Juego del destino

Capítulo XXXVIII

Nunca en mi vida he sufrido de nerviosismo hasta hoy. 

Pero desde que conocí a Elisa he estado así mas de una vez.

Me encuentro sentado en la sala, frente a su padre. Un hombre alto y robusto, quien en este preciso instante, me observa detenidamente sin ningún rastro de humor. Sus primos no se quedan atrás, porque a su alrededor se encuentran los mismos jóvenes traviesos que compartieron conmigo solo hace algunos días atrás.

Jean, Fabricio, Enzo y Ender se encuentran a cada lado del señor Ezequiel y por la forma en como me observan tengo el leve pensamiento de que me quieren golpear. Recuerdo esa vez en casa de Elisa, cuando pensaron que ella y yo éramos algo. Veo como Elisa trae una bandeja con café y los sirve en la mesa para sentarse a mi lado.

-¡Tú aquí! Le indica su padre para que se siente a su lado. Veo como su primo le hace espacio y ella insegura se sienta al frente de mí.

-Ahora... Me puedes explicar ¿Cómo es esa vaina que MI hija y tú están juntos?

-Papá a ver el y yo...

-Que hable él. Articula.

Este es mi momento.

-Ezequiel. Digo sin siquiera tratarlo de usted.

-Sé que te preguntarás que ocurrió desde que Elisa y yo llegamos de la finca pero en realidad lo que sucede es que...

-Esto no es necesario.  Me interrumpe.

-Li. Deja que les explique. Digo y por su cara ruborizada se que está incómoda.

-No es necesario. Repite.

-Es verdad que a su hija la conocí sin querer hace algunos meses atrás. Por más que me negué a no sentir nada por ella, anoche me atreví a pedirle que fuera mi novia pero... Lo hice en un estado que no era el debido, por eso aquí, ahora delante de usted y de ustedes como sus primos, quiero preguntarte si quieres ser mi novia. Digo dirigiéndome esta vez solo a ella.

-Sé que no tengo nada que ofrecer, porque hasta hace solo unos días supe que solo te quiero a ti en mi vida. Quizás te preguntarás desde cuando tengo sentimientos hacia ti, pero si te doy una pista desde el momento en que nos dimos nuestro primer beso. ¡NO! perdón desde el primer instante en que te ví atrapaste mi corazón y de ahí, dejo de ser mío para ser tuyo. Elisa Villasmil ¿Aceptas ser mi novia?.

Nunca en mi vida le había preguntado a una mujer si quería ser mi novia y lo acabo de hacer. En este tiempo no se si aún se hace, pero no me importa. Viendo Elisa allí con la boca abierta por mi proposición no puedo negar que estoy en lo correcto; Esa mujer la quiero muchísimo y no voy a dejar pasar esta oportunidad de de tenerla conmigo.

-¿Quieres o no? Pregunta su padre y ella me mira aún anonadada por lo que acabo de decir.

-Yo... yo. Tartamudea.

-Mas te vale que aceptes Elisa Cristina de lo contrario te juro que vendré a vivir para acá. Ese muchacho de ahí. Dice su padre señalándome y me quedo sorprendido por lo que estoy oyendo.

-A él le confié tu vida cuando estuviste en la finca. Así que como lo oyen, yo les doy mi permiso.

-Tío pero si no se van a casar. Dice Jean y todos comienzan a reírse.

-Además era hora de que fresitas le amargue la vida otro, a nosotros nos tiene hartos.

Y al oírlos bromear por la situación, me siento más relajado, juro que pensé que mínimo saldría con un golpe, pero no es así.

-Mi sentido pésame Primo. Dice Enzo mientras se levanta y me estrecha la mano.

-¡Uy si! pobre de ti. Y ya sabes no aceptamos devoluciones. Agrega Ender.

-Epa tengo hambre ¿Quienes se animan a comer? Pregunta Fabricio.

-¡Yo! responden al unísono los tres  mientras veo como el señor Ezequiel vine hacia mí y me estrecha la mano.

-Eres un buen muchacho Caín. Me di cuenta los días que estuviste en la finca y sé que mi hija estará bien contigo. Ese día me fijé en como la mirabas y de hecho pensé que me estaban ocultando lo suyo hasta que me di cuenta que todavía no era oficial lo de ustedes. Pero en el fondo, supe que no tardaría mucho tiempo. Con toda sinceridad me alegra que estén juntos. Ahora iré a comer algo, tengo un hambre que me comería una res completa.

Vemos como el señor Ezequiel toma el mismo camino que sus sobrinos y enseguida Elisa y yo quedamos solos, la veo aun sentada y me dirijo a su lado, ella suspira y me mira directamente a los ojos.

-No era necesario.

-¿Quieres que te lo repita aquí? Bien lo haré.

-... Me gustas y mucho. Se que nunca había tenido una novia. Es verdad pero desde ese día, aquí en tu casa supe que había algo en ti, hasta ese entonces no lo descifré, pero poco a poco fuiste despertando cosas que no había sentido nunca. 

...-Sé que estas sorprendida, pero creo que no más que yo. Pero necesito saber si quieres estar conmigo. Mientras hablo ella me mira de par en par con esos ojos claros.

 -Pero antes te advierto una cosa...No seré fácil porque esto es tan nuevo para ti como lo es para mí.

-La verdad es que no sé qué decir. Susurra.

-Comienza por aceptar ser mi novia.

-Tardaste mucho en darte cuenta que yo iba a ser alguien importante en tu vida... Yo lo supe el mismo día que te vi en el hospital.

-¿El día que pensaste que yo era un ángel?.

-Nunca lo olvidaras ¿Verdad?

-Nunca. Confieso tomándola de las manos y allí de frente ambos sonreímos.

-Te quiero. Le digo.

-Te quiero. Contesta  mientras se acerca y en segundos  nuestros labios se rozán por primera vez en un beso de enamorados.



Abeja Ajetreada

Editado: 08.01.2021

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