la luciérnaga a la que nunca se la apagó la luz

Capítulo 2

Hoy me levanté sin ganas de hacer nada. No creo que haber puesto el nombre de uno de los libros de Lisa en uno de mis trabajos de la universidad fuese una gran idea.

Llegué tarde a la universidad por quedarme en la cama veinte minutos más, cuestionándome sobre por qué no me quedaba en la cama en vez de ir a la universidad. Diciéndome que en ese momento es lo que necesitaba.

Pero aun así, aun estando hecha una  mierda, como lo he estado muchos días desde su muerte.

Me levanté.

Hace unos meses me sentiría orgullosa de mí misma por este acto, ahora me pregunto,¿para qué?

Pero finalmente, con el tiempo justo, llegué a la universidad.

 

Y ahora, aquí estoy sentada esperando a que el profesor diga mi nombre para entregarle el pendrive con el trabajo.

-A los demás os lo iré pidiendo a lo largo de la semana.-suspiré y empecé a recoger para salir por la puerta.

Cuando finalmente ya estaba en la puerta de la universidad una voz me detuvo.

-Noa.-Me giré. Y ahí estaba Blanca, una chica que había conocido esta semana que llevábamos de clases y con la cual compartiría residencia.

Blanca es algo más alta que yo. No se puede decir que sea una chica sencilla, se nota que tiene dinero y tampoco es como si lo quisiese esconder, en realidad,parece que va gritándolo por todos lados.

-Hey -Dije mientras ajustaba la mochila que tenía en el hombro izquierdo. Ella frunció el ceño, probablemente pensando porqué sonaba tan desanimada.

-¿Sigue en pie el plan de esta tarde?-preguntó algo tímida.

-Sí, claro- contesté yo sonriendo para aligerar el ambiente.-Vamos en mi coche ¿Dónde dijiste que estaba?- Ella sonrió. Nos subimos al coche y emprendimos el camino hacia la cafetería. Me distraje al son de la batería, alejando los malos recuerdos.

-Te lo acabas de pasar.-Rodé los ojos.-Puedes dar la vuelta en esa rotonda de ahí adelante.

Suspiré y apreté los labios intentando relajarme. Blanca no tenía la culpa de mi mal humor. Asi que en un intento mas de tranquilizarme tomé una respiracion profunda.

 

Y finalmente cuando entramos en la cafetería me sorprendí por lo acogedora que era. No era muy grande, había una barra ocupada por un grupo de adolescentes de no más de quince años que, sentados, estaban charlando.Había bastante gente pero no la suficiente como para que se sintiese excesivamente lleno.

Detrás de ésta estaba una chica de más o menos nuestra edad hablando con una señora que tendría unos cuarenta años.

Tenían mesas repartidas por todo el lugar, y en el fondo había un pequeño escalón haciendo que unas cuantas mesas, que tenían sofás en vez de tener sillas, quedaran a distinta altura que las demás mesas.

Nos sentamos en una de estas, era una mesa bajita con dos sillones uno en frente de otro.

La señora que había visto anteriormente en la barra se acercó a nosotras con una libreta en la mano.

-Hola, ¿Qué tal chicas?-Preguntó antes de llegar completamente a la mesa. Al llegar a ésta pareció quedarse paralizada con la mirada posada en mí.

-Muy bien, Gloria ¿Qué tal estas tú?-Preguntó Blanca y eso pareció devolver a Gloria a la realidad porque la miró y rápidamente intento disimular empezando a sonreír.

-Genial, ya ves aquí, sobreviviendo, cada vez tenemos más clientela.-Dijo.

- La verdad es que parece que os va muy bien.-Contestó Blanca sonriendo.

- Si la verdad es que sí.-Hizo una pequeña pausa para sacar la tapa del bolígrafo.-¿Qué vais a querer?-.

Después de pedir ella se marchó y Blanca pareció empezar a buscar a alguien.

- ¿Estás buscando a alguien?-Pregunté, y ella se sonrojó.

-Mmm…-Respondió.

En ese momento se abrió la puerta, y Blanca siguió con la mirada a alguien así que yo me giré.

-¿Es él a quién buscabas?-Pregunté. Ella tardó unos segundos en contestar como si estuviese en otro mundo. Sacudió un poco la cabeza hacia los lados y me miro a mí. Mientras el chico ya se había adentrado del todo en la cafetería y se puso a hablar con la chica que minutos antes hablaba con Gloria.

-No. El es Enzo.-Dijo volviendo a apartar la mirada de mi. Se que la esta poniendo nerviosa estar hablando con migod e esto. Pero esto no parece un simple amorío parece que tuviese toda una historia detrás y eso me causa mucha curiosidad.

-¿Y quién es Enzo?-

-El mejor amigo de Hugo-

-¿Y quién es Hugo.-Suspiré ya algo cansada.

-El primo de Sara.-Y aunque pareciesen un caos de respuestas, todo empezó a encajar en mi mente haciendo que una gran sonrisa apareciese en mi rostro.

-Sara es la chica que está ahí, ¿verdad?-Ella asintió.-¿Trabajan aquí los tres?-Ella volvió a asentir.-Entonces… La persona que andabas buscando era Hugo verdad.-Su cara empezó a tomar un tono rojizo, pero no un rojo como el de antes que no se notaba prácticamente nada, no. Ahora mismo Blanca tenía la cara como un tomate.

-Sí…-Después de esa conversación decidí no presionar más y simplemente seguimos hablando, la chica llamada Sara nos trajo nuestros batidos.

Sara no parecía muy simpática, por lo menos con nosotras había sido muy borde.

-Hola Sara.-dijo Blanca. Ella parecía mosqueada por la cara que traía sin embargo si yo tuviese semejantes batidos delante y se los tuviese que dar a otra persona en vez de bebérmelos yo también tendría esa cara.

-Gracias.-La dije sonriendo.

Sin ni siquiera mirarme se marchó dejándome con la palabra en la boca.

-No eres tú, tiene un problema con todo el mundo.-dijo Blanca, lo que hiciese que nuevamente me girase hacia ella.

-Bueno, pronto seréis familia.-Dije y ella se quedó extrañada.- Es la prima de Hugo ¿no?-

-Eso no pasará nunca.-Susurró algo triste.

-¿Por qué no simplemente  hablas con él?-

-No puedo.-Dijo en otro susurro todavía más bajo que el anterior.



Fire Fly

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En el texto hay: amor de hermanas, amistad amigos, misterio

Editado: 17.08.2020

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