humillarlo de la misma forma qué el lo hizo conmigo en todas esas clases.

—Levi.

—Solo dimelo.

—Porque soy una buena persona, como tú.

—No es cierto.

—Claro que sí. Tú eres bueno.

—Yo soy una mierda de persona.

—Levi.

—Alejo a los demás, amenazo a los que intentan ayúdame y manipulo para robar.

—Y aun así nos salvaste —esa fue la primera parte que me hizo confiar en él, después de todo el año que vivimos en el salon— sí fueses una mala persona no nos habrías ayudado.

—Los necesitaba para escapar.

—¿Y no pudiste cortar los cables? —Levi quedó sorprendido— ¡Sí se supone que sabes de mecánica! Entonces por qué no solo te fuiste. El auto de Hunter estaba en la entrada al igual varios vehículos. Tú pudiste irte pero regresaste.

Y no respondió.

Solo...

—¡Ahhhh! —...grito.

Expulsó todo su dolor.

—¡No tienes que ser así!

—Es la única forma de ser que conozco.

—Puedes ser alguien diferente. Yo lo sé.

—Tú no me conoces.

—Y quisiera poder hacerlo —así fue como encontré la primera falla en su agresividad—. Solo se que eres agresivo y muy aferrado.

—¡Eso no es cierto!

—Pasaste cuatro meses intentando arreglar una motocicleta que no ha sido usada en casi dos décadas.

—Creí que funcionaría.

—Estaba oxidada y tenía piezas que ya no se fabricaban. La única forma en como esa cosa habría funcionado era cambiando todo.

—¿Cómo lo sabes?

—Hunter me lo dijo. Él solo tuvo que verla para darse cuenta de que no funicionaba.

—¿Y por qué no me lo dijo a mi?

—Porque lo ahuyentaste, y el no tiene la misma paciencia que yo.

—Entonces también fallé en eso.

—¿Y por qué lo hiciste?

—¿De qué hablas?

—¿Por qué intentaste arreglar ese pedazo de basura?

—Porque quería encontrar a Cameron.

—Levi. ¡Tu hermano esta muerto!

—¡No es cierto! —su rabia estaba llegando a un limite que cualquier profesional catalogaría como obsesión— ¡No lo esta! —Pero sus palabras eran sinceras, como un niño creyendo que su abuela seguía viva— ¡Mi hermano no esta muerto!

—¿Cómo lo sabes?

—Porque yo vi como se lo llevaron.

—¿Qué? —y las cosas se pusieron delicadas.

Su hermano estaba muerto, como pasó con todas las persona que fueron asesinadas ese día.

Muy pocos lograron sobrevivir.

—¿De qué estas hablando?

—Mi hermano no esta muerto. Yo estuve en el momento que se lo llevaron.

—¿Qué? —Eso no podía ser cierto.

¿Cómo pudieron llevárselo?

Yo vi cuando Mark asesinó a la directora.

Y en el exterior había miles de personas matando inocentes, como sí algo las estuviese controlando.

—Mi hermano fue secuestrado, al igual que todos los chicos.

—¿Cómo?

—Todo paso después de que nos llamaron.

—¿Los llamaron? —entonces lo recordé—. Espera. ¿Hablas de la asamblea?

—Era una trampa. Nos llamaron a una falsa asamblea, en el día que esto empezó, diciendo que encontraron una cura contra el virus night y que debían suministrarla en nosotros para prevenirlo o probar sí podía eliminarlo, en caso de que estuviésemos contagiados sin saberlo, pero en realidad esa supuesta "Cura" resultaron ser sedantes.

—¿Los drogaron?

—Sedaron a los alumnos y se los llevaban.

—¿A dónde?

—No lo sé.

Hunter

—En serio, chicos —el radio sonaba, como un teléfono clásico de timbre—. Tengo que contestar.

April y yo seguíamos teniendo nuestras dudas, como sí eso fuese una mentira para distraernos, la diferencia era que yo no lo estaba apuntando con un arma.



C. M. Kenday

#34 en Ciencia ficción
#191 en Thriller
#73 en Suspenso

En el texto hay: uber, apoyo confianza, virus

Editado: 17.10.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar