Juego del destino

Capítulo XXXIV

Es domingo en la mañana cuando el tono de mi teléfono me despierta, lo tomo de la mesa de noche y lo llevo a mi oído

-¿Si?.

-¿Aún durmiendo? Pregunta la voz de Jean al otro lado de la línea.

-Eso hacia pero alguien me acaba de llamar. Confieso y lo oigo reírse.

-Te llamé para decirte que Fresitas nos mostrará la ciudad hoy, hubo... Hubo un cambio de planes, teníamos pensado irnos mañana pero hemos decidido quedarnos unos días más.

Escucho atento lo que dice y no se por qué tengo la leve sospecha que su cambio de planes con respecto a la estadía en la ciudad, de repente tiene algo que ver con su acosador. No comento nada mas, pero sé que tengo que averiguar... Necesito saber que hay detrás de esas personas y por qué buscan a la pelirroja.

-No te preocupes. Igual si van a estar muchos días en la capital podemos quedar para después.

-Lo más seguro es que así sea. Ender quiere conocer tu sitio de trabajo. El pobre tiene una veranera que lo está matando y piensa que se la calmará aquí. Me río ante su comentario.

-Si es así, hay lugares muy buenos para que la termine.

-Me gusta la idea. A lo mejor los acompañe pero ni una palabra a Elisa.

-Yo no se lo diré.

-Tampoco yo. Bueno amigo ya estamos a punto de salir.

-Que les vaya bien.

-Gracias... ¡AH! Li te envía saludos. Sin devolver una respuesta termino la llamada y coloco el móvil sobre la mesita de noche   las almohadas, cierro los ojos y no se por cuánto tiempo más estoy en la cama hasta que decido salir de ella.

Después de ducharme voy a la cocina por un vaso de agua y al ver que no acostumbro a tener nada de comer en la nevera, me visto y salgo al comprar algún desayuno rápido, después de pedir mis empanadas y café vuelvo al apartamento y paso allí la mayoría de las horas, ya sea viendo televisión o haciendo ejercicios en la elíptica. 

Para cuando me doy cuenta, mi fin de semana ha trascurrido, en algún momento de la tarde fui por comida rápida para cenar y en estos momentos estoy terminando de ver una película de acción, después de apagar la televisión y colocar la alarma para mi nueva semana cierro los ojos y duermo.

Al día siguiente soy el primero en llegar a la sala de operaciones (como siempre), seguidamente llegan los demás Mujica, López, Rodríguez, Oliveros, Piña, Mendoza, Rivas y por ultimo lo hace Roberto. Enseguida el jefe comienza con sus explicaciones del caso y me sumerjo en mi oficio alejando cualquier pensamiento para enfocarme en esta nueva operación.

-Ustedes no trabajan el fin de semanas pero yo sí, déjenme decirles que nuestro informante nos acaba de avisar que sospecha el por qué del regreso de los "Escoceses" al País.

-Ganas de joder. Agrega Rivas al otro lado de la gran mesa redonda.

-La mierda del diablo...Dinero caballeros. Dinero.

-¿Plata? Pregunta Mendoza llevándose a los labios un gran vaso de agua y sé que este fin de semana fue de fiesta. Por su cercanía puedo sentir como destila el alcohol.

-Nuestra Lechuza dice que están buscando una pieza clave que sabe donde esta un gran botín.

-¿Cómo saben que existe? Pregunto.

-Se habla de que uno de los integrantes de dicha banda ya muerto, escondió el dinero y quieren saber en dónde está. Por lo que han regresado en busca de una persona  que posiblemente sabe la localización  del botín.

-Aún no se sabe que es, pero si que implica algunos verdes.

-¿Y cuál es el próximo paso?

-No se sabe todavía la identidad de las persona, o si es hombre o mujer pero estamos esperando la fecha de la próxima reunión para actuar. La lechuza dice que dentro de pocos días concretaran una reunión con la persona para preguntarle y depende de eso actuarán.

-Necesitamos saber quién es para comenzar las investigaciones. Agrego.

-Lo sé pero aun no se habla de ello solo se refieren como "Pastelito" bufo ante ese sobrenombre y veo que algunos de mis compañeros se ríen.

-Por ahora hay que seguir haciendo seguimiento a los integrantes de la banda. Necesito que merodeen por las zonas aledañas a sus casas a ver en qué otras cosas se están enfocando, mientras consiguen su objetivo.

Luego de salir de la sala de operaciones voy a la maquina dispensadora de café y mientras espero que se llene mi vaso Roberto llega a mi lado.

-Mendoza, Rivas tu y yo vamos de comisión por el resto del día.

-Nos vemos afuera.

Después de tomar mi café e ir a los vestidores me cambio por el uniforme negro de operaciones, tomo mi pasamontañas, el arma de reglamento y salgo hacia donde se encuentran los demás compañeros. Salimos y tomamos una unidad propiedad del cuerpo para después avanzar por la ciudad. Efectivamente como Roberto indicó Mendoza, Rivas él y yo trabajaremos juntos. 

Llegamos  al sector donde la supuesta cabecilla de la banda frecuenta, al ver a algunos transeúntes se les pregunta sobre las características de las personas y sin bajarnos de la unidad mostramos una fotografía pero  por supuesto la mayoría dice que no y en el interior sabemos que sí, pero el miedo a meterse en problemas no lo confirmaran.

-Idiotas. Comenta Rivas.

Personas inteligentes los llamaría yo.

Si alguno de los que andamos buscando sabe quien los identificó y más aún les dió su paradero estos los buscaran hasta debajo de las piedras y si duda alguna los matarán. Sin prestarle atención a esto, seguimos en la operación hasta las seis de la tarde sin conseguir ninguna pista, por lo cual volvemos al comando.

-Quieres tomar algún trago. Dice Roberto mientras ambos entramos al vestidor para encontrarnos a algunos compañeros allí.

-¿Un whisky doble? Sugiero y el acepta. Nos estamos terminando de cambiar cuando de repente entra Rivas agitado.

-Cambio de planes nos acaban de avisar que la reunión pautada de la banda se hará esta noche.

-¡Mierda! Escucho que dicen varios de los que se encuentran en el lugar.



Abeja Ajetreada

Editado: 08.01.2021

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