Juegos Peligrosos

《Capítulo 9. INESPERADO II》

Summer

Hoy, en este frío invierno, donde los días son lluviosos y las noches de tormentas, recordé de a mi madre. 

Ella era una señora refinada, y una madre muy amorosa, preparaba los mejores huevos revueltos que he probado y eso que he probado muchos. Con los años nunca cambió su forma se ser conmigo, siempre fui su pequeña aunque ya había cumplido los quince años.

Con un ramo de rosas blancas camino al Cementerio de la ciudad hasta llegar a los nichos de mis padres.
 

Sr. y Sra. LERCARI
 

Ni en esta vida, ni en otra podrán separarnos.

Jones se encargó de colocar la frase que papá solía decirle a mamá. Sonrío al leerlo, no puedo evitar derramar una lágrima al recordarlos.

No recuerdo el día del funeral, ni el día después, no recuerdo nada respecto a esos días, mi mente está en blanco, entré en razón una semana después en el psiquiátrico, ni siquiera recuerdo como llegué ahí. Jones no habla de esos días, sé que algo me oculta, aunque diga que debo seguir con mi vida y no cargar con las cosas del pasado, que sólo hace lo necesario para protegerme. Por otro lado tampoco he querido conocer la verdad, temo no poder sobrellevarlo.

—Mamá, han pasado cinco años ya, desde la última vez que te vi sonreír. Aún puedo escuchar  tu risa por toda la casa. Papá, el olor a tabaco aún perdura en tu estudio, los extraño demasiado. Quisiera recordar lo que pasó esa noche, ¿porqué murieron?
Jones tiene las respuestas y no he querido ir por ellas.

Alguien me toma por el hombre, su agarre es cálido.

—Josh— pronuncio nombre tan bajo que sale de mis labios en un susurro.

—Summer— su voz es dulce y acogedora.

—¿Qué haces aquí?— Seco mis lágrimas.

—Siempre vengo a visitar al Sr. Lercari.  Eramos buenos amigos ¿lo olvidaste?— hace una pequeña pausa —Me sorprende encontrarte aquí.

—Es la tumba de mis padres ¿porque te sorprende encontrarme aquí?— lo miro ceñuda por su impertinencia.

—Tienes razón, lo dije porque es la primera vez que te encuentro en este lugar— su mirada es cautelosa.

—Tengo un agujero negro en mis recuerdos Josh.

—Lo sé, mamá no dejaba de hablar de ese tema cuando— deja de hablar por unos segundos —cuando tus padres fallecieron. 
—¿Ella hablaba mucho del tema?

—No, de hecho solo lo mencionó como un millón de veces— suelta una risa sarcástica y resentida.

—Lo siento— juego con mis manos —Lo siento, yo, lamento mucho que te hayas alejado de Jones por mi causa.

—Tú no tuviste nada que ver en eso Summer. Llevaba tiempo queriendo independizarme ¿lo olvidaste?— ante mi silencio, su rostro se tensa y en unos segundos se da cuenta de la barbaridad que acaba de decir —Lo siento, sé que no recuerdas muchas cosas.

—Recuerdo lo suficiente Josh, recuerdo haberte perdido, recuerdo que me sacaste de tu vida.

—Nunca me perdiste. El hecho de que me haya alejado no quiere decir que te haya dejado atrás.

El silencio se apodera de nosotros y ambos nos quedamos mirando el nicho de la tumba de mis padres.

—¿Te ayudo con las rosas?

Aún mantengo el ramo de rosas en mis brazos.

—Rosas blancas, le gustaban a mamá— una sonrisa triste se forma en mis labios.

—Recuerdo a la Sra. Lercari cuidando con mucho recelo el jardín de rosas en el que solíamos jugar— coloca las 5 rosas una por una en el florero.

—Mamá nos sacaba a gritos del jardín porque temía que sus rosas seas destruidas.

—¿Recuerdas la tarde que te regalé una rosa blanca? Pegaste el grito en el cielo, empezaste a maldecir en idiomas que inventaste esa misma tarde. Ay! Niña, ni tu madre hizo tanto escándalo.

—Amaba esas rosas tanto como ella, o incluso más.

—Lo sé, ese día supe cuánto las amabas, pero en mi defensa debo alegar que yo sólo quería que tuvieras una de mi, para ti.

—La conservé Josh. La conservé todo el tiempo que pude, y me puse muy triste el día que tuve que desprenderme de sus restos marchitados.

—Creo que se te olvidó mencionar esa importante información.

—Tenía una confusión en mi mente, amaba y odiaba esa rosa.

—Lo entiendo. Y no te presionaré ¿Quieres ir por un helado?

—Sólo si es de chocolate

—Creí que te gustaba la vainilla.

Siento la sangre en mis mejillas, puedo imaginar lo roja que están, suelto una risita entre dientes —prefiero el chocolate.

El sonríe y me dirije a la salida después de despedirnos de mis padres.

Caminamos como solíamos hacerlo hace años, conversando de cosas sin sentido.

—Mamá comentó que te asaltaron y golpearon porque te resististe— su voz se oye preocupada.

—Fue hace unas semanas, ya no quedan marcas de eso— mira mi rostro para corroborar mis palabras.

—Esperaba verte en la estación para reportar el asalto, pero nunca apareciste— patea una pequeña piedra en el camino.

—No lo creí necesario— encojo los hombros y le resto importancia al tema

—No es así Summer, hay muchas personas que son asaltadas y no lo reportan, esas personas responsables siguen ahí, en las calles, libres, haciendo y deshaciendo— ¿acaso me está regañando?

—Ya no hay nada que pueda hacer— cruzo mis manos abrazándome.

—Está bien, no voy a presionarte. Por cierto, cuando visito a Jones, no deja de comentar del novio perfecto que te conseguiste, empiezo a creer que siempre va querer a otros por encima de su hijo.

—Josh... no es así, ella te ama, es tu madre, eres su hijo, te ama como no puedes imaginarlo.

—Tienes razón, no puedo imaginarlo.

—Has de odiarme ¿verdad?

—Jamás podría odiarte.

—¿Porqué un día simplemente dejaste de visitarme? ¿Porqué no fuiste a verme cuando salí?

—Era lo mejor para ti.

Han pasado muchos años, no creo que sea el momento de hacer los reclamos.

—Supongo que debo agradecerte. Gracias a eso pude conocer a Cañetano y llevar una vida tranquila a pesar de todo.



Aracely Yataco

#1581 en Thriller
#1581 en Misterio

En el texto hay: misterio, peligro, amor

Editado: 05.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar