Júrame tu silencio

21- Sí, se Terminó

El reloj de TRM da las 3:00 a.m. y al instante comienzo a recoger todo para cerrar, le digo al seguridad que se haga cargo de los borrachos que no se quieren ir.

Cuando por fin logro desalojar todo el lugar agarro las llaves del carro y voy al estacionamiento, entro al carro en el lado del conductor.

Katlyn, Dylan y Nathan llegan y escucho cuando Katlyn le dice a Nathan que se siente adelante.

Esperamos hasta que Zack, Dani y Gabe salen en dirección a la casa y después salimos nosotros detrás de ellos.

Voy a tomar el camino a la casa de Katlyn.

—Si quieres le digo a mi madre que no pude llegar a la casa.

Aunque tengo un nudo en la garganta logro responderle.

—No te preocupes, estaré bien

—Bueno, Nathan te dejo a cargo de Sky

—¿Por qué?

—Brad se llevó a Roxy

—¿De verdad?

—Sí —digo y una lágrima corre por mi mejilla, no sé si es de enojo o tristeza.

Llegamos a la casa de Katlyn y ella no se quiere bajar, pero logro convencerla de que de verdad estoy bien. Si le digo que no es así, sé que será capaz de dejar a su madre sola en el aeropuerto.

Al llegar a la casa, Nathan ayuda a Dylan a bajar del carro, mientras yo abro la puerta de la entrada y al entrar voy directo a mi habitación.

Estoy en mi cama en pijama, cuando entra Nathan también en pijama.

—Sé que no estás bien, sé que le dijiste eso a Katlyn para que no dejara a su madre sola.

Solamente le sonrío, me conoce demasiado bien.

Hace que le dé espacio en la cama y se sienta a mi lado.

—¿Qué piensas hacer, lo perdonarás?

Las lágrimas salen sin aviso.

—Creo que no puedo hacer eso —digo limpiándome las mejillas —No me entra en la cabeza cómo llevas a la chica que horas atrás te besó en frente de tu novia y o sea no me dice nada.

—Te entiendo —dice y me abraza

—¿Te quedas conmigo esta noche?

—Está bien

—Gracias

Nathan se acuesta a mi lado y yo pongo mi cabeza en su pecho y las lágrimas siguen saliendo solas.

Al instante siento enojo por estar llorando y me seco la cara y me digo a mi misma que no lloraré. Nathan pone su mano sobre mi espalda y comienza a acariciarme suavemente.

Amanece y cuando me despierto Nathan ya no está.

Voy al baño y me doy una ducha larga, lo suficiente para pensar. Al salir me miro al espejo y tengo una cara de pocos amigos, suspiro.

-Bueno hay que seguir adelante- pienso

Buscando en el armario agarro una camiseta rosa y unos jeans con mis converse. No tengo ganas de peinarme así que me pongo un gorro negro.

Bajo a desayunar y me sorprendo al ver a mi madre.

—¿Qué hacen aquí todavía? —pregunto acercándome

—Nos vamos un poco más tarde.

—Oh

Me mira sin saber si hablar, titubea para decir algo pero se calla antes de articular palabra alguna.

—Habla, mamá

Suspira —Nathan me contó lo que pasó

—Sí, bueno, ¿qué más puedo hacer?

—Si lo quieres habla con él y soluciona las cosas

—¿Tú perdonarías a papá si se va en la madrugada con la mujer que prácticamente lo viola con la mirada?

Me mira sin saber que responder.

—Lo estás dudando así que no lo harías

—No te obligaré a nada

—¿El desayuno está listo?

—Está en la mesa

Después de desayunar vamos directo a la universidad y me encuentro con Katlyn en la entrada.

—¿Cómo estás? —pregunta ella de inmediato

—Dormí con Nathan

—Eso pensé

—Siento haberte mentido, pero tenías que ir con tu madre hoy

—Está bien

Nos dirigimos a la primera clase y antes de entrar Alex se acerca.



Y. Rodríguez

#17522 en Novela romántica

En el texto hay: amor, amistad y hermandad, drama

Editado: 16.10.2019

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